miércoles, 4 de marzo de 2026

Nora Noemi Molina Lopez

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Fotografías de Teresita Rojas, que me recordó  e ilustró de una agradable visita de la Maestra Señora  Nora Molina de Chulack  a María Elena donde compartió un gran encuentro con sus ex alumnos(as).

Nora Noemi Molina Lopez

Estimada Maestra:

              Reciba mis respetos, admiración y cariño, usted fue nuestro mejor modelo de Maestra, y la recordamos siempre como claro   modelo educativo. Todas mis hermanas son y fueron profesoras, (conforme al "modelo"), excepto  una, la Susana, que al igual que mamá, tenían un carácter difícil y de poca empatía y una tema de aprendizaje que le costaba más que a nosotros, por esas naturalezas propias de la vida.

              Algunas tardes mi madre en esas tertulias del té de las cinco en punto, como se acostumbraba en la pampa,  la recordaba  a usted, sin resentimiento, al contrario, con respeto y humildad, pero debo reconocer que nuestra madre tenía un carácter muy fuerte y explosivo, estaba charlando amenamente, llena de dulzura y tierna sonrisa contando sus anécdotas de vida,  y   lueguito cambiaba y sin darnos ni cuenta, nos estaba "cascando" con la "chancla" si no obedecíamos sus duras  y "claras" órdenes.

              (Para ir a la matinée con mi hermana mayor, debíamos cumplir  el “pacto”. Lavar  los platos y servicios del almuerzo (cubiertos), subidos   en una banca para alcanzar  el  depósito del lavaplatos, secar, barrer, trapear el comedor y limpiar la mesa, y  de esa forma, la única existente,  nos  daba los setenta pesos del valor de la entrada para cada uno, aunque mi hermana se sentaba en “sillón” en la platea, pagando el extra con algunas monedas ahorradas,  y yo siempre en esa  línea que dividía el teatro de la mitad hacia abajo en los asientos de madera de la  económica galería. )

              Nos recordaba mi madre en sus recuerdos, en que alguna tarde de su juventud  cuando trataba de lidiar con tareas escolares con  lo "porroncita"  para el estudio de una de mis hermanas,  a quien apodábamos por su carácter  revoltoso e inquieto muy perfectamente identificada entre los niños el barrio como la "Terremoto".

              Los esfuerzos maternales realizados por ella, debían doblegarse con clara muestras de agotamiento  y trataba de ayudarle como podía a cumplir sus tareas escolares, cosa que jamás hizo con nosotros los más mayores, y en ese intento, a veces tarde en la noche le pegaba con goma  "Caimán" y pincel o a veces en nuestras pobrezas con engrudo de harina,  los "monitos" en el cuaderno para cumplir el requerimiento de las tareas por parte  de la exigente, pero noble  Maestra la Sra. Nora de Chulack, y que al igual que las otras maestras, eran de una vocación increíble, generosidad extrema,  pero sus lineamientos y exigencias disciplinarias eran "palabra sagrada" y nadie podría no hacer caso o incumplir las tareas de la escuela.

(Además, y como me comentaba una amiga pampina Teresita Rojas a propósito de este recuerdo, los profesores eran como nuestros segundos padres, y ante el castigo  correctivo  solo recibían apoyo y nunca críticas por sus acciones de disciplina y control que a la larga nos regalaban reglas y normas de corrección para la vida. )

              En una de esas tantas "ayudas solidarias de mamá",  hechas con corazón y sana preocupación y hasta urgencia por la hora de la noche,  y por cierto de irreprochable conducta cuando defiendes con uñas a tus hijos,  le ayudó  "más" de la cuenta a mi hermana, y en esas revisiones de la eximia Maestra, tan correcta, tan pulcra, tan imparcial, puso serenamente en una cálida nota  al margen del cuaderno, la siguiente nota:

               "Un UNO (1)  para la alumna Susana, y un UNO (1) para su mamá",  lo que encendió TROYA en ese hogar "dulce hogar", donde la matriarca mandaba y decidía por todos.

              (Por la memorias que tenemos, sabemos como información extra, que al día siguiente fue a habar directamente con el Director, y como éste no le miraba a la cara mientras ella expresaba su reclamo,  rompió el cuaderno con la nota de la profesora  en esa agitada oficina, arrojando furiosa  las hojas a ese  escritorio lleno de libros y documentos escolares.)

              Producto de esa desagradable, pero quizás justa "nota"  de la Maestra ejemplar,  sacó ese demonio oculto  y poco  inteligente, y hasta  de soberbia extrema oculto en el alegre corazón de mamá,   y en ese instante de arrojar las hojas del cuaderno en la oficina,  "sacó" abruptamente a mi hermana de la Escuela, y como era  "Parada en la Hilacha", la matriculó en la Oficina Vergara, y con ello se echó encima doble preocupación y múltiples tareas extras: levantarse más temprano, llevar a la "niñita" al paradero de las micros en  la plaza y a veces rogar a nuestra vecina amada la profesora Estelvina Inostroza, para que se llevara a nuestra pequeña y  castigada "terremoto" a estudiar a otra localidad,  con la consiguiente sobrecarga de obligaciones, pero con ese sentimiento que nunca es bueno  el del "orgullo extremo", y sin dar su brazo a torcer prefirió el sacrificio que el diálogo.

              Era así mi madre, pero había allí dos mentes fuertes, la suya de Maestra equilibrada y justa, que tenía que lidiar y evaluar con sentido de justicia y equidad,  y la otra,  de mi madre, que nada le habría costado en ese instante acatar y cumplir, y quedarse con el "Uno" bien puesto en el cuaderno y la conciencia, o bien ir a dar  personalmente una "explicación", con la cual se habrían "limado" las asperezas del quehacer docente y estudiantil como parte de esa vida de enseñanza y aprendizaje respectivamente.

              Hoy nos da risa ese recuerdo, mi hermana nunca fue buena estudiante, pero fue una excelente Madre y Abuela; tenía los mismos "genes" de mi madre   la “Doña Yunia", que nunca aprendió, por su  sufrida pobreza de infancia y  su natural poco tino, cuando  había que  decir las cosas no le temblaba la lengua, y actuaba como se le viniera a la cabeza el instante.

              Nosotros no quisimos parecernos a ella, y tratamos aun en estos años de vida, en controlar  nuestras emociones, ser más humildes y aceptar aun cuando no nos guste, las condiciones pedagógicas y exigencias de todo tiempo.

              Mi sacrificada  y esforzada hermana Susana, nunca supo por qué se tuvo que ir   a estudiar a J.F. Vergara asumiendo triples exigencias: levantarse más temprano para no perder la locomoción, dedicarle más tiempo a ella que  a nosotros por las exigencias que en todas partes eran similares, y  preparar bolsones, tareas, y cuadernos  y seguir "pegando” monos con engrudo o goma de pegar "Caimán, que se demoraba una eternidad en secar.

              Eso hoy, es solamente una increíble anécdota familiar, pero mi madre era BANDA  por no decir “MANDA” y golpeaba fuerte el sonoro bombo o la batuta de su agitada orquesta, pero nosotros  éramos más GARCIA, así que  dentro de esas incongruencias humanas,  respetábamos a nuestra profesora Sra. Nora Molina, a quien  nunca olvidaremos, por lo mucho que entregó, por el valor que le dio a la educación, la justa exigencia y su notoria transparencia  que sirvió de modelo para nuestras propias formas de vida y que no  dejamos de recordar.

              Hoy, en este recuerdo de una sana anécdota, de las miles que debió vivir,  le comparto este video con el “Himno” de nuestra amada Escuela. Por allí sale su amado y  distinguido esposo Son Pedo Chulack y al verlo, nos parece sentir su vozarrón grave y elocuente, su claridad en la expresión y dicción, su porte y estatura acorde a un Maestro “Líder”, y  en esos recuerdos también usted, querida Profesora, que  al igual que nuestra maestras  pampinas,  vivirán por siempre en nuestros corazones.

              Un fraterno abrazo estimada y recordada profesora y las excusas desde esa otra dimensión de nuestra amada  madre,  que está en una mejor vida, producto de su amor y entrega a su hogar pero   lidiando aún en esa eternidad con su gran debilidad: Su carácter.

 

https://www.facebook.com/reel/10219187051410111

 

 



Nora Noemi Molina Lopez

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