domingo, 30 de marzo de 2025

LA MAGIA DEL TÉ



La magia del té

                      Sabemos  los pampinos, por experiencia y vida,  los beneficios que nos otorga esa deliciosa bebida de excelencia, tomada casi siempre en la hora de los ingleses (“Five  o clock”) en esas inolvidables tardes  de agobiador sol pampino, y  con esas hojitas  que  al ser humedecidas con el agua hirviendo nos iban regalando  ese tinte cargado a sabor de la India, y que  muchos preferían “colar” para no  tragarse esos  tallitos u hojitas blandas, pero que otros preferíamos dejar permanecer danzantes y móviles en el fondo de la taza o el tacho de fierro enlozado, y esquivar en cada sorbo su camino hacia la boca, para sacarles el jugo de sabor máximo a la noble bebida que tomaron por siglos las generaciones antiguas de otras culturas, pero que nos deleitaron  en el  más  maravilloso momento de esas tardes de tertulia familiar de nuestra vidas.

             Una tacita de té , pero “de tetera”, con una  pizca de  canela o una aromática hierba “Luisa”,  o  el otro mágico “cedrón”,  hacen que se haga “agua la boca”, de solo pensar en esos sabores que deleitarán la lengua y el paladar, y que irán entibiando las vías interiores del cuerpo,  dándonos ese encanto  que los pampinos tuvimos el gusto de vivir, conocer y disfrutar. Por allí en alguna página de recuerdos  escribí algo sobre el “Té pampino”, lo dejaré al final por si desean recordar esas reuniones familiares de la tarde, pero que hoy, en el grato encuentro de los inolvidables amigos de siempre, nos han permitido sacar a relucir desde los recónditos recuerdos, la caja de  madera terciada de 1 mt x 1 mt, forrada al interior con papel plateado (aluminio),  en el que se importaba  directo desde la India (TE CEYLAN), ese delicioso té, que  era almacenado en  bolsitas blancas de papel de 1/4, 1 /2 y hasta de 1 kilo y que se vendían  en un sector en el rincón de la pulpería de María Elena, en un espacio  con olor a hierbas y a alimento para pollos y aves de corral  y que  atendía el Sr. Jiménez, un joven trabajador muy servicial, de rostro “seriote”, pero efectivamente amable, y que después de pesar en las balanzas, cuando la compra era a “granel”, lo   envolvía con destreza de maestro y dando vueltas,  sin perder un gramo, formando un bolsón o cambucho  de dos  orejas resistentes que  obligadamente depositábamos en las bolsas de las compras. Había también sobres de papel que, una vez completado el peso, acorde al  tamaño, se sellaban con un papel engomado de una máquina ingeniosa que al girar una palanquita se humedecía el lado de la “goma” con una esponja con agua, con lo cual se sellaban los envoltorios, asegurando firmemente las granos o las hojas en esos inolvidables cambuchos, que  no contaminaban.

            Al igual que en los millones de años del té, como la bebida de todos los tiempos y culturas, aun este brebaje nos regala esa magia que permite ir  sorbiendo su tinta con  el agrio sabor pero invitándonos a conversar, a contar, a rememorar, a vivir lo de ayer y a  entregarnos en  esa actividad de la que nadie habla como es el “hoy” por los tantos tiempos ocupados en otros menesteres y que casi se han olvidado interponiéndose en nuestras más importantes acciones, como los es el CONVERSAR…..

            Hace tan bien conversar de la vida, de los sueños, del pasado y el futuro, o lo que de él nos queda.

            Conversar de los sufrimientos superados que nos hicieron personas justas y equilibradas pero que en la suma de los aspectos dolorosos siempre fueron más  los momentos agradables y los  logros  que nos brindó el esfuerzo de cada cual por la vida fueron nuestro mejor dulce de la existencia.

            Conversar, “PERDER EL TIEMPO”, es batir las “carretillas” en los mecanismos de las mandíbulas de la boca, para que en ese ejercicio de abrir y cerrar, de respirar y exhalar, y como tarea "extra" y simultánea de masticar y tragar,  vayan aflorando, conectados con la mente intacta la cual jamás envejece,  esas vivencias personales o de conjunto que tuvimos la dicha de vivir,  de palpar, de soñar,  y de  hacerlas realidad en nuestras tan pequeñas  y  casi imperceptibles vidas,  que fueron y que por más que le buscamos grandeza, son sólo eso: nuestra simple  vida, y que siendo parte de nosotros, como un sello personal, solo entendemos nosotros en el “cada cual”,  y eso ha sido  lo mejor que nos ha regalado  la creación, la naturaleza o el Dios que nos permitiera estos “titantos” años de recorrer  tantos senderos distintos, pero que no se pueden olvidar, y que nos conectan con ese inicio, con la raíz y los comienzos de nuestras propias experiencias.

              Historias de amores inolvidables que nos hicieron suspirar en las tardes de escuela,  encuentros amistosos y fraternos en los hogares de nuestros padres, oyendo desde el viejo pick up  las melodías de la moda, y  produciendo esa  hermosa sensación de amar en el silencio a nuestros  amores imposibles y que fueron las más bellas ilusiones;  encontrarnos en el escenario de la cancha de los deportes de las preferencias personales y  marcar el único gol del triunfo de la tarde jugando a escondidas de nuestros padres , y que nos delatara el locutor de la radio con los resultados deportivos y los autores de los goles, sentir esas  tremendos desafíos de los aprendizajes en los inicios del conocimiento de la música, instrumentos, notas que se escribían en las pautas y pentagramas,  recordar a nuestras madres y padres que lo dieron todo por nosotros,  vivir el encuentro individual de nuestras vidas con nuestras propias familias. Recordar a la dulce Maestra “Rosita” que nos regaló su juventud, su amor y compromiso en nuestra educación y muchos haber seguido sus inolvidables pasos,  sentirnos que a pesar de nuestras condiciones del desgaste de la vida nos sentimos tal cual como ayer, llenos de vida y optimismo que  son los regalos de la magia del té, en las vivencias de estos encuentros de pampinos amantes de nuestra raíces, de nuestras vidas y de  los caminos recorridos.

            Nunca podremos  entender por qué la vida pasa tan rápidamente, quisiéramos tener miles de años para vivir, miles de horas para  disfrutar, bailar, cantar, llorar o trabajar, miles de minutos para estar con nuestros padres, con nuestros hijos con nuestras mascotas, con nuestros hermanos, tantas cosas que tenemos que hacer, tanto “campo que sembrar”, tanto libro que leer, tanto pero tanto de todo, que no alcanza  el tiempo,  porque la vida es solamente un suspiro en la inmensidad y  hoy nos quedan esas sonrisas, entre dientes ausentes que   muestran lo mejor del alma, lo mejor del interior de lo que somos, pues así es como nos hemos ido consumiendo en la naturaleza de nuestra existencia pero sin jamás dejar de florecer.

            Esa magia del té  de amigos, en la mesa de la amistad, en el camino de los sueños, son los que te regalan  esperanzas.

            Ya no hablamos mucho del mañana,  todo el mañana quedó en  el ayer de los recuerdos, lo que nos queda por cumplir quizás aun no sea nuestra mejor realidad pero ya eso está en las decisiones que el destino y la vida nos quieran  ofrecer en  esta senda final.

            Hoy es el día para ser felices.

            Qué bien hace para el alma estrecharnos en el cariño sincero, en el afecto, en sentirnos amigos de toda una vida, desde siempre, amigos del hoy y lo que nos queda de mañana.

            ¡¡Y todo con una simple y aromática taza de té!! Bien cargado, con tinta fuerte y amarga, con sabor a canela o en la mente el recuerdo imborrable del sabor a “cedrón” y la hierba “Luisa” en esas tardes de paseo por el Rio Loa, cuando en medio de los tábanos furiosos,   nuestros padres nos daban ese tacho de té y esa simple tostada, llenos de inocencia, sin trancas, sin envidias, sin “competencia”, pues éramos niños dulces e inocentes, y hoy con más de  “setenta y siempre” a las espaldas, seguimos siendo los mismos,  con nuestras propia vidas con nuestros propios deseos, con los  proyectos personales que nos van regalando  días de esperanzas en medio de la sencillez y humildad de ese té bebido en  la tertulia de la amistad, la invariable e imborrable amistad, que nos permite expresar  nuestra gratitud a Dios, a la Vida, y a nuestros anhelos de ser siempre mejores.

             Gracias amigos, que  el tiempo que nos queda sea para estrecharnos en cada oportunidad para volver a beber ese té  amistoso  que nos une hasta la partida individual que cada cual debe enfrentar con los equipajes del amor y la gratitud y la amistad de nuestra propias vidas.

            La magia del té es la esencia de lo  que somos, fuimos y  de lo que hoy con tanto amor vivimos. Que nunca nos abandone esa magia del té.






https://hojarascadelavida.blogspot.com/2022/02/una-taza-de-te.html



 




martes, 4 de marzo de 2025

¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS AL ESTIMADO AMIGO!!

 

Hoy es un día especial para quienes conformamos este  selecto grupo de amigos, ex alumnos todos, del recordado 8vo Año “A” de la Escuela Consolidada “América” de María Elena,  y que vivieran juntos esa experiencia de la vida de estudiantes pampinos en esas inolvidables aulas, disfrutando de esos  paisajes tan propios de nuestra tierra inerte,  pero acogedora; calurosa tal vez, pero llena de esos crepúsculos frescos de las tardes con olor a  polvo húmedo sobre los pimientos de la plaza y con esos coloridos y encantadores atardeceres que  se pintaban mágicamente y distintos cada día, hacia el lejano horizonte y que nos deleitaban como  pinturas  llenas de magia y colores  nuestra vida de estudiantes que quedaron marcadas en nuestras pupilas con esos colores arrebolados y amarillentos de esas eternas nubes lejanas que nos  regalaban sueños y esperanzas.

            Y digo día especial porque en la sana alegría de ser hoy jóvenes adultos del ayer, (como me decía un amigo del “siglo pasado”), recordamos el cumpleaños de uno de los iconos pampinos, “amigo de todos” y de toda la vida, y que por su amistad, sencillez y humildad,  hemos tenido la dicha de sentirnos acompañados estos hermosos y eternos años,  recordando de él, su amistad, su natural liderazgo y  esa figura de amigo que no destiñe y que  ya con algunas canas plateadas sobre su sien, no deja de ser el muchacho  en quien nos vimos reflejados como un ejemplo del ayer, y  a quien le dedicamos estas líneas que quizás pueda leer su familia, en especial su hija, que  se alza recién a la vida y que quizás no ha tenido el tiempo de conocer ese pasado de su padre, pues  la barrera generacional es distinta y  que ella conoció en esta etapa como la figura paternal de su  agrado y compañía, pero que quizás desconozca ese pasado  de amistad que nos unen desde hace tantos años a esta generación que  ya se encuentra en el ocaso del otoño de la vida, y que es necesario rescatar con espíritu de conocimiento y humildad, pues todos nosotros hemos sido protagonistas importantes de épocas distintas, pero  que  en medio de las tecnologías y épocas diferentes no hay diferencia en el deseo de  sentir en cada  tiempo vivido ese sueño de alcanzar las estrellas, en los ideales personales, en las tareas del día a día y en ese  a veces tan esquivo y lejano futuro muchas veces incierto que no  sabemos o no sabíamos cómo enfrentar.

            De modo que  extendiéndome un poco más de lo previsto, junto con saludar a nombre de todos nosotros a nuestro compañero de curso Cristian Rojas Ossandón, que hoy 4 de Marzo cumple un nuevo año de vida, queremos decirle a él que nuestra amistad  invariable al paso de los años, permanece llena de gratos recuerdos, de muchas anécdotas y de gran reconocimiento a sus virtudes de hombre de bien, y que nos permiten hoy  estrecharle en un afectuoso saludo y abrazo,  y decirle a quienes son la herencia de su propia vida, que  tienen un padre y esposo ejemplar, que en nuestros tiempos de estudiante fue un guerrero  de mucha fuerza,  que vivió esos años de juventud en esa cultura pampina que solo conocemos los que allí estuvimos, y que  fue el amigo de la “pichanga” de fútbol de su barrio, el escritor y eximio creador de esas notas que  ornamentaron esas composiciones amenas con su  cultura y entusiasmo en esos diarios murales de la época,  o que nos deleitó con sus cantos y música  en el acto escolar  de los días lunes de la Escuela, cuando   mirábamos en él al modelo de joven, y que  nos “hacía soñar” con los versos de esa inolvidable canción que él tan bien entonaba: “Era un muchacho , que como yo, quería ser Beatle o Rolling Stone,” sintiéndose protagonista de ese joven rockero norteamericano,  que  debía ir a combatir al Vietnam y que solo tenia sueños de paz y esa canción  nos llegaba al alma,  y nos identificaba plenamente, sin conocer en mayor detalle su significado u origen, pero que disfrutábamos por su calidad de interpretación y que marcaron nuestra lejana época de estudiantes.

            Personas como él son la esencia de nuestros tiempos de estudiantes.             Siempre lo he dicho que fue como nuestro líder juvenil, en el sano entendido que queríamos parecernos un poco a él, porque sentíamos que era libre y que  contaba con el aprecio y cariño de sus amistades, y que sin proponérselo, irradiaba ese espíritu amistoso compartido en todos los escenarios de esa vida de estudiantes que nos tocó vivir en nuestra amada pampa salitrera y que perduran hoy como ayer, en nuestros mejores recuerdos para toda la vida.

            Un hombre bueno, de principios nobles, de espíritu altruista y de sentimiento leal y generoso. No sería justo no decir que también esforzado y sacrificado, y  que  su vida fue también  un camino  lleno de alegrías, pero también en algunas circunstancias difícil, pero que lo llevaron siempre con ese  optimismo tan natural y espontáneo,  a vencer con  todas sus capacidades y  sentido de superación cada etapa, y que  fueron para nosotros siempre, un gran ejemplo a seguir.

            Sabemos de su grandeza y humildad, con una mirada siempre más allá de las circunstancias, de férrea fidelidad y entereza y con esa altura moral que lo hacen un ser  de excepción y que en  el tiempo de hoy  permanecen en él sus valores que son y serán su mejor herencia de la vida.

            En eso estamos unidos todos, con ese mismo valor que enfrentamos, algunos con mejores condiciones y oportunidades, otros con mayores éxitos o dificultades, pero ninguno con  debilidad o con temor frente a la vida, todo lo contrario, superando nuestras propias  debilidades, con lo cual fue posible salir adelante y en eso  nuestro amigo Cristian,  nos regaló ese optimismo y esa fortaleza que hoy queremos retribuirle justamente en este inicio de Marzo, en el que  veremos seguramente sus anhelos concentrados en el inicio de las tareas propias de educador, que  es también la fuente  de inspiración  para muchos jóvenes que conocieron de sus virtudes de maestro educador.

            Así que de esta manera, simple,  pero con este largo saludo y homenaje, queremos desearle al amigo pampino, al hermano de la tierra y del polvo del molino, a quien lleva también en sus torrentes sanguíneos interiores esa fuerza característica del  heroico pampino de ayer y siempre,  que sea éste un hermoso día junto a su esposa y en especial a su bella hija, la que sabemos, le ha dado y le seguirá dando muchas satisfacciones, las cuales son y serán también su  herencia, orgullo y satisfacción  y con quien seguramente celebrará hoy, este nueva vuelta del sol, que lo encuentra en un estado de madurez y con las mejores energías y fuerzas para seguir luchando como ayer, siendo el ejemplo de su familia y para alegría nuestra sus amigos, el invariable  amigo de ayer, hoy y siempre.

            Que sea un lindo día, venturoso y lleno de alegrías y satisfacciones.

            Con cariño.

Tus compañeros de curso








MAESTRAS DE ESCUELA

 Maestras de la escuela…


Todos tuvimos esa dulce maestra de “básica” que nos conquistó el corazón el primer día de clases. En la inocencia de esa edad, fueron ellas el primer y gran amor de nuestras vidas, después de nuestras madres.
Bastaba oírlas dictar sus lecciones y enseñarnos las páginas del libro amarillo que traían esos cuentos de “Lalo, loa a la luna” en el silabario LEA con que aprendimos a leer.
Esas profesoras eran nuestros ángeles. Nos escuchaban y regalaban paciencia y dulzura en medio de lo tanto que nos costaba aprender las lecciones y fueron abriendo cerradas ventanas de oscura ignorancia, a esas luces que fueron el conocimiento y descubrimos con esos símbolos extraños de las letras, los nombres de sol, luna y estrellas, escribir y describir los continentes, conocer los océanos y conjugar con esas letras aprendidas, las más bellas palabras que escribieron nuestras lerdas manos y leyeron nuestros ojos: AMOR DE MAESTRAS.
Ellas pudieron ser: “Mechana” Sandivari, Celeste, Aurelia Soto, Rosita Fernández, Ketty Reyes, Estelvina Inostroza, Irma Navarrete, Yolanda de Carrasco, Lucila Pozo, Angela González, Viera, Patricia, Juanita Suárez, Isolina Aguirre, Nora Molina, Kaleope Karamanos, Grimaldina Gamboa, Uberlinda, Eva, Nelly, Mirta, Juana, Perla Diaz, María Millán, Leontina Godoy, Orietta de Carrasco, Anita Collao, Silvia González, Elba Llorente, Adriana Bustos, Marigé Dittus, Antonieta Torres, Guacolda Gatica, Checha Gatica, Mirta Medina y tantas otras que mi memoria que se duerme, no quiere recordar …
Todas tenían el alma de la insigne “Gabriela”, coronadas para siempre en el corazón como “nuestras” amadas e inolvidables reinas….
Maestras de la luz, del saber, de la paciencia del amor abrazando su vocación de servir y entregar su vida y juventud en esos difíciles tiempos de la Escuela.
Heroínas sin capa ni espadas, con manos albas y uñas “pintadas” de polvo de tizas y pulcras y finas en sus anotaciones en los libros de la Clase.
Cada día extrañamos a nuestras Maestras, prolongación de nuestras madres en esas tardes calurosas de juegos y campanas.
Gracias a todas en el recuerdo eterno de las memorias pampinas…..
Y también a nuestros profesores varones, en especial en esos días de Marzo en que recordamos la campana llamándonos a nuestros días de Escuela ….

        




 


 Gustavo Rivera

Grandes profesores y profesoras de la Escuela Consolidada de María Elena. Saludos al cielo para Aurelia Soto, Lucila Pozo y todos los que ya están en los brazos de Dios.
4
Ivan Carrasco Jara Carrasco
El mejor de los recuerdo grandes maestros

Luis Ortiz Veloso
Colaborador en ascenso
La sra. Nora Chulac fue mi maestra en 1ro y 2do basico

Rosario Torres Bustamante
Hermosas y elegantes

Joel Gonzalez
Buenos recuerdos

Clarisa Gloria Quiroz Olmos
De secundaria en Instituto Santa María de Antofagasta , la querida mutter jefe Gilberta Feilchbauer, María Rettenbeck etc.En Universidad Sra.Liliana Barrios qepd y María Ramírez.

Clarisa Gloria Quiroz Olmos
Mi gran y hermosa maestra de preparatorias escuela 4 de Chuquicamata, Srta.Laura Díaz Ďíaz qepd.Besitos al cielo.Mientras viva, nunca te olvidaré.

Mario Castillo
Muy elegante linda gente

Dario Antonio Aguirre Diaz
Muy buenos Profesores con orgullo

 

 

 

 

 

 

UN GRATO ENCUENTRO..........

  (Recuerdo de un 06 de Agosto de 2019. Siete años ya…) Esta hermosa foto  es del "CLAN" DE LOS MOLINA AGUILA Sentados: Patricia...