Maestras de la escuela…
Todos tuvimos esa dulce maestra de “básica” que nos conquistó el corazón el primer día de clases. En la inocencia de esa edad, fueron ellas el primer y gran amor de nuestras vidas, después de nuestras madres.
Bastaba oírlas dictar sus lecciones y enseñarnos las páginas del libro amarillo que traían esos cuentos de “Lalo, loa a la luna” en el silabario LEA con que aprendimos a leer.
Esas profesoras eran nuestros ángeles. Nos escuchaban y regalaban paciencia y dulzura en medio de lo tanto que nos costaba aprender las lecciones y fueron abriendo cerradas ventanas de oscura ignorancia, a esas luces que fueron el conocimiento y descubrimos con esos símbolos extraños de las letras, los nombres de sol, luna y estrellas, escribir y describir los continentes, conocer los océanos y conjugar con esas letras aprendidas, las más bellas palabras que escribieron nuestras lerdas manos y leyeron nuestros ojos: AMOR DE MAESTRAS.
Ellas pudieron ser: “Mechana” Sandivari, Celeste, Aurelia Soto, Rosita Fernández, Ketty Reyes, Estelvina Inostroza, Irma Navarrete, Yolanda de Carrasco, Lucila Pozo, Angela González, Viera, Patricia, Juanita Suárez, Isolina Aguirre, Nora Molina, Kaleope Karamanos, Grimaldina Gamboa, Uberlinda, Eva, Nelly, Mirta, Juana, Perla Diaz, María Millán, Leontina Godoy, Orietta de Carrasco, Anita Collao, Silvia González, Elba Llorente, Adriana Bustos, Marigé Dittus, Antonieta Torres, Guacolda Gatica, Checha Gatica, Mirta Medina y tantas otras que mi memoria que se duerme, no quiere recordar …
Todas tenían el alma de la insigne “Gabriela”, coronadas para siempre en el corazón como “nuestras” amadas e inolvidables reinas….
Maestras de la luz, del saber, de la paciencia del amor abrazando su vocación de servir y entregar su vida y juventud en esos difíciles tiempos de la Escuela.
Heroínas sin capa ni espadas, con manos albas y uñas “pintadas” de polvo de tizas y pulcras y finas en sus anotaciones en los libros de la Clase.
Cada día extrañamos a nuestras Maestras, prolongación de nuestras madres en esas tardes calurosas de juegos y campanas.
Gracias a todas en el recuerdo eterno de las memorias pampinas…..
Y también a nuestros profesores varones, en especial en esos días de Marzo en que recordamos la campana llamándonos a nuestros días de Escuela ….








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