martes, 4 de marzo de 2025

¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS AL ESTIMADO AMIGO!!

 

Hoy es un día especial para quienes conformamos este  selecto grupo de amigos, ex alumnos todos, del recordado 8vo Año “A” de la Escuela Consolidada “América” de María Elena,  y que vivieran juntos esa experiencia de la vida de estudiantes pampinos en esas inolvidables aulas, disfrutando de esos  paisajes tan propios de nuestra tierra inerte,  pero acogedora; calurosa tal vez, pero llena de esos crepúsculos frescos de las tardes con olor a  polvo húmedo sobre los pimientos de la plaza y con esos coloridos y encantadores atardeceres que  se pintaban mágicamente y distintos cada día, hacia el lejano horizonte y que nos deleitaban como  pinturas  llenas de magia y colores  nuestra vida de estudiantes que quedaron marcadas en nuestras pupilas con esos colores arrebolados y amarillentos de esas eternas nubes lejanas que nos  regalaban sueños y esperanzas.

            Y digo día especial porque en la sana alegría de ser hoy jóvenes adultos del ayer, (como me decía un amigo del “siglo pasado”), recordamos el cumpleaños de uno de los iconos pampinos, “amigo de todos” y de toda la vida, y que por su amistad, sencillez y humildad,  hemos tenido la dicha de sentirnos acompañados estos hermosos y eternos años,  recordando de él, su amistad, su natural liderazgo y  esa figura de amigo que no destiñe y que  ya con algunas canas plateadas sobre su sien, no deja de ser el muchacho  en quien nos vimos reflejados como un ejemplo del ayer, y  a quien le dedicamos estas líneas que quizás pueda leer su familia, en especial su hija, que  se alza recién a la vida y que quizás no ha tenido el tiempo de conocer ese pasado de su padre, pues  la barrera generacional es distinta y  que ella conoció en esta etapa como la figura paternal de su  agrado y compañía, pero que quizás desconozca ese pasado  de amistad que nos unen desde hace tantos años a esta generación que  ya se encuentra en el ocaso del otoño de la vida, y que es necesario rescatar con espíritu de conocimiento y humildad, pues todos nosotros hemos sido protagonistas importantes de épocas distintas, pero  que  en medio de las tecnologías y épocas diferentes no hay diferencia en el deseo de  sentir en cada  tiempo vivido ese sueño de alcanzar las estrellas, en los ideales personales, en las tareas del día a día y en ese  a veces tan esquivo y lejano futuro muchas veces incierto que no  sabemos o no sabíamos cómo enfrentar.

            De modo que  extendiéndome un poco más de lo previsto, junto con saludar a nombre de todos nosotros a nuestro compañero de curso Cristian Rojas Ossandón, que hoy 4 de Marzo cumple un nuevo año de vida, queremos decirle a él que nuestra amistad  invariable al paso de los años, permanece llena de gratos recuerdos, de muchas anécdotas y de gran reconocimiento a sus virtudes de hombre de bien, y que nos permiten hoy  estrecharle en un afectuoso saludo y abrazo,  y decirle a quienes son la herencia de su propia vida, que  tienen un padre y esposo ejemplar, que en nuestros tiempos de estudiante fue un guerrero  de mucha fuerza,  que vivió esos años de juventud en esa cultura pampina que solo conocemos los que allí estuvimos, y que  fue el amigo de la “pichanga” de fútbol de su barrio, el escritor y eximio creador de esas notas que  ornamentaron esas composiciones amenas con su  cultura y entusiasmo en esos diarios murales de la época,  o que nos deleitó con sus cantos y música  en el acto escolar  de los días lunes de la Escuela, cuando   mirábamos en él al modelo de joven, y que  nos “hacía soñar” con los versos de esa inolvidable canción que él tan bien entonaba: “Era un muchacho , que como yo, quería ser Beatle o Rolling Stone,” sintiéndose protagonista de ese joven rockero norteamericano,  que  debía ir a combatir al Vietnam y que solo tenia sueños de paz y esa canción  nos llegaba al alma,  y nos identificaba plenamente, sin conocer en mayor detalle su significado u origen, pero que disfrutábamos por su calidad de interpretación y que marcaron nuestra lejana época de estudiantes.

            Personas como él son la esencia de nuestros tiempos de estudiantes.             Siempre lo he dicho que fue como nuestro líder juvenil, en el sano entendido que queríamos parecernos un poco a él, porque sentíamos que era libre y que  contaba con el aprecio y cariño de sus amistades, y que sin proponérselo, irradiaba ese espíritu amistoso compartido en todos los escenarios de esa vida de estudiantes que nos tocó vivir en nuestra amada pampa salitrera y que perduran hoy como ayer, en nuestros mejores recuerdos para toda la vida.

            Un hombre bueno, de principios nobles, de espíritu altruista y de sentimiento leal y generoso. No sería justo no decir que también esforzado y sacrificado, y  que  su vida fue también  un camino  lleno de alegrías, pero también en algunas circunstancias difícil, pero que lo llevaron siempre con ese  optimismo tan natural y espontáneo,  a vencer con  todas sus capacidades y  sentido de superación cada etapa, y que  fueron para nosotros siempre, un gran ejemplo a seguir.

            Sabemos de su grandeza y humildad, con una mirada siempre más allá de las circunstancias, de férrea fidelidad y entereza y con esa altura moral que lo hacen un ser  de excepción y que en  el tiempo de hoy  permanecen en él sus valores que son y serán su mejor herencia de la vida.

            En eso estamos unidos todos, con ese mismo valor que enfrentamos, algunos con mejores condiciones y oportunidades, otros con mayores éxitos o dificultades, pero ninguno con  debilidad o con temor frente a la vida, todo lo contrario, superando nuestras propias  debilidades, con lo cual fue posible salir adelante y en eso  nuestro amigo Cristian,  nos regaló ese optimismo y esa fortaleza que hoy queremos retribuirle justamente en este inicio de Marzo, en el que  veremos seguramente sus anhelos concentrados en el inicio de las tareas propias de educador, que  es también la fuente  de inspiración  para muchos jóvenes que conocieron de sus virtudes de maestro educador.

            Así que de esta manera, simple,  pero con este largo saludo y homenaje, queremos desearle al amigo pampino, al hermano de la tierra y del polvo del molino, a quien lleva también en sus torrentes sanguíneos interiores esa fuerza característica del  heroico pampino de ayer y siempre,  que sea éste un hermoso día junto a su esposa y en especial a su bella hija, la que sabemos, le ha dado y le seguirá dando muchas satisfacciones, las cuales son y serán también su  herencia, orgullo y satisfacción  y con quien seguramente celebrará hoy, este nueva vuelta del sol, que lo encuentra en un estado de madurez y con las mejores energías y fuerzas para seguir luchando como ayer, siendo el ejemplo de su familia y para alegría nuestra sus amigos, el invariable  amigo de ayer, hoy y siempre.

            Que sea un lindo día, venturoso y lleno de alegrías y satisfacciones.

            Con cariño.

Tus compañeros de curso








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