Se me ha
honrado con la entrega de un más que
interesante libro, sino una gran crónica
histórica del “Cuerpo de Bomberos de Antofagasta”, con lujo de detalles, con
fotografías, con documentos que son de una importancia extraordinaria para
quienes aman la historia de la ciudad, para quienes se sienten ciudadanos de Antofagasta, los de antes del
14 de Febrero o los de después del 14 de Febrero, los que dicen que este puerto
es nuestro o de otros que aseveran que fue de Bolivia; para a los que hoy
hablan en cada rincón de las redes de la “ANTOFAGASTINIDAD”, palabra que ni siquiera es reconocida por la
Academia Chilena de la Lengua, pero que personas como Margarita Canihuante,
apoyada por la actual administración Alcaldicia, han iniciado una cruzada para
dar vida a este vocablo tan nuestro, tan de la ciudad, tan de Antofagasta y que tuvo sus orígenes en las ideas de Don
Andrés Sabella, que nos regaló tanta educación y cultura, y que siguió viva como
expresión, en ese entusiasmo del distinguido “Ancla de Oro” Don Juan Antonio Marrodán
que marcaron esa época y que hoy a través
de las páginas sociales administradas or
uno de sus hijos, como loo es “Antofagasta
de Ayer hoy y siempre”, se difunde, se proyecta, se organiza y crea y va creciendo como un rayito pequeño de luz
que algún día iluminará el futuro brillante de esas ideas que nos regalan
“ sentido de pertenencia”, responsabilidad
y cariño a lo “nuestro” a lo que es de todos nosotros, los que peramnecemos,
los que llegan y se van, los que buscan y encuentran y los que hacen de esta
ciudad una esperanza para us propias vidas. Y en tal sentido, rescatamos de esa “Anotofagastinidad”,
la figura de muchos hombres y mujeres ,
que en el siglo pasados lo hicieron todo, con las
mayores dificultades de los sistemas de la época, pero también a los que hoy
sueñan, crean, rescatan y escriben,
proyectan e investigan, y en eso me ha
dado y honrado con su presente el libro de la “Historia del Cuerpo de Bomberos de Antofagasta”
su propio autor, el distinguido maestro profesor, servidor anónimo y ciudadano generoso Don Ricardo Rabanal Bustos, quien
me ha reglado un ejemplar de su obra, con una inmerecida dedicatoria que de una u otra forma toca la sensibilidad del
alma, por su valioso contenido y alta consideración,
pero que además nos enseña con su gesto que hombres grandes en lo humano e
intelectual como él, sirven con tanta vocación
y desinterés personal, a la causa bomberil, a la causa e la Educación, a la
causa del amor a ese concepto nuevo que envuelve todo los que somos y tenemos,
esa “Antofagastinidad”, y que en esta obra nos está dejando como herencia, ese
gran volumen, una inmensa publicación, no por su tamaño sino por su contenido, y
que es de mucha importancia para todos
los ciudadanos, para los investigadores, para los profesores y personas que aman las historias “nuestras”,
y que ojalá todos puedan tener acceso a
su lectura, para apreciar el gran valor
del trabajo realizado. Em élse refleja la vida la vida de una noble Institución como lo es el
“Cuerpo de Bomberos de Antofagasta” y que al decior de su propio autor es: “Una institución fundada por ciudadanos del mundo, exploradores, aventureros, cateadores,
mineros, obreros, industriales, comerciantes e inversionistas”, o sea ciudadanos de todas las condiciones, unidos solo por el servicio a los
demás, por la nobleza de entregar y por la valentía de colaborar la existencia de estas nobles Instituciones
que se mantienen en el tiempo y que son
esa necesaria inyección de amor y fuerza para seguir amando la ciudad
reconociendo en los bomberos, en sus bomberos ese lazo indisoluble de servicio
ciudadano.
La maestría del gran resumen histórico
del Cuerpo de Bomberos, reunido en esta interesante recopilación, es de una fineza exclusiva y propia de su autor, el cual en medio
de su tarea de Maestro, de Profesor incansable y de bombero por excelencia, ha
dedicado grandes horas para la investigación, la recopilación, el ordenamiento de ideas y eventos que han marcado este tiempo grandioso
de los Bomberos de la ciudad, y que hoy nos regala, no solo a mi como una consideración
especial y muestra de una generosidad inmerecida, sino más bien porque en esta
obra queda plasmada para la historia futura de nuestro Antofagasta toda una época, “Ciento
cincuentas años”, un siglo y medio de tareas, de labores, de enfrentar las
emergencias, alegrías, y vida que
nos han unido en distintas generaciones y que hoy mis ojos han tenido la dicha
de recrear, de conocer, por que
recopilar todos esos años de historia,
obedece a mentes titánicas, valientes, de guerreros de la pluma convencidos que la única forma de
batallar contra la ignorancia, contra el desconocimiento, contra la incultura o
indiferencia, es el conocimiento, que se
entrega a raudales en estas páginas
que podrían, - humildemente en mi condición autodidacta - de llamar heroicas, llenas de símbolos y de
gestos que no solo reconocen a los bomberos como seres extraordinarios, de una voluntad impecable
y de un espíritu de lucha propio de héroes,
sumando a esa vocación su absoluto
desapego a lo material, lo cual nos hace
ver que aun en este mundo hay personas que lo dan todo sin tener nada y que merecen, ms que un reconocimiento
ciudadano, más que el aplauso generoso,
el sentir que ellos son esa reserva
moral propia de ciudadanos que viven en
una ciudad pujante, no exenta de dificultades o emergencias permanentes, llena de historias en las cuales los bomberos
siempre han estado allí presentes, con pocos recursos, pero con esa voluntad que vence todas las ausencias y dan mérito creciente a esa labor que
sin ser profesional o remunerada, reúne a
personas de todas las condiciones para darle vida a un cuerpo inextinguible
en el servicio, y en eso el Maestro Rabanal,
que cumple funciones y sirve orgullosamente a “su” Cuerpo de Bomberos,
se permite con su pluma y comprobada sabiduría regalarnos historias, hechos,
vida y sueños de tantos hombres que pasaron por esa Institución y a la
cual le debemos más que un
reconocimiento, un homenaje permanente por que nos hacen sentir que contamos
con ellos para nuestras propias emergencias y subsistencias.
Gracias querido Maestro Ricardo Rabanal, me ha emocionado con su
libro, lo recomiendo, ojalá lo puedan adquirir, indagar en detalle y mantener ejemplares en las bibliotecas, en los espacios públicos;
ojala pudiéramos contar con algunas ediciones para que nuestro pueblo amado de l Antofagasta se nutra de
todo ese conocimiento que ha permitido a la mente audaz delo autor, recopilar, empleándose con toda su
entrega y tiempo, para rescatar lo que muchas veces queda en los
tinteros y que implacablemente cubre el polvo del olvido. Esto nos hace sentir
que la ciudad está viva, que todos los esfuerzos no se hacen por el día a día
sin objetivos, y que son la herencia para los más jóvenes que serán el futuro
del mañana eso nos llena de orgullo querido Maestro porque se ha dado el tiempo
(ese a veces tan escaso tiempo tan necesario
para concretar las obras), y expresar en ese sentimiento de hombre, el amor a
la ciudad y a su destacado Cuerpo de Bomberos
Agradezco, sus consideraciones a este
humilde servidor, ignorante, nunca letrado como usted, que ha tenido la
gentileza de reproducir en su inmensa obra, como un pequeño detalle, los duros
momentos, muy resumidos por lo demás , de los inconvenientes y vivencias que
vivimos en distintos escenarios de la vida, con motivo del Aluvión del 19 de
Junio del 91, y que alguna vez resumí con muy pocos detalles, en medio de otras
grandes emergencias de la misma, pero que usted ha considerado en su gran
libro, que es un valioso aporte y que ya
ocupa un lugar de honor en mi pequeña biblioteca y en el cual me he encontrado ávidamente recorriendo
sus páginas descubriendo tanto conocimiento yar nutriendo mi poco saber gracias
a su vasto conocimiento y su inmensa y reconocida capacidad.
Ayer me acerqué con cierto nerviosismo a su lugar de trabajo.
Usted y tuvo la gentileza de acercarse a mi propio domicilio para entregarme
este volumen único, pero en vista de mi ausencia, tuve el honor de concurrir al mejor lugar que
puede tener un hombre para desarrollar su trabajo, la Escuela de “las Rocas”, donde
se percibe que el conocimiento, la profesión
excelsa de ser Maestro y el deseo de servir a los más pequeños, le dan esa maestría
y ese necesario sello que lo distingue como el ser el gran profesor, dedicado, y delicado por excelencia
y que en esa tremenda responsabilidad
docente, se da el trabajo se investigar, de
entregar y de continuar escribiendo tantas historias que es bueno ir
cada vez reconociendo que son y serán su legado futuro para esta Antofagasta, que son parte de esa marcada arista de la Antofagastinidad,
que no solo reúne selectos varones e investigadores
como usted, sino que ciudadanos de gran espíritu de servicio, autores, escritores, investigadores, periodistas y ciudadanos que
han pasado haciendo el bien y entre los cuales usted ya ocupa un lugar que merece un mayor reconocimiento,
y no para la vanidad humana que a veces
toca a nuestra puertas, sino para la satisfacción personal y sano orgullo de
haber servido hoy, en vida, en trabajo, en esfuerzo y en ese entusiasta deseo
de legarnos parte de esta historia que sin duda, en el fondo de su alma, son su
gran aporte para ese futuro del mañana, cuando ya no estemos presentes en estos
amados arenales del norte, pero que quedarán plasmados en estas páginas con su
nombre, con su esfuerzo personal, y con todos aquellos que pudieron hacer
posible su publicación, pero que no lo distinguen
a usted como persona, pues en eso tiene también
la virtud de la humildad, sino a una Institución de todos, como lo es este “Cuerpo de Bomberos de Antofagasta” y que usted con
inteligencia, sabiduría, valor y sacrificio ( y quizás con esas barreras humanas
de soberbia tan natural de nuestra humanidad, que a veces impiden el avance), ha sabido plasmar en sus páginas y que constituyen
el mejor regalo para Antofagasta. Gracias dilecto Maestro por su consideración
para con este humilde e ignorante servidor.
Un abrazo fraterno.





























































































































































































































































































































































