La última cueca hermano, antes de acompañarte al campo santo donde se quedan aletargados y perennes los sueños y las esperanzas en medio de esa soledad eterna, que nunca quisiéramos experimentar, pero que sabemos que se torna dulce ese paso desconocido y forzado, cuando en medio de tanta soledad , suben al cielo las voces acompañadas con los tradicionales acordes de las guitarras festivaleras de la siempre contagiosa alegría, haciendo girar los pañuelos que saludan con aire de sufridas ansiedades al cielo, como una oración cantada de amigos únicos, hermanados por la historia inmortal de nuestras tradiciones y que encuentran cada día una respuesta a la incesante búsqueda de lo que llamamos felicidad, como si ella fuera esquiva para el común de los mortales, pero que nosotros la sentimos viva, y chispeante en nuestros propios latidos, porque en eso, la cueca nos ha regalado tanta felicidad y nos ha hermanado en nuestra sacra historia y tradiciones, porque con la cueca, cantamos, bailamos, soñamos, reímos o lloramos, enjugando las penas con ese vino tibio y oloroso de la amistad pura, como ofrenda generosa en esas noches de canto y tertulia, buscando siempre sacar de nosotros ese misterioso ser que se despierta pletórico de emoción con ese gran sentimiento de ser hombres buenos y hacer vida el consejo del Evangelio de amarnos como prójimo, para alcanzar alguna vez el cielo, y allí seguir la cueca larga , con las voz de las cantoras, las de aquí y las de allá, que sonrientes entonan sus notas graciosas y golpean acompasadas sus palmas, para decirnos que siempre estaremos vivos, aunque tengamos que marcharnos a otras fondas celestiales “a componerla”, porque nunca dejará de permanecer en nosotros ese amor que descubrimos en esos años primeros de nuestra amada juventud y que nos han acompañado desde siempre, porque la cueca es también construir y soñar con un mundo mejor.
Hoy te despedimos, con lealtad, con sonrisas, con recuerdos de amistad y quizás una que otra lágrima porque nos costará acostumbrarnos a tu ausencia, pero sentimos tu presencia volando en el cielo celeste, oyendo nuestras voces que no quieren apagarse para no sentir que ya definitivamente no nos veremos más en esas tardes de tertulia y de amistad, pues el tiempo que traíamos impreso en el libro de la vida, lo recibimos justamente el día que tuvimos que nacer, siendo nuestra humana existencia un inicio con un nunca deseado final.
Ahora hacemos lo que más nos gusta y para ti, y para nosotros cantamos mientras estira la cuncuna el otro “peladito” el Robledo:
“Del cora, del corazón de la Loica….” Y se funden en el barro de Pomaire nuestras lágrimas para moldear lo mejor de nuestra humanidad para seguir formándonos como leales amigos, y recorrer el “Chile una Postal” que nos da tanta satisfacción y emociones compartidas, porque la magia de la cueca nos hace estar en “Los Lagos de Chile” o en “Valdivia” cantando junto al “gallo” del kikiriki, o nos da nostalgias y ponemos ojos de enamorados cuando vemos en los ojos de nuestras compañeras a nuestra amada “Consentida” y nos enredamos en el ¡¡ SALUD DE COMPADRES!! con la lengua dulce y embriagada de la “Chicha de Curacaví” que nos hace sonreír, o nuestra poca fe a veces olvidada, que se despierta en medio de nuestras tristezas y preocupaciones cuando sentimos el repicar de las campanas que nos llama para anunciarnos que en la Iglesia del Carmelo, “ella” ya tiene ella otro dueño, y entonces para apagar la pena agitamos el vino oloroso y olvidamos esos dolores pasajeros y con nuevo brío otro ¡Salud Compadre! una otra vez, alzando nuestras copas hasta “Verte Cristo Mío”, en un rito de amigos que nos hace gritar ¡VIVA CHILE! con sus hermosos paisajes del “Chile una postal” y entibiar la sangre con sus “Copihues Rojos”, y entre salud y salud, permitir que los Queridos amigos”, nos lleven de juerga alguna noche a bañarnos como el Diablo, que veces le roban la ropa…..
Y así es la “cueca larga” que viviremos ahora sin tu presencia, aunque sabemos que estarás disfrutando del vino amigo y de lo que siempre amaste: tu Chile y su folklore, y en medio de las soledad del hombre, vivir agradecido también por que como buen “cuequero”, tuviste tiempo también para vivir con tus amadas familias, siempre contento con la ilusión del amor.
El sol brilla siempre, aún sobre la tormenta despiadada de la muerte, y es en ese sol que entibiamos nuestras lágrimas para decirte querido amigo Arturo, que damos gracias al Supremo, por haberte conocido, y haber caminado siempre llenos de ilusiones y proyectos, los que no deben nunca terminar pues tu espíritu sereno y de alma de líder, nos guían por siempre.
Un ¡Salud Final! con pandemia y con problemas, y deseosos de acompañarte en el recuerdo, mientras seguimos preparando las otras cuecas…..
Tus amigos y amigas del “COFUA HISTÓRICOS”
Amanecer del 25 de Julio de 2021…..03:00 hrs.
Fotografía gentileza de Ricardo Vera)
Hoy te despedimos, con lealtad, con sonrisas, con recuerdos de amistad y quizás una que otra lágrima porque nos costará acostumbrarnos a tu ausencia, pero sentimos tu presencia volando en el cielo celeste, oyendo nuestras voces que no quieren apagarse para no sentir que ya definitivamente no nos veremos más en esas tardes de tertulia y de amistad, pues el tiempo que traíamos impreso en el libro de la vida, lo recibimos justamente el día que tuvimos que nacer, siendo nuestra humana existencia un inicio con un nunca deseado final.
Ahora hacemos lo que más nos gusta y para ti, y para nosotros cantamos mientras estira la cuncuna el otro “peladito” el Robledo:
“Del cora, del corazón de la Loica….” Y se funden en el barro de Pomaire nuestras lágrimas para moldear lo mejor de nuestra humanidad para seguir formándonos como leales amigos, y recorrer el “Chile una Postal” que nos da tanta satisfacción y emociones compartidas, porque la magia de la cueca nos hace estar en “Los Lagos de Chile” o en “Valdivia” cantando junto al “gallo” del kikiriki, o nos da nostalgias y ponemos ojos de enamorados cuando vemos en los ojos de nuestras compañeras a nuestra amada “Consentida” y nos enredamos en el ¡¡ SALUD DE COMPADRES!! con la lengua dulce y embriagada de la “Chicha de Curacaví” que nos hace sonreír, o nuestra poca fe a veces olvidada, que se despierta en medio de nuestras tristezas y preocupaciones cuando sentimos el repicar de las campanas que nos llama para anunciarnos que en la Iglesia del Carmelo, “ella” ya tiene ella otro dueño, y entonces para apagar la pena agitamos el vino oloroso y olvidamos esos dolores pasajeros y con nuevo brío otro ¡Salud Compadre! una otra vez, alzando nuestras copas hasta “Verte Cristo Mío”, en un rito de amigos que nos hace gritar ¡VIVA CHILE! con sus hermosos paisajes del “Chile una postal” y entibiar la sangre con sus “Copihues Rojos”, y entre salud y salud, permitir que los Queridos amigos”, nos lleven de juerga alguna noche a bañarnos como el Diablo, que veces le roban la ropa…..
Y así es la “cueca larga” que viviremos ahora sin tu presencia, aunque sabemos que estarás disfrutando del vino amigo y de lo que siempre amaste: tu Chile y su folklore, y en medio de las soledad del hombre, vivir agradecido también por que como buen “cuequero”, tuviste tiempo también para vivir con tus amadas familias, siempre contento con la ilusión del amor.
El sol brilla siempre, aún sobre la tormenta despiadada de la muerte, y es en ese sol que entibiamos nuestras lágrimas para decirte querido amigo Arturo, que damos gracias al Supremo, por haberte conocido, y haber caminado siempre llenos de ilusiones y proyectos, los que no deben nunca terminar pues tu espíritu sereno y de alma de líder, nos guían por siempre.
Un ¡Salud Final! con pandemia y con problemas, y deseosos de acompañarte en el recuerdo, mientras seguimos preparando las otras cuecas…..
Tus amigos y amigas del “COFUA HISTÓRICOS”
Amanecer del 25 de Julio de 2021…..03:00 hrs.
Fotografía gentileza de Ricardo Vera)











