Nina
Rauld….”Asi es amigos, al llegar Septiembre, florece también las ganas de
vivir, salir, bailar, cantar y lo mejor es que desempolvamos los recuerdos y
los vivimos en familia, que no se pierda la costumbre de la tradición oral,
aprovechemos que aún tenemos la audiencia de hijos y nietos que vibran con
nuestras historias y no les molesta escucharlas mil veces, y reírse cuando escuchan
anécdotas y chascarros que vivimos en la juventud, así es que a vivir este
hermoso tiempo tan lleno de tradiciones, y para algunos, con harta pega,
mostrando lo bueno y lindo que es
nuestro folklore”…
(La “Nina” con sus palabras despertó mis musas….).
(“Nadie AMA LO QUE NO CONOCE”…)
Si
usted “estuvo” allí, en ese matrimonio a la “chilena”, con esa “cachurreta” floreada y pintoresca, con
motor Ford del año de la “Pera” con la Tere y el Néstor; si estuvo en ese
segundo matrimonio del Norman con su
esposa Gilda, o compartió el arduo trabajo con
ese otro “viejo flaco”, más grande y maceteado que era constructor, con
la misión de construir en el patio de la
imprenta de Maipú, la famosa “Peña” de la “U”, y se sumó a las cuadrillas de
otros cabros estudiantes para “tirar”
pala y esparcir en el terreno
gris de tierra la “conchuela” blanca que le daba otro ambiente de agrado
al lugar o bien cooperaba martillando
con clavos de 4 x 4 con el Nano (el de la “Nina”), o el Ricardo Vera, para ir
armando las mesas con ruedas de
“Carretes de Alambre” de “Madeco”, conseguidas por el Toño Monroy o cooperando en la bodega de trajes con el Arturo Guerra y en el
intertanto, trabajando aperrado haciendo “mérito”, para ser aceptado como nuevo
integrante con ojotas y de “gañán”,
sirviendo mesas, haciendo aseo,
barriendo las colillas y las servilletas y
demostrando con su actitud el mayor de los valores que nos inculcaron
relacionados con la “humildad” y todo ello por solamente cariño y compromiso
para ser parte del COFUCHA, y en medio de tantos esfuerzos recibir el
reconocimiento final y el día menos pensado
ser “autorizado” para pasar a formar parte del elenco estable y participar vestido de “Huaso”, como un “Premio” final,
al deseo de estar allí.
Si usted vendió “Vino Navegado”,
empanadas, números de Rifas, corrió a
poner sillas, a ordenar manteles, a lavar cientos y cientos de vasos, arreglar las tenidas, recoger botas
viejas ya usadas para “apilcharse” su pinta, y tener que ir
urgente a cambiarles “media suela y taco”, con el gentil auspicio de sus padres
que dejaban de comprar pan, por darle la “pinta” y gusto al joven.
Si usted sufrió en el baile una zancadilla con las espuelas o le clavó la rodaja de la misma a una dama
graciosa y risueña que era su hermosa compañera, si se amaneció
pintando paredes con cal, pegando flores, inventando adornos, arreglando
“La Peña” y con el mejor traje esperar
al Rector Rubén Bustos, junto al
"Peladito" Vivanco, para la Inauguración oficial; Si usted compartió
las giras de estudio y cruzó la cordillera por el "Paso de Jama" en un camino al infierno, llegando apunado a
“SAN ANTONIO DE LOS COBRES”, y tuvo que adaptarse al clima, bajar las maletas
para el control de los gendarmes, y estar con la boca callado respetando el
territorio ajeno y con ello demostrar
educación sin morir en el intento; Si
llegó después de tantas horas a ese mundo florido del verdor de Salta y paseó
por sus calles y visitó los monumentos conociendo algo de la historia del
“Gaucho” Güemes y se llenó de ilusiones, comprando cosas baratas para traer a
Chile y en cualquier esquina comerse un bistec del porte de un plato acompañado
de vino diluido con agua, y compartió
con los hermanos del “ATENEO CULTURAL EL TRIBUNO”; Si pasó una larga noche cantando en el "BOLICHE BALDERRAMA", a “Orillitas del canal”, o participó en esos
asados comunitarios con que nos agasajaban los hermanos argentinos para demostrarnos su cariño,
y si en
la “vuelta de mano”, tuvo que
hacer turnos en lo que era el Balneario Municipal, donde
se alojaban las delegaciones de
los artistas trasandinos, para llevarlos a distintos puntos de la ciudad, y
quedarse también como parte del sacrificio sin comer todo el día por agradar
como buenos anfitriones a nuestras visitas, o si después en otras
ocasiones, en los meses de septiembre se
amaneció en las Ramadas, después de pintar, clavar, poner serpentinas,
globos y banderas y hasta echarle
una mano de gato a los barriles de madera del gran bar y pintar “RAMADA COFUCHA” en los carteles, o tener que quedarse con el
grupo de los siempre “MÁS SACRIFICADOS” durmiendo en el suelo, muertos de frio,
para cuidar los bienes del conjunto, y
también andar "cargado" al hambre por que se trabajaba para el conjunto y para las
“Giras” como nos recordaba por allí el Pancho Gaete; Si usted estuvo en las
visitas protocolares de las autoridades del aeropuerto, en los esquinazos de la
Intendencia, si estuvo cantando en todo los lugares “habidos y por haber” de
Antofagasta, donde el COFUCHA era famoso y
lo recibían con las puertas abiertas; Si
usted no sufrió, no lloró, no cantó alguna vez por “llegar atrasado” al
ensayo; si a usted su madre le cascaba porque había pasado toda la
semana en puros temas de cuecas en septiembre
y desaparecía los primeros días y volvía solo
a lavar “la” camisa y al menos cambiarse las calcetas y los interiores,
y después de pedir “algo para la micro” arrancaba otra vez al sector del estadio, para seguir la
sacrificada y aparente “jarana folklórica” de toda la semana y entonces su cuerpo no se cansaba, nada dolía,
había resistencia acumulada para permanecer de pie frente al cañón toda la jornada y se llenaba de esa satisfacción y
paz que daba el inmenso “sacrificio
feliz”, porque estábamos allí para cantar y encantar, para danzar y servir ,
para barrer y correr, y tenías que seguir haciendo “mérito” y continuar lavando vasos, limpiando
mesas, arrastrando “curaditos” por la puertas,
haciendo aseo en esos baños que eran letrinas de hoyo profundas y arrojando “cal” para los olores; Si usted
estuvo también ayudando en la cocina, en
los fondos gigantes preparando el vino tinto con canela, con naranja, con clavo de olor, y se mandó un “vasito” tibio
para ver el dulzor del azúcar, y después
siguió en ese servicio incansable e inagotable por el cual todos trabajábamos con ese
ingrediente poderoso de lo que mueve el mundo, el amor, con alma y compromiso, con entusiasmo y
alegría, sin envidias ni protagonismos personales, por más que hubieran unos “mejores que otros”
en el dominio de las artes musicales
que son de capacidades individuales pero que puestas al servicio colectivo
rinden frutos, y no habían tantas
estrellas deslumbrantes que opacaran a
las menos brillantes, nos unía sólo el deseo de cantar, otros bailar, servir, vibrar, y entender que éramos jóvenes
llenos de vida y entusiasmo y en ese caminar estaban también nuestros padres,
nuestros hermanos y se sentía la presencia del compromiso de las familias, que llegaban en masa, que
pagaban sagradamente sus entradas y que reservaban una gran mesa y que vibraban
por sus hijos, casi “artistas”; Si usted vivió todo eso, los versos campesinos del “Corderito”
Figueroa, las poesías y vivencias de Don
Oscar Olivares, “El Rotito de la
Rinconada”, los grupos anexos que se formaban para animar las veladas y
tertulias, los invitados del puerto “Los
Pirquineros”, o la “Pacarisca” y sus danzas de niños, los grupos propios en el
que cantaban la Isabel Villalobos y otros destacados; Si usted
conoció y apreció el trabajo y la dedicación de los Rauld, los Vera, los
Kike, los Néstor, los Peralta, los
Reyes, los Manolos, los Villafaña (que
se escondía arriba para darle volumen a
los micrófonos y trabajaba calladito para los efectos de las luces,
sin pago de ninguna especie), si se
conmovía con el canto del Tito Abarca y
su bombo, o si seguía vibrando de
emociones con la danza de la Carmen
Naveas en “La Pincoya”, o participó
también con el mismo entusiasmo en el “Teatro de la Peña” con Mario y Teresa
Vernal, los eternos Maestros artistas,
o caminó por la larga calle Prat
con espuelas u ojotas para correr a la presentación por que lo dejó plantado el
bus, y/o andar a medianoche asustado para alcanzar la última micro para tratar
de llegar a la alejada e inhóspita “Coviefi”,
pues la “Liebre” llegaba a la U. del Norte y había que hacer caminatas de
infantería, temerosos o poner la mejor “cara” para que alguien se
apiadara o lo llevara un poquito “más allá”, o andar con las monedas justas y hasta pedir “prestado pa
la micro” para completar el valor del pasaje, sin plata, pero con prisa, sin
medios, ni siquiera para “avisar: “¡¡Ya voy en camino!!”…. Y con todos los problemas del mundo seguir,
seguir y seguir, y correr, correr y correr,
y además de ello trabajar, trabajar y trabajar o estudiar, estudiar y
estudiar, dormir poco, vivir agitados, nerviosos, pero contentos.
Si usted vivió todo eso, y nunca recibió
ningún reconocimiento, porque la gracia
de todo esto era solo el amor, la alegría y la satisfacción de servir como
recompensa, sin ponerse unos sobre los otros, ni tanto tribunal de disciplina
ni tantas amenazas o castigos, porque
era todo a conciencia, todo con alegría y todo con amor, sin dejar de ser transparentes en las
cuentas, en los balances y en esa
“hierbas” que son un “mal necesario”,
para entender que la historia tenía que
continuar; Si usted vivió eso que yo viví, o a lo mejor mucho más de lo que me
tocó a mí, y que en lo general nos toca
como experiencia de vida a todos de igual forma, entonces usted ¡¡ SÍ !! que es
COFUA HISTÓRICOS, usted sí que tiene en la sangre el "AMOR AL
ARTE" como sello de su entrega,
entonces usted sí que debe por deber moral y paz interior defender lo que tanto ha costado construir, entonces
también debemos ser generosos, amistosos, acogedores, serviciales en este
tiempo, poco o mucho que nos queda, aun
hay oportunidades para darnos el espacio para el abrazo, sobre todo el “abrazo” de Septiembre, que
es maravilloso, que une, que NO rompe, NO destruye, todo lo
contrario, es la primavera de los frutos y las flores que se acerca agitada en los días del más hermoso mes del año, es la hora del brindis de la amistad, del
recuerdo para los que ya nos acercamos al final de la estación del tren de la
vida, porque solo hubo tiempo para aprender y querernos en paz y alegría y los
conflictos, inevitables por cierto, se trataban con cariño, con respeto y nadie
quedaba odiando al otro, todo lo contrario, nos uníamos en la amistad, en el desafío
común que nos convocaba la vida y en eso fuimos, somos y seremos siempre,
buenas personas, personas de bien, buenos amigos pues con nuestras debilidades y fortalezas
humanas, imperfectas por cierto, nos amaremos hasta el fin de nuestro días, y
en ese amor común, seguimos practicando
con ese sentimiento sano todo lo que hacemos, vivimos y soñamos y los que
estamos en receso, con respeto y cariño observamos, y en este recuento, los que ya partieron, la
Carmencita, la Isabel, el Arturo, el Corderito Figueroa, el Cabezón Aguirre, el
Manolo y otros que desconozco, y los que luchan hoy por su salud y siguen allí, enhiestos, orgullosos, serviciales, entusiastas,
sintiendo que los compases de sus latidos del corazón cantan acompasados como en los mejores tiempos, las más románticas, las más hermosas tonadas
y canciones que conocimos en toda nuestra vida de libertad y sueños y sin dudar,
aplaudimos ese bello pasado con el tañer de nuestras agitadas emociones
y palmas para evocar a la dama, la bella la única: La cueca, la más hermosa
danza que nos unirá, nos guste o no,
hasta el fin de nuestras vidas…
Si
usted vibró con algo de esto, entonces: ¡¡Usted es COFUA!!”
Si
no siente NADA….Se equivocó de camino…
(Aun
así, “Aquí el sol brilla para todos”…)










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