domingo, 21 de diciembre de 2025

Un sincero homenaje a nuestros camaradas....

 


Un abrazo al cielo a nuestros camaradas  “Esmeraldinos”….

              En medio de la inmensa soledad y el inhóspito desierto, con un sol inclemente que no dio paso a la sombra de ninguna nube, por cierto ausentes,  en este día previo al inicio del verano, 20 de diciembre de 2025, nos encontramos  representando a los muchos que  quisieron pero no pudieron asistir,  y con ese característico espíritu de camaradería tan  propio de soldadas  “Esmeraldinos”,  para rendir un sincero y sentido homenaje,   en el lugar donde están esparcidas las cenizas  del suboficial  Pedro Gajardo Bravo, que pidió en vida que sus restos fueran cremados y depositadas sus cenizas al abrigo de la tierra y el viento de esos parajes tan conocidos por nosotros en el campo de instrucción de Roca Roja, siendo por fortuna acompañados por su  esposa y su hijo Gary, con quienes vivimos un  momento de emotivo reencuentro con los recuerdos y  la vida misma del extinto Suboficial, que permanece en el recuerdo de quienes tuvimos el  agrado de conocer y compartir.

              Antes de llegar al lugar, en el camino que emprendimos desde el estacionamiento  del antiguo Estadio Militar, (tristemente abandonado y demolidas sus bodega, duchas y camarines y donde solo permanece una palmera olvidada), recordamos dos almas que también descansan en el camino:  el SLC  Jaime Vergara Mosnich, que falleciera atropellado frente a la discoteque, y un poco más al sur, el  recordado Cabo Macaya, oriundo de Canela Bajo,  también accidentado por esos lugares en un trágico accidente de moto, cercano al  Llacolén, donde aun permanece una pequeña placa en su memoria.

              Los detalles menores, están relacionados con  el sentido solidario de  concurrir  al ese primer punto de la corta travesía del día de hoy, donde  nos acompañó la soledad extrema y en donde pudimos  compartir con su esposa e hijo,  el homenaje a través de una humilde ofrenda floral,  y en una declamación que expresa el profundo sentimiento de camaradería, tan bien construido por la ágil  mente creativa de una maravillosa  prosa poética,  creada para la oportunidad por  el amigo y camarada Silvestre Soto Artigas, y la franca y sobria oración al Altísimo por el eterno descanso del alma de nuestro compañero, a cargo del  SOM  Cayupi, que siempre emplea las palabras precisas para invocar al Señor de la Vida y ofrecer con generosidad y sincero sentir,   a nombre de los presentes y ausentes,   esas tan necesarias  oraciones que nos unen  a la Divinidad y nos hacen ser humildes y pequeños frente a los designios del Supremo.

               Quedamos con esa sensación de franca de paz  al cumplir nuestra bitácora programada en ese primer punto  y concurrir posteriormente al lugar donde lamentablemente se accidentó una tarde de instrucción el CB1 Urbano Valderas Castro (Q.E.P.D.) cuya memoria es recordada por un monolito construido en esa oportunidad por sus camaradas Ingenieros Jerez y Muñoz, a petición de su viuda, pero además con una nueva placa inaugurada hace un par de años por la “Agrupación de Esmeraldinos en Retiro”, liderada por Joaquín Gutierrez,  Raúl Carvajal, y con el trabajo y abnegación del siempre buena amigo y colaborador Wellington Araya.

En ese segundo punto , después de internarnos brevemente hacia el valle donde se levanta este montículo  característico, visible desde  el momento que se cruza la salida del cajón de la quebrada,  y que recuerda esa tragedia militar de nuestros tiempos,  sentimos   la fuerza implacable del sol de la tarde,  que caía en  picada violenta, por encontrarnos cercanos al cenit del mediodía,   y   en esas soledad , en la cual uno reflexiona en silencio  y se pregunta, el cómo pudimos haber vivido tantos años en las acciones de la instrucción y la campaña sometidos a tanto condiciones climáticas adversas, pudimos superar esas duras pruebas de nuestra obligaciones de soldados e instructores,  destacando el valor de quienes tenían en esos tiempos periodos difíciles y repetitivos en períodos incansables formando soldados en  esos lugares donde solo pueden  explicar el valor del conocimiento adquirido precisamente quienes vivieron y compartieron esas interminables horas  dedicadas al esfuerzo y aprendizaje moldeando el carácter y mejorando sus habilidades guerreras y físicas con gran sacrificio y mucha entrega.

              En ese espacio tan conocido, pero siempre  de cambios sorpresivos en temperaturas y entorno climático, donde el silencio, el polvo y la  soledad abismante, se  adueñan de las circnst6ancias y de todo los que nos rodea, volvimos a invocar en las palabras de Ignacio Cayupi la presencia del Señor, para rogar por el eterno descanso del CB1 Urbano Valderas cuyos restos descansan en su ciudad  natal en el sur, específicamente en Osorno, pero fue ese el punto de partida  a su mejor vida, y que ha quedado  marcado como un signo de su presencia para el tiempo que nos quede por vivir, permaneciendo en los recuerdos inolvidables que guardamos todos en  nuestras personales memorias

              A pesar del homenaje sencillo, pero también lleno de espiritualidad y sincera camaradería, fue también la oportunidad para recordar a todos los que han partido, en especial a los que  marcharon no hace mucho tiempo y que permanecen  en nuestros recuerdos, como el querido Sof. Lupercio Jara Aldea, Miguel Montoya, Mirto Verdejo, Rosauro Moroso,  Caroca, Méndez Belmar, Mariqueo, el recordado “Gato” Cáceres, Córdova, Necul, Flores, Navea, Maturana y tantos otros  que no es fpacilm olvdarlos por haber vivido con nosotros esos tiempos de trabajo y vocación que nos forjaron como hijos del  permanente sacrificio.

               El homenaje fue sencillo, sobrio, delicado, lleno de contenido espiritual y profundo respeto,

              Una flor quedó como ofrenda a su recuerdo y la nueva bandera flameando nos dijo adiós desde la lejanía  cuando tuvimos que dejar esos parajes, arrancando del sol  y del calor de la tarde pero con la conciencia tranquila y en paz reco9rdando que allí hubo un alma de soldado que saltó a la inmortalidad cumpliendo su sagrado deber.

              Finalmente, la gratitud a quienes participaron, a quienes hicieron posible este reencuentro  que sella las actividades de este año 2025, y que nos permitió estrecharnos en una abrazo de paz y  con los mejores deseos para las próximas fiestas del fin de año, que se aproximan.

Gracias a todos quienes cooperaron para  el desarrollo de esta actividad, que se hizo a nombre de los presentes y los ausentes  y todos los “Esmeraldinos”  de todas partes de Chile.

 

Invitados:

Sra. Magaly de Gajardo

Garu Gajardo

 

Personal

Ignacio Cayupi Ruiz

Joaquín Gutiérrez Palomera

Luis Riveros Escalona

José Inzunza Pérez

José Mancilla Saldivia,

Juan Pérez Letelier

Raúl Carvajal Escobar

Silvestre Soto Artigas

Carlo Garcia Banda

 

No pudieron asistir

Wellington Araya Irribarren

Valentín Orellana Diaz

Francisco Echaiz Arya

Marcelo González Gatica (SOM. Batallón Esmeralda de la 3ra Brigada Acorazada.)

Marcelo Salazar Inostroza

Alberto Suárez Calderón

Hernán Albornoz Cabezas

 

Nota publicada por Joaquin Gutiérrez Palomera en el wasap de la agrupación:

AMIGOS “ESMERALDINOS”,  QUIERO AGRADECER ENORMEMENTE A TODOS AQUELLOS QUE APORTARON UN GRANITO DE ARENA  Y NO PUDIERON IR POR DIFERENTES MOTIVOS Y AQUELLOS QUE NOS ENCONTRAMOS EN EL PUNTO 1 Y 2 Y CON EL TERMINO DE LA ACTIVIDAD DE UNA SABROSA EMPANADA Y UNA HELADITA BEBIDA,  MUCHAS GXAS A TODOS FUE LINDO RECORDAR, EMOTIVOS MOMENTOS Y CUMPLIR CON LO PROMETIDO.

HOY DEDIQUEMOS EL MOMENTO QUE SE NOS AVECINAN JUNTOS A NUESTRAS FAMILIAS Y NOS ESTAMOS VIENDO EN CUALQUIER MOMENTO, DESEÁNDOLE A CADA UNO JUNTOS A SUS SERES QUERIDOS , UNAS LINDAS FIESTAS. GRACIAS MUCHAS GRACIAS.

SET FOTOGRÁFICO APORTE SOF JUAN PÉREZ LETELIER

Homenaje a Pedro Gajardo Bravo






















Homenje a  Urbano Valderas Castro




































jueves, 11 de diciembre de 2025

"CAMPAÑA UN ARBOL UN NIÑO"

 


El "Árbol número Mil"
Año 2025

           Gran Jornada de arborización 

            Una ardua jornada de trabajo de reforestación y plantación de árboles, se efectuó el 9 de Diciembre de 2025,   en el Santuario de Schoenstatt de Antofagasta, una actividad  que reúne importantes instituciones como  la CONAF, la Unidad de Pacientes Críticos Pediátricos del Hospital Regional de  Antofagasta,  algunos voluntarios como las damas “Leonas”, padres de algunos de los niños  recuperados, quienes concurrieron voluntariamente al llamado como cierre de fin de año de la Campaña permanente “UN ÁRBOL,  UN  NIÑO”, que concluyó con la exitosa plantación  de noventa y cuatro arbolitos, lo que significó también un hito en el presente año, el “Árbol Número Mil”, y que es todo un signo de “Mil” niños que al pasar por la Unidad de  Pediatría del Hospital, han sido atendidos y recuperados.

            Cada árbol es una vida nueva que florece con fuerzas y bríos en este árido desierto del norte y en muchos espacios en que la CONAF ha estado presente en su permanente labor de hacer un mejor planeta con la arborización que nos trae vida.

                        Acompañaron esta acción solidaria, importantes  autoridades de la ciudad  como la Seremi de Agricultura Karina Araya López, la Directora de CONAF, Anita Huichamán y su eficiente equipo, la médico Pediatra y líder de esta acción Dra. Pamela Schelman Jaramillo,  los representantes de Aguas Antofagasta y su personaje Yaku, FCAB, médicos de Pediatría del Hospital regional de Antofagasta, y personas voluntarias que conformaron un equipo único, todos “armados” con palas, picotas, y mucha fuerza para el acarreo de tierra y árboles a los lugares seleccionados y sembrando personalmente los noventa y cuatro (94) arbolitos donados, sellando con el “Árbol Número Mil”,  de la campaña del presente año.

            Trabajar con entusiasmo y con ello mejorar la vida del planeta con estas acciones son alicientes que reconfortan los esfuerzos y nutren el alma de esperanzas y  constituyen una poderosa razón de confianza en el futuro.

            Concluye por el presente año esta hermosa campaña “Un árbol, un niño”, con sus motivador programa de plantaciones de árboles y que une a Instituciones locales en un esfuerzo común y de gran interés y compromiso destacando a todos ellos, en especial a la CONAF local, al Hospital  Regional de Antofagasta,  Unidad de pacientes en estado pediátrico,  Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia , Sociedad Chilena de Pediatría, Club de Leones, Damas Leonas,  Ilustre Municipalidad de Antofagasta, DHR Antofagasta, Mejillones, DIMAO,  Colegio Médico de Antofagasta,  Aguas Antofagasta Grupo EPM, Liceo B 13, Unidad educativa Coleman y muchos voluntarios anónimos , a quienes les expresamos el agradecimiento por todos los esfuerzos, que  han permitido en el tiempo tener muchos espacios arborizados en la ciudad, con más de tres mil especies donadas por CONAF, la que actúa como el pulmón verde que nos nutre del oxígeno de la vida diaria y hermosea el paisaje urbano con sus intervenciones,  y que han sellado con esta décimo segunda jornada, esta campaña que por este año llega a feliz término.

 Secuencia fotográfica



           

















           

  

           

 

JORNADA DE PLANTACIÓN EN EL SANTUARIO

  Gracias al Proyecto Comunitario  de CONAF  II región, liderado por su director regional Don Cristian Salas Papasideris, con la participaci...