martes, 25 de julio de 2023

Cumpleaños Leonardo Gatica Villarroel

 


Y más de cincuenta años, (por no decir casi sesenta y delatarnos la edad) que han pasado de este momento mágico que guarda esta fotografía que me regalaste alguna vez, de la comparsa escolar de nuestra Escuela Consolidada "América" en María Elena; tú en el 4to "A", donde estaban los "Mateos", y los "niñitos de familias de bien", y yo en el último Cuarto el "C", donde al parecer éramos más porros que los inteligentes del "A", jajaja pero en fin, unidos por la amistad de siempre y deseando para ti que este recuerdo en el día de hoy, en que estás celebrando tu cumpleaños, te traiga nostalgias, emociones y esas cosas tan hermosas que logramos vivir en nuestra amada pampa salitrera en esa vida que se quedó enredada entre las aulas y los pimientos de la plaza, o en los mitines políticos de tu padre en el odeón de la plaza mientras aclamaban al candidato Durán, y nosotros sin entender nada, jugábamos desconectados de esas ideas entre los altos hombres de pantalones largos, que saltaban y vociferaban sus preferencias "radicales", y allí estábamos riendo del juego sano y la diversión de siempre. No fue fácil ser el hijo del gran Profesor Caupolicán Gatica por que el rendimiento debía ser obligadamente bueno y de excelencia, por no decir brillante, en cambio yo no tenia tanto que rendir cuenta de mis lapidarios "rojos" del cuaderno, pues, algún "coscorrón" correctivo me llegaría en casa con algunas salidas restringidas en la semana, y un consejo de ser mejor para la próxima. Menos mal que nunca nos pillaron a ambos, fumando un Liberty o un Cabañas en los gallineros, atrás del pasillo que daba a las espaldas del Rancho "Chuqui", aunque el olor al llegar a casa nos delataba y teníamos la inteligente excusa de que eran los amigos "más grandes", pues éramos los más pequeños del barrio aunque echábamos más humo que locomotora. Cosas de nuestra recordada e inolvidable infancia en el amado María Elena.

Que tengas un hermoso día de cumpleaños estimado Leonardo Gatica Villarroel, y recibe el afecto y cariño de hermanos pampinos de siempre y que en este otoño de la vida, en que aun reímos, soñamos, y disfrutamos de lo que nos toca vivir sea siempre esa luz inextinguible, de la amistad única que perdura en el tiempo sin renunciar jamás a pensar que cada día podemos hacer de este mundo, un lugar para todos y mucho mejor. Felicidades estimado amigo.

miércoles, 19 de julio de 2023

El "Choro " Bórquez

 


In Memoriam de nuestro querido Maestro, VÍCTOR BORQUEZ BÓRQUEZ (Q.E.P.D.)

               El “Choro” Bórquez, era el maestro más característico de nuestros tiempos de estudiantes en el Grado de Técnicos Profesionales  de la querida y recordada Universidad Técnica del Estado. Era el Maestro “icono” de la especialidad de electricidad, de una personalidad afable, seria, estricta en los aspectos académicos, sociable y  simpático en sus actividades no docentes, pero   en sus clases, aparte de ser muy consecuente con sus principios de Maestro de excelencia,   a veces prefería detener tanto tecnicismo, tanta fórmula, tanto reglamento eléctrico o tantas explicaciones que nos mostraban el mundo de la profesión futura  para que, en una generosidad sin límites,  darse a eso que  más amamos los estudiantes jóvenes de entonces: los consejos paternales y de amistad que aún se tornan inolvidables y que salían frecuentemente como mensajes  de sabiduría y bondad de labios del ”Choro” Bórquez.

               Quizás por su sencillez, pasividad y elocuencia de buen profesor y amigo, podríamos  haberle llamado fácilmente  el “Cura” Bórquez, porque irradiaba santidad y la reflejaba en la sonrisa permanente de su rostro siempre optimista, con su inconfundible tapadura de oro  que lo hacía verse siempre jovial y brillante de alegrías, y un gran vozarrón que  pronunciaba las palabras con una dicción   convincente y casi de locutor. Un “choro” como él, no había, ni habría ni habrá otro tan especial por conocer como él. Un parangón utópico: Ni el “Pedro Navajas”, el “choro” de la canción,  podría compararse a nuestro querido  maestro Víctor Bórquez por que el nuestro era además intelectual y paternal, y quizás lo único que podría haberle “copiado” al personaje  de la canción, fuera ese ”tumbao” para caminar, cuando se desplazaba en largos trancos  con sus brillantes zapatos negros por los pasillos de baldosas de nuestras aulas escolares, con gran agilidad y energía, casi agitado,  sonriente, libro en mano,  para  comenzar puntualmente sus tareas diarias de profesor y maestro y su  siempre  finura y elegancia tan propia de maestro   de corbata y  camisa blanca inmaculada para impartir sus clases a esa  juventud tan inquieta y de tantas ideas locas que él sabía con dulzura  amansar, someter y  con sus sanos consejos, enrielar. No es posible no recordar ese fino bigote estilo  Ruflingg,  tan bien dibujado y elegante,  quizás le tomaba algunas horas, navaja en mano cómo buen “choro”, para  dibujarlo finamente y a pulso con esa  elegancia y precisión que lo caracterizaba.

               Los maestros pasan y uno les agradece por lo aprendido y la vida nos lleva a todos por distintos lugares y  en muchos casos  ya ni siquiera están en los recuerdos, pero este profesor  caló en lo profundo de nuestros corazones juveniles, con esa sensibilidad propia de nuestras almas blancas llenas de inocencia. Uno captaba de su actitud y  voluntad,  la siembra sana que hacía en nuestros corazones juveniles, guiándonos  por los caminos de la corrección y del bien. Cuando terminaba sus amenas charlas  y consejos, y  ponía punto aparte  en su acción, se ponía otra vez el cartel del “Choro” y no había nadie que le rebatiera sus vastos conocimientos,  su sabiduría, su exacta forma de enseñar las cosas y  no tenía “pelos” en la lengua para  decirnos las verdades absolutas de nuestras vidas sin rodeos y escuetamente claro. Cuando la “choreza” se transformaba al finalizar la clase, nuevamente en amistad, daban ganas de abrazarlo y agradecerle todos sus esfuerzos pues  no solamente dominaba los aspectos técnicos de la especialidad sino que nos   acariciaba con buenas palabras y consejos y  muy especialmente en su   defensa absoluta  al respeto mutuo y en especial en ese “Cuarto Eléctrico” para nosotros inolvidable,  que tenía para nuestra alegría de varones, la única dama de la especialidad, Sandra Véliz, hoy radicada con su esposo, también ex alumno Ramón en Australia  a la que defendió siempre y  también le exigió el rendimiento  natural que la profesión exige, sin regalar jamás una nota o  no evaluar un trabajo con sentido de ecuanimidad y justicia.

               Era tan estricto que nos decía: “Las notas se ganan con sudor y esfuerzo”, es decir nos animaba a entender que solamente el estudio y dedicación nos haría ser merecedores al premio de una buena calificación,  y  las “milésimas” de la exigencia, no eran chiste;  te ganabas el 4 o  te conformabas con el 3,9, reconociéndote  irresponsable y no  haber rendido más como debiera haber sido la tónica después de sus clases.

               Si de justicia se trata, una vez un alumno en medio de la clase,  con un 3,9  que le afectaba al promedio general,  quiso pasarse de listo y entonces  encaró al “Choro” y le dijo que no le estaba cobrando una décima  y que su nota debía ser un 4, con lo cual se “salvaba” el trimestre.

               Era taxativo: La nota se gana con estudio, no se regala.

               Entonces,  mientras oía la queja del alumno por  la faltante “décima” que le permitía la nota mínima de un cuatro (4), lo miró con esos ojos de ”choro” experto y de mucha vida, pero jamás vengativo, sino más bien educativo y como  “juez de la causa”,  después de oír serenamente  el “cebollero” relato del quejumbroso de la tarde, además de confundido y poco claro del alumno, le dijo sin aspavientos y en su propia cara: “Lloran como mujeres, lo que no saben defender como hombres”. Seguidamente tomó la prueba en la que se suponía revisaría detalladamente el resultado,  marcó una cruz roja sobre  la nota roja, en seguida sacó su mejor arma, el lápiz y le plantó un tremendo 7 a la hoja del cuaderno cuadriculado, estampando así un  hermoso  e inmerecido “Siete” a la “victima” de la injusticia…..

               Fue la mejor lección que aprendimos del Choro. Nunca más hubo quejas, nunca  nadie quiso reclamar por una décima, en cambio  tomábamos en serio el tema de estudiar los problemas eléctricos y  de circuitos para  entrar directamente a la tranquilidad de estar entre  los  que teníamos notas azules.

               Experiencias de vida del Maestro.

               Hoy he estado leyendo los comentarios de sus alumnos en nuestros grupos  de las redes sociales de amistad, y no hay nadie que no tenga una hermosa y buena opinión del Gran Maestro.  Me atrevo a decir con la sinceridad de hombre afectado también por su partida, que muchas lágrimas silenciosas de sus alumnos de ayer habrán aflorado en tantos rostros y que  la sonrisa, la altivez, la sobriedad y grandeza del Maestro ha estado hoy en todos nuestros corazones vibrando de recuerdos y contagiándonos de su contagiosa alegría.

               A veces es bueno reunirse y compartir y  tuvimos esa gran suerte de  tener al Maestro, que gozaba ya de su descanso como profesor jubilado,  y tomarnos ese vino oloroso y lleno de recuerdos que la amistad nos permite en el sano brindis del recuerdo.  Esa tarde noche,  después de más de 40 años de no vernos, nos reunimos en un casino militar de Antofagasta donde tuve yo la suerte de servir, para  saludar al maestro, para unirnos con él y otros grandes como Danilo Aguilar, Gilberto Rubio,  el chico Elizalde,  y encender esos recuerdos terminando muy tarde de esa madrugada con la alegría sana de  habernos reencontrado y haber podido agradecer a nuestro(s)  Maestro(s), entre ellos al “Choro” inolvidable, toda su pasión, todo su amor, toda su  entrega, por estos alumnos que hoy pintan canas, viejos también con mucho caminar, pero que fuimos acompañados en esta también larga vida, por los consejos inolvidables y las enseñanzas invalorables que nos entregó nuestro amado y querido profesor  de electricidad el Seño Víctor Bórquez Bórquez,  nuestro   querido  “Choro”  de la inolvidable U.T.E.

               Dos tremendas responsabilidades: la una ser honesto en mi expresión quizás de mucha falencia  cultural o de idioma simple de  quien no es escritor, pero también saber que tras ese hombre duro  pero alegre, justo  pero bondadoso,  tierno y dulce como padre y esposo, están aun sus hijos(a) y entre ellos, otro gran Maestro como lo es nuestro “otro”  destacado y querido  por sus alumnos quizás en otras especialidad, en otro campo, pero igual de admirado, el “otro” Víctor Bórquez, de quien siempre el “choro” se sintió orgulloso,   y expresó siempre su  cariño y admiración por esa semilla plantada en su vida que hoy le sobrevive con una tremenda vocación de eximio Maestro y profesor como su padre..

               Feliz retorno donde el Gran Arquitecto, como decías,  y sea este paso, el definitivo para reunirte con tu amada esposa, que no hace mucho tiempo partió también a esas nubes celestiales que no conocemos, pero que sabemos les unirán como en sus mejores años, para seguir  siendo el buen Maestro, el buen esposo,  el buen padre, el gran amigo,  el inolvidable “Choro” Bórquez.            Descanse en paz querido e inolvidable Maestro.

               Sus alumnos…..















 

martes, 27 de junio de 2023

EL "CANSANCIO FELIZ"

            


     Si hay algo en la vida del hombre en toda su especie que gratifica el alma y el corazón, es el trabajo que se hace sin interés, sin reconocimiento, sin aplausos ni menos con alguna “especial consideración”. El trabajo honesto, servicial, voluntarioso y anónimo, trae grandes beneficios para esa vida interior que llamamos vida espiritual y si lo hacemos en el nombre de Jesús, nuestro  Pastor, cobra mayor valor, pues es todo un entregar sin recibir, todo un dar sin esperar, todo un desprendimiento  total de nuestras  capacidades, vida y con grandes renuncias y sacrificios.  Eso es el bien llamado ”cansancio feliz.”

            El tema de darse, es simplemente donarse.

            Darse y donarse es la máxima expresión de renuncia de si mismos para  servir a ese prójimo tan mencionado en el Santo Evangelio y  que  necesita tanto cariño,  amor,  acompañamiento y  demostración real de que el amor que nos regala Dios se puede compartir y  nos puede cambiar desde adentro como sociedad, como  comunidad, como miembros de una misma Iglesia  fundada por Cristo y que se mantiene en el contexto del tiempo  por el fiel  acompañamiento del Espíritu Santo que  está allí siempre presto a regalarnos sus dones y frutos para vivir mejor   el Evangelio en nuestras vidas.

            En estos días de sacrificio, de amor, de entrega, de oraciones, de renuncias, de riesgos frente a las acciones del mundo, hemos tenido grupos de personas que han tomado la bandera  del liderazgo natural que nos regala Dios a cada uno de sus servidores y hemos participado, en algunas instancias, sin estar ajenos  a aquellas en que no pudimos asistir y que fueron esas tremendas  convocatorias de oración, de sacrificio, de amor y de entrega que nosotros tanto conocemos y que  nos acompañan desde siempre en la realización de nuestras instancias de Evangelización como lo son los “Cursillos de Cristiandad”.

            Pero hay una trabajo mayor, el rezar no es menor, pero estar allí conformando los equipos de los Cursillos  con tanta voluntad y trabajo silencioso y anónimo que abarca el rezar, pelar papas, lavar platos,  hacer aseo,  correr por los pasillos silenciosos  sintiendo en nuestro accionar las presencia del Señor en nuestros corazones, o estar frente a ese universo de mil  sistemas personales y distintos caracteres para solamente mostrar el amor de Dios en esas largas y prolongadas charlas que sabemos perfectamente como llamarlas,  es el gran esfuerzo que necesitamos para hoy cambiar las estructuras del mundo. Cierto  es que la instancia dura intensos tres días, pero ese cuarto día post cursillo es intrépido, es largo, es tremendamente  sacrificado enfrentando cada día un tentador mundo que te engaña, te acoge, te busca, te revienta, pero que no es nuestro mundo, es el mundo de los que viven apegados al materialismo y que han dejado de lado a ese Dios del amor y del tiempo eterno y de la vida que  nos acompaña desde siempre y con el cual  hemos decidido alguna tarde,  seguirle  hasta el fin de nuestras vidas, y  cada día del llamado ”Cuarto día”, es y será para nosotros    fermento, evangelización, ejemplo y HUMILDAD. Debemos aprender a vivir ese cuarto día con otros valores dados por el mismo Cristo y encendidas nuestras luces interiores en los tres días del maravilloso encuentro proyectarlas a nuestros entornos partiendo inicialmente por lo que todos tanto amamos: la familia.

            Llamo a la generosidad, a la integración,  a la humildad, a nunca rechazar a quienes desean ser parte de este bendito movimiento y que a veces desean aportar su trabajo manual, su espiritualidad, su servicio, porque también debemos decirlo, los liderazgos a veces nos hacen ser soberbios, creernos el cuento que conocemos todo lo necesario para ser los “primeros”, cuanto en realidad debiéramos,  mientras más sabemos, ser siempre los “últimos”,  y ese es y será siempre el más importante mensaje del verdadero “Amor de Dios”.

            Así que más allá de esta  crítica menor, debemos valorar ese trabajo de amor de estos equipos de Damas o de Varones, que tanto se han esforzado y esfuerzan, sin dejar de  considerar a esos otros voluntarios que sin ser llamados, van a cooperar en los armes, desarmes y trabajos  en el que algunas veces somos indiferentes o miramos como “secundarios”,  pues siempre hay que pasar una escoba, recoger un papel o limpiar un sector y  si eso no está considerado en ningún plan de acción, es un servicio humilde que merece también la bendición de Dios, debemos aprender a amarnos de verdad, sin  ostentar  puestos, sin jerarquías mal entendidas, sin protagonismos, y en eso llamamos a quienes comienzan hoy su nueva vida, a seguir  la vida con un solo objetivo: Jesús, el Maestro del Amor, el  Rey de Reyes, que gobierna nuestros corazones, y  que nos ayudará a dejar nuestras vanidades, nuestras ideas equivocadas y muchas veces el querer ser los más importantes pues esas actitudes de la vida en general,  hacen más mal que bien, porque el mismo Dios dio su vida por nosotros y  no lo hizo por “actuación” ni  por “sacrificio calculado”, lo hizo por exclusivo amor , ese AMOR que solo él supo mostrar con su Muerte ,  y que fue el paso más importante  que nos regaló para nuestra salvación.

            Gracias a tantas manos generosas femeninas o masculinas que vimos trabajar  afanadas en el equipo el día que partimos a colaborar y que nos  regalaron amistad y hasta un plato de comida, porque esa es la caridad del amor de Dios en ellas, y  esperamos sea siempre el ejemplo que tomen también los equipos de varones,  en el que el “MIREN COMO SE AMAN”, no solamente sea entre “ellos” sus integrantes, sino  que ese amor se propague a todos los que no están en los equipos pero que son parte de esta gran familia que a veces se separa, se confunde, se desorienta, porque siempre habrá vanidades humanas que opacan el servir, que es lo único valor del cual vale la pena y por el cual vivir. “ VIVIR SIN SERVIR, ES INÚTILMENTE MORIR.”

            Que Dios nos bendiga y nos guarde y nos dé siempre su luz para ser y hacer lo que debemos por Él, y para Él, por los Siglos de los Siglos. Amén.”

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Algunas imágenes pertenecientes a Manuel Ortiz,  Andrés Parra y publicaciones del MCC y particulares de la recepción del Cursillo N° 163 de damas y palancas de oración para archivos del futuro. (No son mis fotos pero sirven de muestra.)



















                        FOTOS PALANCA PROVIDENCIA PARA ARCHIVOS



















































 

JORNADA DE PLANTACIÓN EN EL SANTUARIO

  Gracias al Proyecto Comunitario  de CONAF  II región, liderado por su director regional Don Cristian Salas Papasideris, con la participaci...