martes, 25 de febrero de 2025

UN GRAN MÚSICO Y SOLDADO NOS HA DEJADO....

 


Una triste noticia para el mundo musical y militar.

               Nos enteramos hoy por la red, de parte de su nieto Francisco Soublett Riaño, la partida de este mundo del gran amigo y camarada, ex miembro de la Banda Instrumental de la I. División de Ejército  y artista de gran fama local, y nacional,  el recordado  Sargento CARLOS RIAÑO BACHO,(Q.E.P.D.),  que nos diera tantas  cátedras de amistad, compromiso y amor  a su trabajo.

            No hay quien no haya conocido al mejor intérprete de trompeta del ámbito musical de la ciudad,  y que sirviera tantos años como parte fundamental de la Banda Instrumental de la I División de Ejército, donde por sus dotes de caballerosidad y  persona de grandes cualidades humanas y serviciales se ganó el  cariño de mucha gente que vio en él al soldado de vocación y  músico de excelencia, que no solo  cumplió sus tareas como militar, sino que, además, fue un destacado músico y formador de muchos grupos de esa música tropical en los que siempre fue un gran intérprete y mejor compañero.

            En esos días de sus incipiente enfermedad, en ese lugar en que nos  vamos encontrando todos,  en la medida que transcurren los años, como lo es el hospital,  muchas veces compartimos la grata conversa de buenos amigos.

            Siempre llevaba un bolsito con sus mejores producciones musicales, esos casetes en los que atesoraba su música y sus interpretaciones, regalándonos muchas veces lo mejor de sus tesoros musicales como muestras de afecto y cariño, pues era muy generoso y  compartía sus alegrías con quienes le apreciaban.

             Recordamos con agrado esas tertulias musicales, en el “tercer” tiempo  de todo evento social, después de esos simples almuerzos de amistad y camaradería de soldados, en las que renunciando a su propio bienestar y descanso o el justo derecho de compartir con los suyos, sacaba de su cofre de tesoros, su trompeta, y nos deleitaba con largas y  hermosas presentaciones musicales, de una calidad extraordinaria. Había  tocado con grandes músicos del país en muchas otras ocasiones.

            Nos llegaba al alma su música, su entrega y su amistad inconfundible y fue uno de los buenos músicos militares de la época.

 

            Nos deleitó con su trompeta soñadora en cada oportunidad en que pudo, y sus notas musicales que nos llegaron al alma, no solamente en los ritmos   alegres de la música tropical, cumbias,  foxtrot o de esas baladas románticas que llegaban al alma y que requerían un espíritu de  interpretación  musical de gran valor y entrega. Él imbuía en el instrumento de viento, más que su fuerza pulmonar, ese extraño y mágico deseo de transformar  en esas notas musicales lo mejor de su entrega que se traducía en   versos que volaban a los oídos y acariciaban los recuerdos y  regalaban amistad y  sinceridad.

            Carlitos Riaño Bacho, fue un amigo de todos los que estuvieron a su lado, en los grupos musicales civiles, en las tertulias  de familia, en los bailes religiosos, su familia es reconocida por su gran dedicación a las devociones “Marianas”, y siempre estuvo allí, en su toque magistral del silencio en las exequias de nuestros camaradas y amigos, o en sus   dianas militares o toques de silencio en las retretas.

            Hay muchas páginas que decir de  Don Carlos Riaño,  porque fue un hombre de un servicio  extraordinario. Sufrido, valiente,  generoso y buena persona, y  cada vez que nos pudo aconsejar en sus sanos mensajes de la vida estuvo el optimismo y la gratitud por el don de la vida.

            No han sido fáciles estos lapsos finales de su vida.

            La última vez, lo fui a saludar a su lecho  previo a una de sus tantas intervenciones quirúrgicas, pero no me dejaron entrar. Así que solo le envié una imagen de la Santa Virgen María, de la cual era él un gran devoto y con ese  gesto estrechamos los lazos que siempre permanecieron  unidos a nuestros corazones de miembros de un Regimiento  tan querido como lo fue y es el “Esmeralda”, en esos años de mucho trabajo y entrega en los que resultaron ser los mejores de nuestras vidas.

             Carlitos Riaño, descansa en paz,  queremos saludarte y agradecerte tu bondad,  tu cariño y entrega, una amistad única,  un espíritu  inigualable de servicio, un compromiso de ser un hombre  de bien, y que nos deleitó con sus virtudes y nos  hizo sentir que la vida en medio de las  dificultades, siempre tiene esa esperanza de optimismo y confianza que nos regala la música,  manteniendo su seriedad pero también empleándolo en  esas humoradas musicales que todos conocíamos,  en esos “mensajes” musicales que fueron siempre su cuota de humor y optimismo en el ambiente del cuartel.

            En esas mañanas de formaciones militares, preparándonos para un desfile, nunca faltó su sentido del humor. Se escondía en algún rincón y   cuando al atravesar el patio algún compañero  al que apodábamos el “Charro”, él  hacía sonar su trompeta con esas inigualables notas charras de ¡Ay Jalisco Jalisco Jalisco! lo que nos  hacía sonreír y saber perfectamente que era su broma del día al  otro recordado “mexicano”, el Chico “Briones”, que también se fue en un tiempo  a esa otra dimensión  desconocida.

             Al enterarnos de su partida, solamente ofrecer al Señor una sentida oración y condolencias a su familia, por el eterno descanso de su alma, y expresarle la gratitud por todo lo que nos permitió aprender de la vida, sus contactos artísticos con los medios nacionales, con artistas de gran trascendencia y su humilde servicio nos hicieron partícipes de muchas  actividades de orden musical y artístico en muchos ámbitos culturales y sociales de esta ciudad.  

            Un abrazo al cielo mi querido Suboficial Carlos Riaño Bacho, el artista de la bohemia, el  instrumentista de excepción, pero sobre todo el soldado amigo y servicial y leal que nos acompañó tantas horas de nuestra vida.

            Descansa en paz.

            Será velado en la Parroquia Santuario “Nuestra Señora de Lourdes” en la Avenida Miramar, en horario por confirmar.

 







CONDOLENCIAS RECIBIDAS (Página facebook personal)

Toño Rivera
Mis condolencias para toda la familia y familiares en estos momentos tan difíciles muchas fuerzas para todos ustedes
Ricardo Alvarez Cartajena
Mis condolencias a la familia por la triste partida de Carlos. Que Dios guíe sus pasos en la eternidad 🙏




 

EPÍLOGO:

            El alma del soldado, el amor de la familia, el sentimiento de  la amistad más pura, florece  en los momentos en que entendemos la fragilidad de la vida, y  suponemos que en ese final se acaban los sufrimientos, las tristezas, las necesidades de la subsistencia que son  la más dura experiencia cuando no se tienen los recursos para enfrentar las enfermedades, y  al momento  de la despedida, entonces junto con  abrirse las ventanas llorosas de los ojos, por  los cuales brotan  tibias y saladas  lágrimas de hombres y mujeres  valientes, que entienden  que ya no habrá otra oportunidad de cruzar palabras o de  sentir el calor de la mano  amiga, estrechada como prueba de amistad pura,  entonces nos ponemos  de rodillas  frente al Santísimo, y  nos contagiamos con la pena común que nos embarga a todos los que tenemos la oportunidad  de  estar allí, a los que se esforzaron y  renunciaron  a sus obligaciones y sintieron la obligación moral y gran necesidad espiritual  de hacerse físicamente presentes, porque no hay otra forma más noble y sencilla de decir ¡¡Gracias!! en ese momento del último adiós, en el que se inician las etapas del duelo, del recuerdo, de las tristezas y de extrañar la mano, la sonrisa, la voz   y la presencia de quien ha sido parte de toda una vida.

            El alma  se contagia con el amor,  por eso debe ser cierto que el amor todo lo puede y que el amor todo lo soporta.

            Y cuando se contagia el alma con el amor, descubrimos personas, familias, amigos que estuvieron al igual que nosotros al lado del amigo que se va, cada uno en distintas etapas, tiempos, circunstancias. No todos nos conocemos, pero es el momento de unir  toda la fuerza para brindar el cariño a la familia, a los hijos, nietos,  y comprobar que   tenemos todos tantas cosas en común y  mantenemos todos esa humanidad invariable  que nos da el sentimiento de la camaradería, de la amistad y del reconocimiento,  y  queremos todos representar que éramos leales, que sentimos afecto, que  fuimos sus amigos, en, las duras y en las maduras, en la música, en el arte, en el cuartel, en la formación, en el desfile, en otras exequias cuando el sonido del clarín  rompió el silencio de los cementerios y Don Carlos  tocó con el alma ese último Adiós y ese silencio que siempre toca la fibra más íntima del alma cuando nos toca despedir a quienes amamos.

            Quedamos sorprendidos de las muestra de cariño,  no hay nadie que no haya derramado una humilde lágrima  en medio de ese Santuario de Lourdes donde tantas personas le ofrecieron a la Virgen nuestras penas y dolores.

            No hay nadie que no haya querido tocar la urna en sentido de respeto, de cariño,  hasta quizás como forma de brindar su aplauso silencioso por la vida que nos regaló el amigo, el padre, el tío, el abuelo.

            Somos tan vulnerables frente a la vida, y a cada cual le toca la partida en el momento en que Dios decide por nosotros.

            Lo que no pudo estar ausente allí, fue la amistad, esa  expresión de amor inmenso que se hace presente en el alma en medio del dolor, son valiosas las personas que entregan a la familia una palabra, una oración, un consejo,  un apretón de manos, una sonrisa, y también aquellos que unidos en  sentimientos mutuos de amor a la música,  afinaron sus instrumentos, se miraron a los  rostros, compungidos de tristezas, pero   con la fortaleza propia de que  ese es un último homenaje, y  los silencios de la nave central de la parroquia, se inundó de  notas estridentes, bulliciosa, gritos de vientos musicales con la presencia improvisada e de esos amigos de la tertulia, de la noche, de la pichanga, de la tocata, de la “Fiesta de Ayquina”, quizás de los bailes, de la cofradía, no lo sé, pero  fueron esos sones de trombones, de trompetas, de tubas  los que nos  gritaron a  nuestros oidos  el aplauso musical a mi apreciado Suboficial Carlitos Riaño Bacho (Q.E.P.D.), como él lo hiciera tantas veces, como él lo sintiera tantas veces, y como el lo viviera tantas, veces y fueron los sonidos  de vientos de la  marcha “Adiós al Séptimo de Línea”,  la que nos hicieron llorar, por que en lo personal es la marcha que nos acompañó en esos largos tiempos  que vivimos y escuchamos en tantas oportunidades de la vida, la que no unió  en torno a nuestra profesión tan humilde e incomprendida de los que somos o fuimos solados de vocación, porque allí estaba nuestro deseo de servir, de desarrollarnos, de sentir que  todo lo que podíamos entregar en esa juventud que nos dejó tan  rápidamente y en silencio, pero que estuvo con nosotros en los momentos más álgidos del  querer crecer, y por eso que al sentir  los sonidos de esa marcha se nos nubló el alma llenándonos de recuerdos  inolvidables

            Otro momento de reflexión y emoción humana,  al  escuchar esa melodía de un alumno trompetista que acompañó la salida del  féretro de la nave central hacia el exterior, o ese otro instante vivido, al oír ese “solo” de trombón, interpretado con un sentimiento inigualable por uno de sus tantos amigos y que dedicara también la marcha “Adiós al Séptimo de Línea” a nuestro  amigo Riaño, entonces todo, pero todo se tradujo en un deseo sincero de agradecer a Dios por la vida, agradecer al Señor por esa manos generosas que cuidaron en la larga enfermedad a nuestro amigo y camarada, y que fueron también la ofrenda dulce de los ángeles de la vida,  que recorren los cuerpos de quienes caen en  la postración, y también  vivir la experiencia  de tanto amor presente y que nos obliga reiteradamente agradecer a Dios.

            Lo del cementerio fue otra etapa, la última. En medio del calor de la tarde,  en el espacio donde  Carlitos Riaño descansará en paz hasta la eternidad junto a su madre,  nuevamente los ángeles custodios  rompieron sus silencios e inundaron el campo santo con  esas marchas militares que fueron el néctar de vida de músico militar de Carlitos Riaño. Sonó la marcha “Los Nibelungos” como tanta veces él interpretó en los desfiles tradicionales, y  luego vinieron los agradecimientos, las palabras de un “niño de ayer”. Un niño que  en representación del Ejército, hoy ostentando su máximo grado como Suboficial Mayor, despidió al amigo. El SOM Bravo que pertenece a la generación de niños que se formaron en la Banda y que recibiera también las virtudes de Don Carlos en la etapa cuando recién comenzaban, le di0 un gran valor al momento de la despedida, pues marcó su presencia toda  una trayectoria, como  signo de la vida. Los que llegaron cuando él estaba y los que lo despiden cuando el amigo se va, toda una muestra real del vivir y del ser soldados.

              El toque de silencio del cabo Guerra,  lleno de sentimiento, de amor por todos,   nos dejó con esa sensación de paz profunda,  al saber  que más allá de las tristezas, más allá de los dolores más allá de nuestras debilidades, siempre está la paz y  la fe nos convierte en  seres que entendemos que  ya tendremos otra oportunidad de seguir tocando en el cielo….

            Finalmente lo inesperado. La alegría, como en los mejores carnavales de la vida, como en los mejores años de la juventud, cuando Carlitos Riaño  soplaba con entereza su instrumento en las gélidas y altas cordilleras en su fiestas “Marianas” al interior de la región  y la gente de los pueblos bailaba al ritmo de los vientos de esas cofradías de músicos que  existen  desde siempre en nuestra ciudad y  que concurren tradicionalmente a todas las fiestas  que nos ofrece la oportunidad de vivir lo divino con  esa música que es toda festivalera y alegre….Y entonces en el adiós, en el final, los amigos improvisando  tocaron  ese final de fiesta de fiesta de todo carnaval y los  surgieron los pañuelos blancos al aire para despedirnos del amigo y decirle con los vientos musicales de la tarde, que no lo podremos olvidar, es la historia de un hombre de bien y es la historia que otros seguirá por que así es el ambiente de los músicos de bandas, los promesantes, los comprometidos con la fe, pero que también necesitan renovar o comprar sus instrumentos y  reunir esas siempre  escasas solvencias económicas para cumplir las promesas y llevar el arte musical a la cordillera, al interior,  a la ciudad y a tantos lugares donde  entregan,  entregan y entregan y van  marcando presencia en esto que tanto nos une como es la fe, la música y  la oración, y también las alegrías,  en esas otras facetas de todos los músicos que nos regalan vida, en sus notas que parecieran que se esfuman en el aire, pero que van quedando grabadas en el corazón.

            Este fue el epílogo de lo que vivimos ayer miércoles 26 de febrero de 2025. Esta fue el final doloroso pero también optimista para ese preciado don que es la familia, la que unida  en torno a la urna,  sus manos asidas y tomadas con el cariño de hermanos de  la sangre, del dolor, de la necesidad o de la opulencia, estuvieron allí presentes, orando, despidiendo, llorando, cantando y  agradeciendo a Dios por la vida de este buen hombre, buen amigo, buen padre, buen tío abuelo o bisabuelo, pero que seguirá  cada día interpretando junto a  esos ángeles serafines con sus mejore melodías musicales, en ese carnaval eterno que se vive en la alegría del cielo, cuando uno de los que formarán la orquesta celestial eterna,  llega a servir al único, al más grande, al mejor, a nuestro Señor que sonríe y nos bendice desde esa otra dimensión desconocida.

            Un abrazo final y un sentida oración por el eterno descanso de tu alma….

 

              

 

UNA TAZA DE TÉ...

Carlos Garcia Banda s d r o S n e p t o 4 f u 0 b r 2 2 6 l 5   g 8 5 0 7 7   2 l 2   o a e i e e d 2 6 r f 5 t 4 3 2 g d 8 e 6 f 2 1   g 6 ...