UN NIÑO, UN ÁRBOL…..
Plantar un
árbol, por cada niño recuperado de la Unidad Pediátrica del Hospital
Regional, ha sido una noble iniciativa
encabezada por la Dra. Pediatra Pamela
Schelman Jaramillo, que desde muy joven
sintió esa necesidad de proyectar la vida a través del cuidado del medio
ambiente, dejando con estas acciones, no
solamente los esfuerzos de la medicina
para salvar niños aquejados de alguna enfermedad , sino que agradecer también los resultados de tantos
esfuerzos médicos y de cuidados en estas
acciones que han sido un contagio favorable a
los que muchas instituciones de
voluntarios, niños, jóvenes adultos e
instituciones de la ciudad que se han sumado cada año a este trabajo comunitario que regala tantas
alegrías y satisfacciones, más aún cuando con ello preservamos y conservamos la
naturaleza y el medio ambiente.
CONAF, Ilustre Municipalidad de Antofagasta, Aguas Antofagasta, Club de “Leones” "Flor del Desierto", (liderados por Margarita Alfaro, y voluntarias “Leonas” por supuesto), colegios como el Liceo B – 13 con su profesor y alumnos, otros establecimientos educacionales que desde ayer se han sumado a esta hermosa actividad como la Unidad Educativa Coleman, y tantos otros equipos de voluntarios, conforman este equipo que ayer, martes 5 de Agosto de 2025, cumplieron nuevamente con este desafío que ya alcanza más de mil especies arbóreas plantadas en distintos lugares de la ciudad.
Estas son
las cosas que gratifican la vida y el alma.
Fue una
hermosa mañana, en que se nos dio a conocer los objetivos de esta acción
comunitaria, y contamos con la elocuencia de quienes nos explicaron el detalle
de este acto, que fue un encuentro de
personas unidas en sentimientos comunes de servicio y deseos de preservación.
Una cruzada de
amor, de tan simple acción, pero con gran compromiso comunitario: Plantar juntos,
un árbol.
No parece
difícil, pero es el corolario de una larga acción de planificación, estudio
ambiental, mejorar la calidad de vida del entorno y en definitiva servir a la comunidad con todos los medios
disponibles, convocando la siempre gratificante presencia de niños y jóvenes
voluntarios que entregan trabajo, sudor y entusiasmo en ese simple acto de
plantar. Es la alegría presente
y real de los que hacen las cosas en silencio y bien, lo que tuvo un gran
sentido de esfuerzo, sacrificio y exitoso afán.
Un poco
recordando en medio de los consejos de quienes lideran estas acciones, nos
decía en su breve intervención Don
Francisco González Zamorano, (Director de Ambiente y Ornato de la Ilustre Municipalidad de Antofagasta), que:
“Vivimos tiempos en que todos nos quejamos, todos vivimos reclamando todo, pero hay que dar paso directo a las buenas
acciones como ésta, que nos permiten cambiar y mejorar”. Y así fue que, abrazados bajo el calor invernal de un bello día soleado,
con gotas florecientes de sudor en cada rostro de tantas personas
que uno quisiera no dejar de nombrar,
porque son parte de estos equipos perseverantes y de gran voluntad de acción, y tan
fundamentales como Anita Huichamán Directora Regional de CONAF, Gracie y Aracelli, distinguidas damas de esa misma área, coordinadoras
previas de todos los detalles necesarios
junto a un selecto equipo de trabajadores de la misma Conaf, Aguas Antofagasta que brinda sus apoyos en el
silencio del bien, sumándose en esta oportunidad a un grupo de soldados de la Fuerza Aérea, que también
concurrieron a servir, y un universo con
tan distintos oficios y preocupaciones, todos de un segmento social y
ocupacional diferente, nos llenamos de
legítima satisfacción y emoción al ver
que un terreno baldío, arenoso y seco,
en pocas horas, con esfuerzo, con palas,
con amor, agua y tierra, se transforma en un pequeño vergel que
hoy nace como un nuevo pulmón para todos
los que quieran alguna vez sentarse a la sombra de sus ramas, porque con el
lema “UN ÁRBOL UN NIÑO, se estimula a través de esta campaña el interés real y
práctico por la salud de los niños. ”Un niño recuperado, un árbol plantado”.
Y como son
más de mil niños los que se han
recuperado, entonces estamos al “debe”,
con los árboles plantados. Por eso que se hace con cariño, con celeridad y con
entusiasmo para agradecer a la naturaleza humana y Divina, por
esas criaturas que han superado
esas largas enfermedades y que nos compromete a esa otra responsabilidad de
largo aliento: mantener y cuidar.
Así que
en ese contexto, ayer fue un día grandioso para quienes concurrieron a
participar de esta acción comunitaria y plantar en ese sector siempre abierto a
la comunidad, permitiendo a toda persona que busque paz, tranquilidad y
recogimiento espiritual como lo es el Santuario de Schoenstatt de Antofagasta.
Alguna
tarde del mañana será un follaje
amigable donde se aniden junto a las aves, esperanzas, ilusiones y sueños de un
mundo mejor, en el que “más que quejarnos” debemos tomar la acción de
hacer el cambio partiendo por nosotros
mismos pero con obras, con esfuerzo y
con entrega y generosidad.
Fue una gran
experiencia que quedará grabada en los cientos de jóvenes y niños que
participaron y plantaron su primer árbol en la vida….
Estas
noticia, que es de las buenas, diría "de primera plana", no sale mucho en los medios…




























































































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