miércoles, 6 de agosto de 2025

UN NIÑO, UN ÁRBOL.....

 

 

UN NIÑO, UN ÁRBOL…..

              Plantar un árbol, por cada niño recuperado de la Unidad Pediátrica del Hospital Regional,  ha sido una noble iniciativa encabezada por la Dra. Pediatra  Pamela Schelman Jaramillo, que desde muy joven  sintió esa necesidad de proyectar la vida a través del cuidado del medio ambiente, dejando con estas acciones,  no solamente  los esfuerzos de la medicina para salvar niños aquejados de alguna enfermedad , sino que  agradecer también los resultados de tantos esfuerzos médicos y de cuidados  en estas acciones que han sido un contagio favorable a  los que  muchas instituciones de voluntarios, niños, jóvenes  adultos e instituciones de la ciudad que se han sumado cada año a  este trabajo comunitario que regala tantas alegrías y satisfacciones, más aún cuando con ello preservamos y conservamos la naturaleza y el medio ambiente.

               CONAF, Ilustre Municipalidad de Antofagasta, Aguas Antofagasta, Club de “Leones” "Flor del Desierto", (liderados por Margarita Alfaro, y voluntarias “Leonas” por supuesto), colegios como el Liceo B – 13 con su profesor y alumnos, otros establecimientos educacionales que desde ayer se han sumado a esta hermosa actividad como la Unidad Educativa Coleman, y tantos otros equipos de voluntarios, conforman este equipo que ayer, martes 5 de Agosto de 2025,  cumplieron nuevamente con este desafío que ya alcanza  más de mil especies arbóreas plantadas en distintos lugares de la ciudad.

              Estas son las cosas que gratifican la vida y el alma.

            Fue una hermosa mañana, en que se nos dio a conocer los objetivos de esta acción comunitaria, y contamos con la elocuencia de quienes nos explicaron el detalle de este acto, que  fue un encuentro de personas unidas en sentimientos comunes de servicio y deseos de preservación.

       Una cruzada de amor, de tan simple acción, pero con gran compromiso comunitario: Plantar juntos, un árbol.

              No parece difícil, pero es el corolario de una larga acción de planificación, estudio ambiental, mejorar la calidad de vida del entorno y en definitiva servir  a la comunidad con todos los medios disponibles, convocando la siempre gratificante presencia de niños y jóvenes voluntarios que entregan trabajo, sudor y entusiasmo en ese simple acto de plantar.           Es la alegría presente y real de los que hacen las cosas en silencio y bien, lo que tuvo un gran sentido de esfuerzo, sacrificio y exitoso afán.

           Un poco recordando en medio de los consejos de quienes lideran estas acciones, nos decía en su breve intervención Don  Francisco González Zamorano, (Director de Ambiente y Ornato de la  Ilustre Municipalidad de Antofagasta), que: “Vivimos tiempos en que todos nos quejamos, todos vivimos reclamando todo,  pero hay que dar paso directo a las buenas acciones como ésta, que nos permiten cambiar y mejorar”. Y  así fue que, abrazados  bajo el calor invernal de un bello  día soleado,  con gotas florecientes de sudor en cada rostro de tantas personas que   uno quisiera no dejar de nombrar, porque son parte de estos equipos perseverantes y  de gran voluntad de acción, y tan fundamentales como Anita Huichamán Directora Regional de CONAF, Gracie y  Aracelli, distinguidas  damas de esa misma área, coordinadoras previas de todos los detalles necesarios  junto a un selecto equipo de trabajadores de la misma Conaf,  Aguas Antofagasta que brinda sus apoyos en el silencio del bien, sumándose en esta oportunidad a un grupo de  soldados de la Fuerza Aérea, que también concurrieron a servir, y  un universo con tan distintos oficios y preocupaciones, todos de un segmento social y ocupacional diferente,  nos llenamos de legítima satisfacción y  emoción al ver que un terreno baldío,  arenoso y seco, en pocas horas, con  esfuerzo, con palas, con amor, agua y  tierra,  se transforma en un pequeño vergel que hoy  nace como un nuevo pulmón para todos los que quieran alguna vez sentarse a la sombra de sus ramas, porque con el lema “UN ÁRBOL UN NIÑO, se  estimula  a través de esta campaña el interés real y práctico por la salud de los niños. ”Un niño recuperado, un  árbol plantado”.

        Y como son más  de mil niños los que se han recuperado, entonces  estamos al “debe”, con los árboles plantados. Por eso que se hace con cariño, con celeridad y con entusiasmo para agradecer a la naturaleza humana  y Divina, por  esas criaturas que  han superado esas largas enfermedades y que nos compromete a esa otra responsabilidad de largo aliento: mantener y cuidar.

              Así que en ese contexto, ayer fue un día grandioso para quienes concurrieron a participar de esta acción comunitaria y plantar en ese sector siempre abierto a la comunidad, permitiendo  a  toda persona que busque paz, tranquilidad y recogimiento espiritual como lo es el Santuario de Schoenstatt de Antofagasta.

           Alguna tarde  del mañana será un follaje amigable donde se aniden junto a las aves, esperanzas, ilusiones y sueños de un mundo mejor, en el que “más que quejarnos” debemos tomar la acción de hacer  el cambio partiendo por nosotros mismos pero con obras, con  esfuerzo y con entrega y generosidad.

          Fue una gran experiencia que quedará grabada en los cientos de jóvenes y niños que participaron y plantaron su primer árbol en la vida….

              Estas noticia, que es de las buenas, diría "de primera plana",  no sale mucho en los medios…

















 












































































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