jueves, 22 de junio de 2023

De soldado a “General” de Tropa

 


De soldado a “General” de Tropa

            En este día tan especial, tan íntimo y personal, en que se celebra el “Día del Suboficial Mayor”,  y para quienes vestimos el uniforme del Ejército de Chile, sin ningún otro sentido que no fuera el de servir  a  Chile, su historia, su gente, sus valores y tradiciones heredadas del alma de un pueblo generoso, fundido en el amor a la tierra y al trabajo, a su libertad y desarrollo, con ansias y sueños permanentes de volar y de ser siempre un país donde el sol brille para todos, y  que en la diversidad de razas que componen su estirpe de guerreros innatos, y que Alonso de Ercilla le cantara en La Araucana:  “La gente que produce  es tan granada, tan soberbia, gallarda y belicosa, que no ha sido por rey jamás regida ni a extranjero dominio sometida”,  rendir un homenaje a los que hicieron de esta vida militar y casi religiosa en sus valores, toda una vida de entrega y sacrificio como lo es la vida del soldado, tantas veces incomprendido,  vilipendiado, odiado, amado,  rechazado o admirado, pero que  en medio de la tormenta constituye siempre un servicio honesto, generoso, educativo y formador  sin ningún afán que opaque el sano brillo de la luz  interior del alma que se llama vocación y que obliga a adquirir un estado de permanente disciplina, renuncia,  entrega y sacrificio perenne  que te lleva  “hasta rendir la vida si fuese necesario”, y que  toca el alma de todos quienes  alguna vez, pudieron por  propia decisión y responsabilidad individual,  abrazar la noble carrera de las armas y  sin mirar atrás, como en el arado del evangelio, seguir adelante en los destinos inciertos que llamamos futuro,  con la clara convicción de  marchar  en el rumbo correcto de la brújula que la vida te regala y que nunca fue fácil  sortear, enfrentar y vencer, sabiendo siempre que tu única realidad fue, es  y será cumplir la promesa sagrada del Juramento a la Bandera, y que tu consigna más clara era, es y será siempre, la de vencer o morir.

            Nadie entiende, (porque “nadie ama lo que no conoce”), si no ha vivido, la esencia del ser militar. Los sentimientos que nos unen son siempre valóricos, llenos de amor, de servicio y amor por la paz, y eso lo puedo corroborar en mis casi cuarenta años de vida consagrada a la vocación de ser soldado, la que nunca fue fácil, ni menos  regalada, y en la que hoy puedo decir con clara convicción,  que siempre estuvimos convencidos que la mejor defensa, es y será siempre, un compromiso con el más hermoso bien moral del mundo como lo es la paz.

            Por ello que hoy, saludo respetuosamente a quienes tuvieron esa suerte del destino de coronar su carrera militar con el máximo grado que otorga la Institución a sus soldados, y que no por ello los hace diferentes o dueños de una especial consideración, sino más bien  los obliga a ser doblemente humildes  y servidores, educadores por excelencia, pues  es solo un reconocimiento que a veces  no todos logran alcanzar aunque méritos les sobren. La vida militar, para todos y en todos los escalones de la jerarquía, es un caminar descalzos entre campos de espinas y a veces  éstas se clavan e incrustan en la fragilidad de tu piel y te hacen rodar y caer y  no tienes la opción de enmendar los rumbos. Es vida incierta desde el toque de la diana de cada día, hasta la hora de la oración en cada retreta, en que nada puedes prever, saber ni conocer.

            Por eso que, en el final de esta reflexión tan personal, damos Gracias al Señor de la Vida, al General de los Ejércitos celestes, porque nos acompañaste y guiaste siempre en las dificultades y las penas y las dudas, y nos diste la luz necesaria del discernimiento para actuar siempre con justicia y equidad.

            Gracias porque en el otoño de la vida, todas esas preocupaciones, desafíos, dolores, incertidumbres, temores, desengaños, desilusiones, golpes  bajos o gratificantes aciertos  nos enseñaron que la única función loable fue siempre la de servir, y hoy guardamos en los imborrables recuerdos del alma, un cúmulo de experiencias que nos hacen sentir satisfacción plena, de un deber cumplido, sin daños, sin dolor, sin error, ni horror, porque Tú estuviste Señor acompañándonos siempre en el centro de nuestra sacrificada vida de soldados, orientando nuestros pasos  en nuestra noble, sencilla y clara vocación de amor a Chile y sus valores.

            ¡¡Gracias por tanto amado Señor!!

 











Saludos recibidos en las redes:


  • Ximena Garcia
    Te abrazo admirado hermano
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  • Alfredoalejandro Cornejo Burgoa
    Excelente mi estimado Carlos Garcia Banda siempre un ejemplo de trabajo y de caballerosidad👏🏻👏🏻👏🏻
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  • Héctor Salgado
    Muchas felicidades Carlos mi Brigadier Mayor de aquellos años de alumnos en este dia de celebración del Suboficial Mayor un abrazo éxito y bendiciones
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  • Catalina HR
    Muchas felicidades mi Suboficial Mayor, muchos cariños y bendiciones 🤗
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  • Nelson Armando Urrutia Cortes
    Estimado amigo del recordado Batallón Heidi, un más grande de los abrazos. Que tiempos aquellos. Muchas felicidades.
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  • Guillermo Del Castillo
    Muy feliz día querido y recordado Carlos Garcia Banda. Tuve el privilegio de conocerte y trabajar juntos en la querida I DE, Vencedores del Desierto.
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    • 23 h
  • Gonzalo Aliaga
    Muchas felicidades Carlos Garcia Banda en este día. Un especial reconocimiento y gratitud a ti y todos los suboficiales del ejército por tan leal y comprometido servicio. Un gran abrazo
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    • 23 h
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  • Pablo Muller Barberia
    Muchas felicidades mi SOM y amigo
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    • 23 h
  • Juan Carlos Ravello Urra
    Carlos, muchas felicidades recordado y querido brigadier mayor, de nuestro paraíso el batallón Heidi, mis respeto y admiración por haber llegado a la cúspide de nuestra carrera y al celebrar hoy tu día, día del SOM de Ejército de Chile, un fraternal abrazo a la distancia
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    • 23 h
  • Nelson Rodrigo Martínez Donoso
    Felicitaciones
    , consulta: porqué existen dos escalafones en las fuerzas armadas?, porqué un cabo o soldado no puede llegar a ser general en jefe?, porqué un joven subteniente llega al servicio teniendo más potestad o autoridad que un suboficial mayor?
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    • 23 h
  • Andres Schuler
    Felicitaciones
     en este especial día mi estimado SOM, un gran abrazo
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    • 23 h
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    • 22 h
  • Heriberto Silva Acosta
    Felicitaciones amigo por haber alcanzado el grado máximo de su escalafón.
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    • 22 h
  • Evelyn Creus
    Mis 
    felicitaciones
     por su entrega y compromiso.
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    • 22 h
  • Alfredo Sanchez Acosta
    Muchas felicidades amigo y un buen articulo el que está escrito. Un abrazo y a celebrar
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    • 22 h
  • Jorge Antonio Castro Becerra
    Carlitos, felicidades en este día, gran Líder y Guía ,en nuestros tiempos de Alumnos, 
    Felicitaciones
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    • 22 h
  • Hector Gonzalez PInto
    Saludos para ud Mi Som un abrazo a la distancia
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    • 22 h
  • Cristian Carcamo
    Felicidades mi SOM, abrazos.
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    • 19 h
  • Hector Ramon Contreras Baez
    Muchas felicidades Carlos en tu día del Suboficial Mayor y orgulloso por haber llegado con las presillas doradas al hombro , un gran abrazo desde Los Ángeles para mí Diseñador Gráfico .
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    • 19 h
  • Gonzalo Alfredo Hermosilla Flynn
    Como le dice mi sobrino Gonzalo Muchas felicidades a un gran soldado, muchos saludos de un nieto de Veterano del 79.
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    • 19 h
  • Jaime Quilodrán
    Felicitaciones amigo, un fuerte abrazo.
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    • 19 h
  • Carlos Patricio Reyes Ortiz
    Muchas felicidades mi Som un abrazo.
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    • 18 h
  • Román Antequera Aguirre
    Muchas felicidades mi estimado y distinguido amigo, disfrute tan significativo día junto a su familia y amistades, te envío un gran abrazo.
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    • 14 h
  • Gudelia Tapia Castillo
    Y n gran abrazo querido Carlitos
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    • 10 h













lunes, 19 de junio de 2023

¿Quién no conoció al “negro Moroso”?


 ¿Quién no conoció al “negro Moroso”?

            Fue un  soldado conscripto del Regimiento “Esmeralda” en los años en que la Unidad  tenía su cuartel en  el sector del parque de la Avenida “Brasil”.

            Desde ese tiempo, sintió la llamada y deseos de quedarse en el Ejército en  lo que  en ese tiempo se llamaba permanecer “A Contrata”; es decir, salía licenciado el contingente pero para cubrir algunas tareas específicas, se contrataban personas que quisieran voluntariamente formar parte de las “Planta” del Ejército y cumplir trabajos de especialidades específicos, entre las cuales se destacaban los tan necesarios sastres, mecánicos,  eléctricos,   talabarteros, carpinteros y muchos otros oficios que,  si bien como en todo tiempo  eran de "mucha pega" y "poca paga" y con escasos recursos estatales o generados por la propia Unidad, permitían el uso de sus cualidades  y conocimientos técnicos, manifestando su personal voluntad de ser contratados, y contar con esos reducidos grupos de  ex soldados que deseaban continuar sirviendo en el Ejército en esas áreas,  sin ningún privilegio ni menos  consideraciones especiales o de tipo económico. En ese tiempo ser soldado  y de la Planta Permanente, obedecía a una gran necesidad social, y siempre nuestro personal  sufrió dificultades de orden social y económico con mucha incomprensión, viviendo en muchos casos en extrema necesidad, pero nunca dejar de  cumplir sus tareas como soldados al servicio de ese ideal que siempre se ha llevado en el alma, como servir al Ejército de Chile, lo que es finalmente el gran valor que cada cual pudo  demostrar en esos difíciles tiempos y  en  otros posteriores en que  se pudo mejorar un poco los temas de remuneraciones y  capacidades de adquisición y reconocimiento a sus competencias  y   mejora sustancial en los temas educativos y formativos de esa noble profesión de las armas en la que ya fue necesario  tener mejores condiciones educativas y  conocimientos que permitieron con los años, crear el concepto de “profesionales de las armas” mejorando las competencias tanto de oficiales como de los Clases que debieron también concurrir a  mayores exigencias de postulación y desarrollo de sus capacidades en Escuelas formadoras de la profesión y en las armas y /o Servicios  de tanta necesidad Institucional  que la historia y el tiempo ha sabido   reconocer.

    Siempre las miembros de la Institución sufrieron tremendos problemas de orden social, que derivaban de sus escuálidos sueldos y de ese estigma de que quedarse en el Ejército era porque no había otra capacidad en la cual servir a la sociedad, lo que resulta una inmensa falacia  e ignorancia de quienes nunca han tenido la oportunidad de formarse y servir, siendo muchas veces vilipendiados ofensivamente y tratar  injustamente mal  a esos hombres de gran  espíritu de servicio y vocación.

            La Institución, fue siempre una escuela de vocación en la cual nadie pensaba buscar en ella alguna garantía económica para enfrentar la vida, se trabajaba muchas veces por amor al arte, y nunca hubo horarios de servicio que no comprometieran  el hoy conocido 7 x 24, pues siempre hubo  y habrá ese espíritu vocacional de servicio permanente.

    Cierto es que hoy hay mejores estructuras administrativas y de garantías, pero  siempre fue un gran problema no resuelto, y que nuestros viejos soldados sufrieron   junto a la injusta incomprensión del mundo civil, el que nunca supo entender y ni menos reconocer en ese invalorable servicio prestado a Chile. Hay cientos de historias del “Pago de Chile”, que afectaron a  nuestros amados “Veteranos” que murieron en la indigencia y la pobreza y que debieron reunirse como  socios de esas fundaciones de “Veteranos del 79” para tener un lugar digno de descanso porque nunca la sociedad se preocupó de  reconocer el inmenso sacrificio  efectuado por lo soldados de todos los tiempos en beneficio de lo que tanto amamos:  Chile.

            Ejemplos de heroísmo, entrega y valor hay tantos que serán un motivo de otro comentario posterior.

            Pero volviendo a nuestro principal tema de recuerdo, el “Negro” Moroso, era un individuo afable, humilde, servicial y  silencioso en su accionar como persona, y muy eficiente en su calidad profesional. Una gran persona y un muy buen compañero de trabajo.

            Le conocimos por la década del 74, cuando nos tocó cumplir el servicio militar, y ser parte de la promoción de soldados conscriptos de ese año en el “Esmeralda”.

            El Cabo Moroso  subía cada mañana después de la formación,  con su paso cancino, lento y seguro todas las mañanas,  al sector de los boxes de vehículos militares y talleres donde  se desempeñaba como mecánico. Era de gran habilidad, siempre con su buzo de mecánico azul,  pulcro el día lunes, pero negro y sucio en la semana, por su trabajo abnegado, el que sin duda compartía en responsabilidad con esos jóvenes cabos y sargentos de ese tiempo, Jara, Santis, Juanito Cuevas, Calabaceros,  y tantos “jóvenes”, como Echeverria, Palma, Hermo Fernández, el Chico Cortés o el "Guatón" Cortés, el "Nani" o  (Hernán Albornoz) que se me vienen de pronto a la memoria, pidiendo perdón por los que involuntariamente me pueda olvidar,  que comenzaban recién su vida militar. Rosauro Moroso era el "Maestro", humilde y servicial, desarmaba los vehículos como si fueran un  simple rompecabezas y siempre con sus llaves mecánicas  y diestras manos, pocas veces enguantadas salvo para  temas de esfuerzos mayores como cambio de neumáticos de camiones pesados como lo eran los camiones “Reo” o posteriormente los L.A., siempre salpicado de aceite o con olor a combustibles, y siempre tenía la “solución” técnica en sus vastos conocimientos y hábiles manos.

             Todos sabemos de sus capacidades, pero algo especial había en él: era su sentido de amistad profesional. Quizás no se reía mucho, era más bien serio, pero siempre tenía una palabra justa para la solución de los problemas que le representábamos en los agotadores días viernes, “Día de Mantenimiento” de nuestros vehículos de “cargo”, mientras hurgueteaba,  llave en mano, los ocultos circuitos  de cañerías y tubos de sus grandes amigos los enmarañados motores, para detectar  de una ojeada rápida y serena, con muy pocas palabras,  sus  fallas técnicas.

            Se “peinaba”, con el tema de los carburadores, y era además un hábil conductor de todo lo que tuviera “cuatro” ruedas, dominaba la conducción de todos los camiones y material móvil, hasta el bus para él era un instrumento de hábil manipulación y de fácil  inspección y reparación. Moroso fue parte de esos valientes hombres útiles que  dieron  todo su conocimiento y sabiduría en bien de mantener en óptimo estado el tema de alto costo como lo fueron en ese tiempo los vehículos y sus mantenimientos preventivos que les permitieron una larga vida útil en las tareas en que fueron empleados en instrucción, ejercicios y terrenos.

            Siempre hubo de parte del “Negro” Moroso apertura, consejo y enseñanza para quienes fuimos sus subalternos y con el tiempo sus amigos. Era respetuoso, sencillo y cordial con esos jóvenes oficiales de Material de Guerra que alguna vez llegaron a aprender allí de lo que más tenia Moroso, sus vastos conocimientos, los secretos del mantenimiento y conservación de motores.  

            Alguna tarde, en el legítimo descanso y en la hora de cultivar la amistad, tan necesaria para hace de nuestra vida militar un ambiente de agrado en trabajo y en unión fraterna, compartimos con el “negro” Moroso, el Gato Cáceres o el indio Mariqueo,  un  buen vino “ chambreado” y generoso en esas horas que anduvimos  celebrando sus ascensos. 

            Yo era un cabo “huaipe”  como le llamaban jocosamente a los “recién” llegados  de la Escuela y que comenzaba lleno de ilusión y sueños mi vida militar, y por ese antiguo sentimiento de amistad que habíamos cultivado en esos lejanos años de mi servicio militar como "pelado" conscripto  con este grupo de “viejos” soldados “Esmeraldinos” que me conocían, y sabían de mis penas y alegrías, me invitaron a compartir la emoción de  sus nuevas presillas y anduvimos, como andan todos los soldados cuando una alegría debe ser compartida, tomándonos "hasta la molestia", por esos rincones desconocidos de la ciudad y que ellos conocían  como la palma de sus manos; alguna vez terminamos abrazados, cantando el himno del Glorioso “Esmeralda”,  y el verso de: “en Honor a tus huestes que pasearon tu enseña triunfal”,  acallaba nuestras gargantas  agotadas y sedientas con el ¡¡SALUD!! de la sincera amistad y  emoción y  la frescura del néctar oloroso que corría como riachuelo con espejismos plateados hacia el interior de nuestros estómagos,  llenos de alegrías y mezclado a las más hermosas emociones de la vida,  tan  única y especial como lo es la vida de soldados.

            En una de esas oportunidades,  rematamos  a altas horas de la madrugada en el final de la jornada en la casa de Rosauro,  quien con su sonrisa   acogedora y su palabra  siempre justa, amena  y silenciosa, nos invitó, con alguna reprobación silenciosa y natural de su esposa por la tardía hora, bebiéndonos los últimos vasos de un vaso tibio colocado en la mesa central del living de su casa, con un sentimiento de camaradería que  resultó inolvidable para mis andanzas de  joven soldado. El “Negro” Moroso nos contaba de las alegrías de su vida, sin jamás variar su expresión de serenidad. Cariñoso y afectivo, irradiaba paz en su mirada y siempre su actitud fue la de un hombre bueno, que quizás no sonreía mucho pero que tenía un corazón lleno de afectos y cariño por sus camaradas y en especial por su familia.

            En las faenas de reconocimiento al interior, el ya Sargento Moroso estaba siempre en los equipos de mecánicos  de apoyo para actuar en las eventuales  emergencias. Por esas cosas de la vida, una vez, compartiendo en su casa, me regaló un par de fotos muy antiguas que las deseo buscar de mis archivos una vez que termine este recuento de lo que yo logré vivir y conocer, y a lo cual alguna vez me gustaría agregarle todo lo que ustedes pudieron vivir junto a Rosauro Moroso Cortés en tantas actividades que compartimos en ese hermoso ayer.

            Mucho hay que decir también de sus capacidades como hombre de armas. Era un excelente TIRADOR ESCOGIDO e integraba periódicamente los “Equipos de Tiro” del Regimiento. Rosauro era SECO para el tiro con el fusil Mauser y cada vez que había competencia estaba en los equipos de seleccionados, junto al “Cunco” Inostroza, Flavio  Becerra, Abraham Núñez  y otros tiradores, a los cuales alguna vez como cabo joven, recién llegado, les  fui útil para llevar las estadísticas y control individual del desarrollo de sus capacidades de tiradores durante los entrenamientos, para estudiar sus altas y bajas en la gráfica de “Rendimiento” y conforme a sus resultados, honestos por cierto, lograr  conformar esos equipos  que tantas glorias le dieron al “Esmeralda” en esas inolvidables competencias de tiro, sea con fusil Máuser en sus inicios, o ya en tiempos más modernos con el inolvidable   Fusil SIG de 7, 62 mm  NATO, que todos conocimos y que nos llegamos a peinar en su dominio conociendo de memoria sus características Tácticas y Técnicas  llegando al arme y desarme con vista cerrada, dominando el conocimiento de las piezas  de su cierre y de todas sus partes móviles.

            Lamentablemente no tengo fotos de nuestro amigo Moroso en competencias de Tiro, quizás los más antiguos puedan tener registros de ese tiempo.

            Una de las noticias muy interesantes y agradables, después de tanto tiempo de silencio,  recibidas no hace mucho, fue la grata sorpresa y visita que le hiciera a su pueblo cercano  de Ovalle donde residía  Dn Rosauro Moroso, un amigo y camarada que compartió también en sus tiempos de trabajo al servicio de la Unidad, el amigo, también mecánico de excelencia, Dn.  Juanito Cuevas Barraza, que nos regaló alguna fotografía publicada en las redes sociales de su grata visita efectuada no hace mucho tiempo, y que compartió con nosotros y en la cual todos los que tuvimos el  agrado de verla, le dedicamos algunas palabras de cariño al amigo Moroso.

            Hoy mismo Juanito Cuevas nos informa de un llamado telefónico desde Ovalle, por parte de la hija de Moroso, en que nos manifiesta la triste noticia de su partida.

            Nunca hay conformidad en estos misterios de la vida y de la muerte, pero siempre sabemos que las personas que se van nos dejan parte de su personalidad y de su vida al servicio de todos, y reconocemos en ellas seres con sentimientos humanos y cordiales y que han tenido gran importancia para nuestras vidas.

            Dn. Rosauro Moroso no es la excepción, los comentarios de cada uno de quienes  participan en las redes sociales han estampado todo su cariño y reconocimiento a un gran soldado que  por esas cosas de Dios, nos deja hoy   y  cumpliendo el ciclo natural de la vida continúa su trascendencia espiritual, pero para nosotros sus viejos camaradas de ayer, significa más allá de su partida, un recuerdo imborrable de su vida y nuestra expresión de cariño por su  gran servicio y colaboración a nuestras vidas de soldados, destacando de él su espíritu de servicio, amistad  y tremendo ejemplo que nos ha regalado en nuestros mejores años de  juventud militar que se torna imposible de olvidar con personas tan importantes como él, que nos regaló humildad, cariño y amistad.

            Descansa en Paz querido amigo Rosauro, no soy yo,  somos “todos”  los “Esmeraldinos” los que compartimos este sentimiento de emoción por tu recuerdo y oramos respetuosamente por tu descanso  deseando que la trascendencia a la otra desconocida dimensión sea un nuevo recomenzar y podamos siempre sentir tu afecto, cariño y amistad.

            Nos veremos cualquier tarde en nuestra definitiva “salida franco” sin retorno.

            Un abrazo de tus hermanos “Esmeraldinos”  de verdadero “Corazón.

            Hasta cuando Dios decida nuestros destinos.

 

Antofagasta 19 de Junio de 2023


Fotos de la Visita que le hiciera nuestro hermano "Esmeraldino" Juanito Cuevas Barraza a su tierra cercano a Ovalle. Fue un emotivo momento de reencuentro y recuerdos.







MENSAJES  WSP. DE AMIGOS "ESMERALDINOS"

[21:20, 18/6/2023] Juanito Cuevas B: Una mala noticia  acaba de fallecer Rosauro Moroso Q.e.p.d.me llamo una hija de el de Ovalle

 

[21:20, 18/6/2023] Charly: ohhhhhhhh

 

[21:21, 18/6/2023] Charly: que tristeza

 

[21:30, 18/6/2023] Joaco GUTIERREZ: Nuestro Esmeraldino de corazón Rosauro Moroso Cortes (Q.E.P.D) otro amigo nuestro no ha dejado

 

[21:31, 18/6/2023] Joaco GUTIERREZ: Que lamentable

 

[21:31, 18/6/2023] Valentin Orellana: Mi sentido pésame para toda su familia por la irreparable perdida de Dn Rosauro Moroso., (Q. E. P. D)

Mis condolencias.

[21:32, 18/6/2023] Valentin Orellana: Mis respetos

Atte.valentin Orellana Díaz

[7:33, 19/6/2023] Hugo Henriquez: Muy buenos días que lamentable noticia mi más sentido pésame a la familia, de quien en vida era nuestro querido Esmeraldino Rosauro Moroso (Q.E.P.D.) resignación y mucha fuerza a su familia por tan irreparable perdida atte.Hugo Concha y familia

 

[7:41, 19/6/2023] Juanito Cuevas B: A modo de información Rosauro Q.e.p.d. vivia en los Leycer cerca de Ovalle pero en los últimos dias estaba en Ovalle con una hija.

 

[7:41, 19/6/2023] Juan Perez Letelier: Muy buenos días esmeraldinos de corazón que tengan un excelente día y un gran comienzo de semana un abrazo y resignación a la familia de nuestro camarada Rosa uro Moroso por se lamentablemente perdida

 

[8:22, 19/6/2023] Aristobulo Aillon Vega: Me uno al pésame de nuestro distinguido camarada ROSAURO MOROSO (QEPD)un gran esmeraldino que nos a dejado amen

 

[8:25, 19/6/2023] Luis Astete Inzunza: Un sentido pesame para su familia de Rosauro Moroso (Q.E.P.D.) un gran Esmeraldino.

 

[8:42, 19/6/2023] +56 9 8351 2680: Mis condolencias a la familia de un gran Esmeraldino y mejor camarada, ante su inesperada partida, Dios mediante les dé fortaleza y resignación ante esta irreparable pérdida y que la paz vuelva pronto a su hogar.

 

[9:23, 19/6/2023] Joaco GUTIERREZ: Buendia, a todos, quería proponerles algo que ha estado sucediendo, hay alguien de cumpleaños, todos los saludan y en los mejores saludos envía algo de tik tok y otros

[9:25, 19/6/2023] Joaco GUTIERREZ: Hoy están dando las condolencias para un gran Esmeraldinos y siguen enviando tik tok y otros hay que ser un poco más respetuoso,  es mi humilde opinion.....gxasss

 

[9:44, 19/6/2023] Charly: Absolutamente de acuerdo.....respetar al menos un par de dias la broma y tallas por resppeto al que ha partido. Es un gran sentido de respeto y dolor. Orar por el alma del hermano Rosauro nos ayudara a entender los misterios de la muerte y nos hace solidarios en el dolor.

[9:49, 19/6/2023] Juan Torres Canto: Mis más sentido pésame a la familia de Rosauro Moroso , (Q.E.P.D.),dios lo reciba en su santo reino , Amén.

[9:54, 19/6/2023] Hermo Fernández: Hermo mis condolencias a la Familia de Rosauro Moroso un Amigo y Camarada que a Partido seguro Dios le tendra un lugar especial y lo Reciba en su Santo Reino

[10:17, 19/6/2023] Juan Rojas Cornejo: Mis condolencias a la familia de estimado Rosauro Moroso (Q.E.P.D.) mucha fe y fuerza en mi dios en momentos dificiles.

Un abrazo familia Rojas Valdivia.

[10:24, 19/6/2023] Juan Duran Abad: Mi más sentido pésame a la familia de nuestro camarada Rosauro MorosoQ.E.P....Dios quiera ya lo tenga en su santo reino y de mucha fuerza a la familia para poder soportar tan irreparable perdida.....Un abrazo fraternal.......... familia.  Duran Irrazabal

[10:48, 19/6/2023] Sepulveda Esm: Mis condolencias a la familia de  Rosauro  Moroso ( Q.E.P.D.) mucha fuerza a la familia en estos momento difíciles de perder un ser querido, descansa en  paz amigo Rosauro.

[11:06, 19/6/2023] Jorge Soto Artigas: Buenos dias para todos los Esmeraldinos ...Que tengan un buen dia y una muy buena semana..junto a sus familias..

[11:06, 19/6/2023] Gaston Galaz: Mis sentidas condolencias a su distinguida familia de Rosauro Moroso (Q.E.P.D.)que nuestro ser supremo lo reciba en su Santo Reyno

[11:10, 19/6/2023] +56 9 9319 9187: Mis mas sentido pésame a su familia,

Rodaron Moroso Q.E.P.D., el señor te acoja en su reino

[11:15, 19/6/2023] Jorge Soto Artigas: Mis condolencias para la familia de nuestro camarada y amigo.Rosauro.Moroso por la partida e irreparable perdida...

Que el Todopoderoso lo reciba en su Santo Reino y goce eternamente de su Divina Heredad..Ve a estrechar filas al Ejercito.Celestial junto a todos los que te antecedieron.amigo...Q.E.P.D....Amen..

[11:31, 19/6/2023] +56 9 8254 2652: Mis condolencias a la Familia por el fallecimiento de Rosauro Moroso (Q.E.P.D) que el Señor de consuelo y mucha paz en sus corazones,por la partida de este gran Esmeraldino.

[11:45, 19/6/2023] Arañguiz: Mis más sentido pésame a la familia   de Rosauro Moroso, (Q.E.P.D,.) H.Francisco

[11:52, 19/6/2023] Luis Rebolledo JARA: Mis sentidas condolencias, para la familia de Rosauro Moroso, (Q.E.P.D.), que dios lo reciba en su santo reino

[11:56, 19/6/2023] +56 9 8246 8287: Mis mas sinceras condolencias para toda la familia de un gran hombre mejor persona y camarada Rosauro Moroso (Q.E.P.D.) mucha fuerza a la familia por tan irreparable perdida de este gran Esmeraldino que ya esta en los brazos de Dios

[12:21, 19/6/2023] Sof Inzunza: Que lamentable noticia nos deja un gran hombre Rosauro Moroso un amigo esmeraldino de tomo y lomo mucha fuerza para la familia y que dios lo reciba en su santo reino

[12:39, 19/6/2023] Juanito Cuevas B: Alguien tiene el numero de telefono de Jorge Inostroza .

[12:55, 19/6/2023] Papa Whatsapp Lupercio: Mis más sentidas condolencias a la familia de Rosauro Moroso (Q.E.P.D.), que Dios lo tenga en su Santo Reino.

Lupercio Jara

[13:06, 19/6/2023] Osvaldo Mancilla: Jorge Inostroza

[13:06, 19/6/2023] Osvaldo Mancilla: ahí esta amigo

[13:07, 19/6/2023] Juanito Cuevas B: Gracias.

[13:19, 19/6/2023] Miguel Montoya Jara: mis más sentido pésame a la familia. De Rosario Moroso. Dios lo reciba en su santo reino...

[13:36, 19/6/2023] CARPE DIEM Raymundo NUÑEZ: Mi más sentido pésame a la familia del Esmeraldino Suboficial, Rosauro Moroso QEPD, que Dios lo tenga en su Santo reino.

[13:58, 19/6/2023] Pablo Gatica: Mi más sentido pésame a la familia de Rosario Moroso (Q.E.P.D.) que nuestro Señor ya lo tenga en su Santo 🙏 Reino.


FOTOGRAFIA Y ANTECEDENTES ENVIADOS POR FLAVIO BECERRA NÚÑEZ





[23:01, 19/6/2023] Flavio Becerra: Carlito: por el momento solo encontré esa gráfica.

De pie de izquierda a derecha. Cap. Huiza.. Tte. Morgado... Sof. Fuentes Abrigo y Yo.

De rodilla. Sof. Víctor Medina... ROSAURO MOROSO... Som. Rebolledo y cabo Neira Ciudad.

[23:03, 19/6/2023] Flavio Becerra: Esa fue una de las últimas veces que participó en el equipo de tiro del Regimiento.

[23:18, 19/6/2023] Flavio Becerra: Moroso fue parte del equipo de tiro original, bravo e invencible del Regimiento.

Lo componían los siguientes personajes según recuerdo. 

Pelao Rebolledo

El demonio Toño Vásquez. 

El toco Castillo 

El marciano Ordoñez

El negro MOROSO. 

Yo era el "huaipe". Llegué como Armero y me fui quedando y aprendiendo las mañas de cada uno de ellos.

[23:30, 19/6/2023] Flavio Becerra: Moroso corrigió mi posición de pie, y a la larga esta corrección fue tan importante que me permitió definir a mi favor varios 1ros lugares individuales.

[23:34, 19/6/2023] Flavio Becerra: Guardo un lindo recuerdo del Negro Moroso, toda mi admiración y cariño.

[23:47, 19/6/2023] Flavio Becerra: Hay un detalle desconocido de las tantas actividades que realizó.

Moroso junto a Rufran, eran los únicos que conocían y manejaban el "equipo dispersor de polvos químicos de la División" este equipo era montado en un camión Pegasso y el polvo químico direccionado con una especie de Pistón.

El zorrillo de carabineros es la versión moderna de aquel viejo y obsoleto sistema de dispersión de multitudes en las protestas.

NOTA: ESTA PUBLICACIÓN SE ACTUALIZÓ HOY 23 DE JUNIO DE MADRUGADA PARA REUNIR ANTECEDENTES QUE  QUEDABAN PENDIENTES REFERIDOS A INTERCAMBIO DE OPINIONES.






 

jueves, 15 de junio de 2023

Un sentido adiós a mi instructor y amigo Luis Carvajal. (Q.E.P.D.)

                                Camarada y amigo Luis Carvajal Ulloa (Q.E.P.D.)



            Recordarte en este minuto de tu partida, significa traer al recuerdo de la mente tu invalorable apoyo  cuando fui soldado conscripto del Regimiento “Esmerada”, y donde compartimos muchas horas de servicio allá en la lejana cordillera, cercanos a Monturaqui e Imilac, y en esas soledades, donde la vida transcurre silenciosa junto al viento frio  de las montañas, y donde las estrellas se dibujan majestuosas cada noche en un paisaje de constelaciones y luces que  escapan fugaces del manto negro a cada instante, surcando sus caminos luminosos que se encienden brevemente en un  corto segundo de vida perdiéndose en los abismos, nos enseñabas, entre tus cualidades de líder y soldado y también de hombre de campo, los “trucos”  aprendidos en tu vida de “huaso” sureño,  trayendo en tus memorias tu amado Temuco. Eras un “Cabro Montañés” por excelencia, y tantas veces nos deleitaste con tus hermosas historias en lenguaje coloquial y de raíz amena, sincera y afectiva.

             Cuando en un tiempo de esos largos de comisión en la frontera, vivimos la emergencia producida por  los cambios  imprevistos del clima y quedamos aislados por la nieve  y la inseguridad de los campos minados de ese tiempo, y  sin comunicación  radial ni menos física, por  la imposibilidad de contar con el servicio de trenes de ferrocarril que hacían sus viajes hacia Socompa y ya transcurridos varios días en que se acabaron las provisiones de víveres, logramos a tu consejo y experiencia,  reunir lo poco que nos quedaba en un solo fondo común para subsistir, empleando sistemas de  alimentación restringida.           Enfrentamos unidos la emergencia y necesidad, y gracias a tu espíritu de hombre de la montaña, preocupado de tus “jóvenes” soldados niños que nada sabíamos de subsistencia ni menos de supervivencia,  sorprendidos de tus capacidades de líder, alguna tarde cocinaste entre unas latas viejas, un zorro lánguido y flacuchento faenado a escondidas, y tuvimos sopa caliente con esos huesos casi pelados y poco carnudos que hervían espumosamente  en un par cascos de acero y que nos sirvieron, con  generosidad y necesidad extrema, como un manjar para calmar nuestra hambre, abandonados en medio del aislamiento del abastecimiento involuntario por causas climáticas, compartiendo esas experiencias con nuestro recordado suboficial Calameño, el “viejito” Miranda ó el impetuoso joven teniente Gortázar que se paseaba ufano y orgulloso con su boina de infantería por los carros de pasajeros que alguna vez lograron pasar hacia  Argentina por los pasos de Jama en esos fríos y tan poco acogedores coches de ferrocarril.

            No puedo dejar de recordar esas salidas furtivas en la emergencia alguna tarde, en esos difíciles caminos y quebradas, sorteando los obstáculos y la nieve con esas maravillas de máquinas como lo eran los camiones Unimog, marchábamos nerviosos con la esperanza de cazar algún burro salvaje de esos que a veces cruzaban las cordilleras desde Argentina o se desplazaban casualmente por tantos cerros y quebradas. Alguna vez tuvimos la suerte de atravesarnos con un animal  que en el día de hoy,  pensando con el corazón, nos  produce mucha tristeza, pero que en medio de las circunstancias de la vida militar, teníamos que sacrificar en bien de la supervivencia, alimento que compartíamos con el cuidador de la estación, el entonces maduro Señor Vargas, que custodiaba  ese lugar y en cuyo patio principal de su casa instalábamos la central de telecomunicaciones, considerando  algún dormitorio de esas casas casi vacías  para el Comandante de la Sección y en otro espacio el Suboficial Miranda y varios clases en algún otro lugar cercano o contiguo a la casa principal.

            En ese sitio el Sr. Vargas tenía esas salamandras a leña para el frío y cocinaba también en ella parte de lo que le donábamos después de la cacería, (por cierto no muy a “gusto” por lo obrado), pero ante la necesidad, nos salvó el momento algún guiso de carne y que “Varguitas”, como le motejábamos con cariño, mostrando su mejor sonrisa dibujada con su único diente disponible en su boca, preparaba con sus manos diestras en medio de su  agradable y amena charla, trozando en un viejo tablón algo de la carne  que  cocinaba con muy poco aderezo y/o condimento que le quedaba de sus raciones escazas de víveres, considerando un poco de sal, para superar el  mal gusto. En esas horas nos entrelazábamos junto al fogón del Sr. Vargas, para recibir el calor de la salamandra, y a veces nos quedábamos dormidos en la tibieza de ese cuarto de la estación, apegados por el frio gozando de su fogón de leña en el que se consumían trozos de madera de viejos durmientes, reemplazados por las cuadrillas de reparaciones de trabajadores carrilanos, en el largo camino de la línea férrea que atravesaba todo el desierto. También compartíamos lo poco que teníamos con algunos trabajadores vecinos, también “aislados”, y era nuestra única forma de comunicarnos con la ciudad, ese antiguo teléfono a magneto de la oficina principal de la estación, que requería darle innumerables  vueltas a la manivela para activar las señales de timbre y oír desde muy lejana distancia, hablando a  “grito pelado”, para tratar de  escuchar alguna voz lejana que contestaba  con gran dificultad y que nos servía como retransmisión y enlace con el telefonista del Regimiento, para enviar mensajes que a veces las radios BLU de 20 Watts, por temas de energía o complicación del aire, fallaban.

            Para ese efecto de comunicación radial,  funcionábamos como Central y teníamos solamente un generador manual, la llamada “bicicleta”,  accionado el rotor del motor con nuestras manos, pero a veces fallaba y quedábamos aislados.

            Fue fundamental tu impulso a la tropa desconfiada y llena de temores pero tú,  el ”Montañés” que se enorgullecía de su “boina” verde, te chantabas frente a todos nosotros y  con ese característico sonsonete y tu lenguaje de campesino bonachón nos interpelabas: “¡PELAOS…PONER ATENCIÓN!, y  nos hablabas de la “Misión” y la tarea que debíamos cumplir, y   tu palabra se entremezclaba con la convicción del deber y era tan clara tu expresión que nos convencías paternalmente como líder, a poner todos nuestros esfuerzos y juvenil entusiasmo en asumir las tareas por las cuales cumplíamos esa misión  de protección cercanos a la frontera.

            Alguna tarde nos enseñaste a descuerar y reír también con el tema de los “locos altiplánicos” utilizados también en otras circunstancias, en especial aquellas cuando llegaban en visita ocasional de conocimiento a la zona, Cabos recién  egresados de la Escuela, o jóvenes oficiales, a los que también se les vacunaba con la “antipúnica”, a fin de evitarles el mal de la “Puna”, en medio de las muchas sonrisas ocultas de quienes atribuían a esos tratamientos  como serias bromas.

            Te vimos marchar muchas veces con tu fusil de infante que parecía liviano como el plástico. Jamás mostraste debilidad frente a la fortaleza de soldado pues tu orgullo de ser soldado de infantería, te hacia superar toda debilidad o situación de fuerza. Con tu mochila y fusil te vimos correr en muchas oportunidades, integrando las fuerzas de la infantería,  integrando como líder indiscutido, las tradicionales ”Competencias de Patrullas”.  

            En ese bendito pasar en el desierto nos hiciste crecer como niños que recién estábamos aprendiendo lo que era la sacrificada vida de soldado.

            Tuve, en años posteriores a mie experiencia de soldado,  la fortuna de ser acogido por tu amistad en mis tiempos de “Reservista”. Allí nos hicimos más  amigos, y más tarde, como colegas y hermanos de armas, siendo tu nuestro líder “más antiguo”, en mi reciente destinación como Cabo 2do de Infantería al Glorioso “Esmeralda”, cumplimos juntos roles de guardia en muchas ocasiones en nuestro cuartel. Recuerdo que a veces estabas sereno y tranquilo, tu mirada fija en el horizonte oscuro de la noche y de pronto te dabas a la necesidad del control  del Infante y gritabas con toda tus fuerzas a los soldados: ¡¡ASALTO AL CUARTEL!! y golpeabas la mesa y quedaba la loca carrera de muchachos, agarrando fusiles, cascos, fornituras y todos intrépidos y audaces,  corríamos, (Comandante de Relevo incluido),  a tomar las posiciones defensivas de combate, porque entrenábamos el plan dos o tres veces en la larga noche y así nos mantenías despiertos,  preocupados y atentos a la misión y  disfrutábamos cuando ya la noche volvía a ser día y estabas intacto, impávido lleno de la misma energía y volvíamos  a la amena charla con quien fuera tu “Comandante de Relevos” y que  periódicamente en le transcurso de la noche,  me enviabas a controlar los puestos de los centinelas. Vivimos muchas acciones en esas interminables horas del siempre interminable “servicio”.

            Cuando trabajamos en la “Cancha de Obstáculos”, en la construcción de ese circuito de instrucción donde el Armero Núñez Guerrero me enseñó a soldar las pesadas vigas de fierro de los obstáculos en construcción, en el primer obstáculo donde pendían las cuerdas  de ascenso  de cinco metros de altura, tú me enseñaste a escalar y como buen montañés me  ayudaste a dominar la técnica, la que aprendí con facilidad,  y cada vez que había que pasar esa cancha, al menos en ese primer obstáculo  no tenía grandes problemas no así en la “Mesa Irlandesa” que me dejaba los brazos morados y que tanto me costaba sortear y  que el “Negro” Belenguer, 2do. Comandante,  pasaba casi soplado como rauda pluma, por su gran capacidad física y destacado espíritu deportivo.

            Pero fueron muchas historias que compartimos, sobre todo en la cordillera donde de verdad eras experto. Pasamos muchas horas conversando y eras ameno, agradable y lleno de energía y cuentos.

            Hace un tiempo atrás, en medio de la pandemia, hablamos por teléfono: Tu misma voz,  tu mismo entusiasmo, tu permanente orgullo de ser soldado y patriota, me contabas de las dolencias de tu cuerpo, de tu enfermedad, de esa situación que se vive en el dolor del alma, y aun me contabas con tu voz emocionada de tus hijos, los famosos “Mellizos” que  no tuve  ni tengo el gusto de saber ni conocer.

             Cada vez que volvías del Calama, de la Montaña, llegabas al” Esmeralda” y teníamos la oportunidad de estrecharnos en un abrazo fraterno,  y   entender que la vida militar es un camino de hermanos que parten juntos, que se dividen en los senderos, pero que siempre permanecemos unidos, unos por el norte otros por el sur, otros por los cielos y los más  viviendo y luchando por nuestra subsistencia con los más hermosos recuerdos en esta amada tierra.

            Un soldado, para hablar de lo que es la vida militar, debe estar allí. Nadie puede ni tiene la autoridad moral ni la capacidad para hablar de lo que no ha vivido ni menos conoce ni menos sabe de nuestra entrega, integridad, lealtad, de nuestra jerarquía respetuosa, pero sin dejar jamás de cultivar la sana amistad.

            Es por eso que, en este día en que las tristezas consumen el corazón y el alma por tu partida definitiva al cielo de los infantes “Esmeraldinos” de siempre, no puedo dejar de expresarte el cariño y el recuerdo de tantos momentos compartidos como hermanos de armas y amigos del combate y del silencio nocturno.

            Aprendí a conocerte en esas largas noches de vigilia, al calor de un ardiente fogón, con un tacho de café para amainar los pesares del frío, (que entendemos los que “hemos” estado allí), sintiendo esos pies helados, congelados, inertes, tratando de tomar el calor de las llamas para entibiarnos y quedar desde siempre y para siempre, empapados del sentimiento más puro que es la amistad y liderazgo de un soldado.

            Descansa en paz amigo y hermano soldado de siempre y para siempre.


Fotografías aportadas por  Raúl Carvajal Escobar 














viernes, 9 de junio de 2023

El BANCO DE LA CALLE PRAT

 


Las picadas pampinas de la ciudad de Antofagasta son pocas, no tenemos muchos lugares  como teníamos en nuestras calles, barrios, plaza, biblioteca, estadios y salón de baile, club deportivo o Clubes Sociales de María Elena.

            Algunos restaurantes en la ciudad, tienen denominaciones pampinas, con fotos pampinas, con trofeos pampinos, con planos pampinos, pero están lejos de ser “pampinos”, son lugares con ninguna posibilidad de acceso a nuestros siempre escuálidos bolsillos de pampinos. Es mejor buscar lugares quizás con otros nombres más tropicales, pero que ofrecen a un precio módico y aceptable, la oportunidad de compartir y debatir las buenas cosas que nos unen siempre a los pampinos y coterráneos.                      

            Claro que, si se trata de pasar solamente la mañana, aprovechando una corta escapada mientras la patrona que no sabe nada de la pampa, porque es afuerina, y mientras ella hace algún trámite por la zona, es muy grato detenerse, tomar sol y conversar gratis, aprovechando las bondades de este Junio que aún no cae desde la “montaña rusa” del invierno. Aun así, todo el clima afecta sobre nuestras ya gastadas estructuras óseas y cualquier cambio de temperatura nos deja tiritones, con todos esos desagradables síntomas en el que nunca está ausente el temido dolor de huesos y de rodillas, sin nombrar los dolorosos “juanetes” o el nerviosismo que te provoca el sentir que te “pica” la garganta. (Después del Covid, aun tenemos  esos legítimos temores.)

            Las camisas de franela, los chalecos de lana, los modernos polar o chaquetas pampinas con chiporro, y ocultos y muy bien disimulados como sobrepeso, los tibios y afranelados calzoncillos largos, para nuestras frías e inertes intimidades, nos protegen o contrarrestan de esos cambios bruscos de temperatura que hielan hasta el alma.

             (Cuando fui soldado y concurríamos en esas larguísimas semanas de frío en la montaña en plena cordillera, nuestras esposas, con mucha delicadeza y gran reserva, nos envolvían entre medio de las mudas blancas de la ropa de recambio, esas medias femeninas “Panty”, que ¡vaya! que nos abrigaban y nos permitían movilidad y flexibilidad en nuestras acciones de combate. El tema era ponérselas y sacárselas, con la reserva y cuidado que nadie te sorprendiera, y con ello despertara alguna duda de tu propia masculinidad o bien de que al ser descubiertos,  fuéramos objetos de la  burlona talla de la soldadesca, tan  apegada a esas llamadas anécdotas militares de campaña,  y que te acompañan después, como algo inolvidable y te marcan con ese estigma para toda la vida.)

            Y así, en el paseo de la calle Prat, al frente de la elegante “Casa Castilla” donde no dan ganas ni de ver los precios, recordando nuestra barata y surtida pulpería, se capea un poco las andanzas y trámites del día, y nos permite detenernos en ese remanso y oasis de recuerdos  en el que junto a la broma, la conversa y la talla a flor de labios, se reponen energía y fuerzas a nuestra cansada  anatomía corporal,  y sentir en ese instante que se calman las inclemencias de la andanza, aunque con el transcurrir de la mañana, y el paso del sol sobre nuestras cabezas, tengamos de pronto que sacarnos el “jersey” y  amarrarlo, como pampino a la antigua, en la cintura, o permanecer  con esa prenda  en la mano para estar atentos a volver a cubrirnos, si cambia abruptamente el clima.

            Anduve “paseando” como me gustaría decirles que así fuera por ese espacio público de la calle Prat, pero con esposa demandante y siempre corriendo acelerada por las cosas que hacen las “Amas de Casa”, mal podría llamar mi laborioso trajinar como paseo, cuando en verdad “ella”, la que “manda”, la esposa del “Superman”,  andaba cumpliendo trámites burocráticos de pago de “calillas” que nunca se terminan, o cambiando  alguna ropa menor que nos quedó apretada y falló el cálculo de la talla porque la ponchera creció más de la cuenta o buscando esas infaltables ofertas que llenan las bolsas que se compran en la calle y que llegan a los estantes de la casa y que nunca sirven para nada, pero que las mira todo el día con esa oculta sonrisa que da la “alegría” de haber “economizado” pues la adquisición fue muy, pero muy barata comparado con…...

            Ya en el último trámite de la mañana, que dura un tiempo largo, entonces buscamos la excusa para decir a la que nos impulsa a caminar:

           “Anda tú  sola a ver ese tema. Pasaré al banco de la conversa y la amistad de los pampinos y que me pasaron el dato que por aquí existía. A la vuelta me pasas a buscar, (deseando que fuera una larga vuelta).

           Y así entonces, saliendo de la casa musical donde venden forros de guitarra (ya que el mío está bastante deteriorado (de la guitarra dije) tal cual  como algunas partes de mi cuerpo añejo), y como ya no dan bolsas, caminé con el forro en la mano, y pasé por allí de casualidad pensando quizás en tener la oportunidad de  encontrar el “banco” de la conversa y ¡¡Oh Sorpresa!! Saliendo de la tienda de instrumentos y fotografías con el forro en la mano, me encuentro cara a cara con la figura inconfundible del amigo pampino de tantos años, el Señor Uchelit Ponce y entonces surgieron los abrazos, los apretones de mano, (sin alcohol gel), el saludo cariñoso como siempre del siempre recordado “Piti” Vergara,  la presentación oficial de Marabolí, Coyino, pero pampino, la llegada inesperada del que no pude reconocer en un inicio, pues ya son más de cincuenta años sin verlo, y entonces entre la cabellera completamente blanca pero con esa característica sonrisa y casi azul mirada, surgió el recuerdo del  que era entonces el “Rubio” Mena, (que ya no es rubio sino albino), que se lo pasaba jugando fútbol en el estadio, con su mismo caminar de “choro” pampino, y con esa sonrisa amistosa que permite  estrecharnos en el saludo cariñoso del  reencuentro que a partir de ahora será para mí como la “Animita” y concurriré a ese lugar,  cada vez que la patrona se le ocurra hacer alguna trámite en el centro, pues allí está, en ese minúsculo espacio del “asiento”, la más rica de las historias que cuentan los verdaderos  pampinos, los que se criaron, caminaron y comieron polvo de los molinos o jugaron con la tierra del campamento o  volaron con los remolinos en los vientos de septiembre o se empaparon en todo tiempo de esperanzas y sueños.

           Lo bueno duró poco. Risas, bromas, y  la ninguna posibilidad por ser lunes de pasar al “Segundo Tiempo”, que en la jerga o lenguaje de los pampinos del “asiento”, se entiende como  después de tanto agitar las lenguas en pelambres y recuerdos,  la sed ahoga y la lengua traposa  exige remojar la garganta;  pero es lunes, día laboral, con muchos ajetreos, entonces  me dicen: No hay problemas, los lunes sólo conversamos, los viernes lo hacemos en dos jornadas la “mañanera” y después la “tardera” en el esperado segundo tiempo,  aquí cerquita, asimilando un poco el recuerdo imborrable de las tertulias  post matinée o  después de la “pichanga” en los queridos y recordados “Ranchos”….

            Y entonces entre tanto conversar, aparecen de vez en cuando  personajes que sonríen, saludan y pasan raudamente, con caras de apurado para   indicar con sus nerviosos gestos que no pueden detenerse ni un instante en el banco de la conversa amena y gratis de la calle Prat, o que, igual a mi caso, están de paso con la libertad limitada y por sólo un instante, mientras esperamos que nunca llegue la “matriarca”  a exigir tu rápida evacuación de la zona por cuanto ella ya ha terminado sus tareas, quedándote tú con las ganas y ansiedades de seguir recordando en ese ameno espacio a los pampinos de la vieja escuela, contando de la partida reciente y dolorosa del  “Chino”, o la enfermedad del “Chano”, o recordar con nostalgias a tanto pampino que duerme  allá en Coya en el cementerio, o  rememorando  esos tiempos de Cuadro Blanco o Scouts en el Campamento de Patrullas de Concepción,  con el Nelson Aranda o el “Pituta” González.

     Son los agradables momentos que te regala el lunes.

    Este viernes de hoy, no pude ir a la “animita”, o al “quitapena”  o al banco de la conversa amena del paseo Prat, porque me enredé en tareas y trabajos que te alejan de esos minutos tan hermosos que se graban en el alma.

   Ya cuando apareció en la lejanía la figura siempre acelerada de la que “manda”, entonces en forma rápida y casi como un estertoroso adiós, hubo que emprender la marcha, sin antes aprovechar el instante vivido para fotografiarse con tantos amigos que dejaste de ver tantos años en la amada pampa.

    Desde esta crónica sencilla de recuerdo, reitero la gratitud por los que se dieron el tiempo de alegrarme la vida con sus recuerdos e historias, en especial los que allí estuvieron y con quienes aprovechamos esa mañana, casi tarde o mediodía,  de retratarnos para la inmortalidad de un precioso y hermoso día.

    Espero concurrir algún viernes de los que se avecinan y terminar cantando en el segundo tiempo en alguna cantina cercana para seguir bebiendo historias de amores y alegrías que nos mantienen deseosos de seguir para siempre en esta vida.














(Escrito el Viernes 9 de Junio de 2023. Encuentro el lunes 5 de Junio.)

Especial saludos al "PICHUNGA" OVALLE,  al MENA, a la Sra. Mónica Vda. de Alvarez, al hijo del "negro" JUAN AZÓCAR que pasó por allí, a Marabolí al "Pity" Vergara y a mi amigo de tantos años, Uchelit Ponce.

 

JORNADA DE PLANTACIÓN EN EL SANTUARIO

  Gracias al Proyecto Comunitario  de CONAF  II región, liderado por su director regional Don Cristian Salas Papasideris, con la participaci...