martes, 22 de julio de 2025

La Maestra de la dulce sonrisa

                                               GUACOLDA GATICA VILLARROEL (Q.E.P.D.)


Las noticias que golpean lo días de la vida que nos quedan, son siempre sorprendentes, en especial cuando ellas nos afectan los recuerdos, las memorias y el alma, y pareciera que la historia de nuestras vidas recién comienza y florecen los primeros recuerdos de la infancia, en esas calles benditas y soleadas de la pampa salitrera, donde se forjó el carácter y la voluntad  y donde aprendimos a  amarnos como niños y jóvenes en esas soleadas tardes de juegos o de estudios, y en esas caminatas diarias hacia la plaza o la escuela, donde  nunca dejamos de sentir esa felicidad que muchos buscamos en tantas cosas suntuarias, pero que estaba presente en todas nuestras alegres tardes de zapatos rotos y entierrados con calcetines ajados, de sencillez y de santas pobrezas, pero llenas de la fortuna y valor que nos daba el diario aprendizaje y nuestros mejores tardes de diversión y juegos.

            Nuestra calle, Luis Acevedo. Cercana a la estación, nuestros querido vecinos, los Aracena, los Pastén, los (y las) Inostroza, los Vera,  los Urbina, los Ledezma y los Silva por el otro lado. Por Latorre los Valencias, en diagonal  los Molina, los Rojas, casi al frente los Castillo, los Molina o los Vargas, los Miño, los Maldonado más arriba y frente a frente dos icónicas familias: las conocidas y bellas alemanas Siempsen y nuestro amado Maestro Caupolicán Gatica que después de sus labores terminaba el día con sus notas de  violines que  recorrían sus notas agradables desde los ventanales de su casa a nuestros oídos que se deleitaban con la bella música.

            Y en ese hogar, “dulce hogar”, las hermanas Gatica y mi amigo de juegos y de sueños Leonardo.

            Tantas historias de trabajo, de esfuerzos, de sacrificios de grandes resultados académicos de las siempre bien educadas “Hermanas Gatica”, todas de una cultura y educación extraordinarias, heredadas de sus  buenos padres que enseñaron en ellas valores, trabajo y  vidas que debían ser las de servir y las de hacer  lo mejor para ellas, sin escatimar esfuerzos ni menos sacrificio.  Eran ellas distinguidas, educadas, buenas amigas, buenas personas y con eso que a veces creemos que se ha perdido: Educadas.

            La Miriam, Margarita, un poco mayor, la “Chechita”  y la Carmencita que eran jovencitas y  se espigaban ya como grandes maestras, pero estaba también entre ellas, la bella morenita, la de sonrisa linda, la de voz dulce, que siendo ya una aprendiz de Maestra a la cual le llamaba la vocación a servir en la educación, joven y excepcional, y en esa búsqueda y consolidación de su futuro, nos regalaba todo lo que ella podía hacer alguna vez  en las aulas, darnos conocimientos, mesura, ternura, en especial con quienes fuimos sus amigos menores del barrio, pero más que amigos, quizás sus soñados primeros alumnos.

            Ella se educó y fue una dilecta Maestra de Excelencia,  que conoció el sacrificio, la renuncia, la vida dura en sus primeros años, la mujer que nunca dejó de mostrar que en los dolores, en las tristezas y en las situaciones propias del necesario crecimiento, estaba siempre  presente su vocación de educadora, enseñaba con solo su presencia y nos mostraba con su ser lo que era amar, por que lo hacía con todo su corazón y en esa personalidad tan de ella, que irradiaba por todo el éter solamente paz. Había que hablar con ella, estar cerca de ella, conversar con ella, para sentir en su voz esa paz, ese conocimiento y ese  sentimiento que se expresa con las acciones, con los gestos, con el cariño con  la caricia que  nos prodigaba llena de afecto a nuestros pulcros y sanos rostros, y  esas eran las herramientas con las  que aprendíamos y admirábamos  en ella, por que era bella,  entera, de alma noble, de sonrisa única, de generosidad extrema.

            La “Connie”, la Guacolda, la heroína que nos recordaba su nombre a la valiente guerrera de Arauco, sin duda una reina que nos  dio siempre  un buen consejo y un  ejemplo de  honorabilidad y decencia, de paz y de todos esos valores que  se van dejando en el camino y que van quedando como estelas luminosas en el interior  de las personas, contagiándonos con lo mejor de su propio ser.

            Ella fue  la Maestra de mis hermanas menores, la que motivó a mis otras hermanas a seguir la carrera de la docencia, fue ella siempre ejemplo de educadora en todo su vida, la queríamos y admirábamos, y alguna  tarde de fin de semana, tuvimos el gusto de visitarla en  sus primeros años de casada en Antofagasta, donde conservaba toda esa lozanía, belleza y bondad que  regalaba con su sola presencia en la acogida y el cariño de mujer nacida entre el caliche y el desierto, entre el cielo y el mar, y que cantaba y nos educaba y nos formaba para servir  en la vida con emociones y con alegrías,  habiendo ella sido un gran ejemplo con su propia vida, y no  haberse doblegado jamás a los destinos que la vida le puso de obstáculos pero que ella, pudo siempre, con valentía, convicción y certeza, y con la clara misión de educadora de la vida, vencer.

            En estos tiempos en que hablamos de redes, de grupos,  tuvimos alguna tarde una amena charla y recordamos sus años de pequeña en la pampa.      Nunca dejó de sentir ese gran orgullo y nostalgias de ser mujer del sacrificio  criada en esos lares que todos nosotros los pampinos conocemos, y que nos hacen ser grandes personas, pues allí fuimos eso, grandes  personas, dispuestas a darnos sin importar  temas de sociedad, ni  de recursos y ni siquiera de otros odiosos valores que no fueran solo el  vivir para entregar, para dar y para ser felices, sintiendo esas raíces que   recorrían la aridez de la pampa para nutrirse de  verdor,  y reflejado en el servir  y en el trabajar, en el amar y para suerte de nosotros,  de sentirnos que era, su forma de expresar sus ansias permanentes de abrazar su gran carrera  de educar.

            ¡Maestra dulce, de excelencia!, Mesurada,  de sencillo actuar pero que era el líder natural  que soñábamos imitar.

            Hoy nos dejas querida Connie, amada GUACOLDA GATICA VILLARROEL,(Q.E.P.D.) que no solo cumplió un rol espectacular como educadora,  pues también tuvo hijos, se casó, fue abuela, pero que nunca de de ser lo que era:  pampina de nacimiento y de vida austera y  llena de bondad para quienes tuvieron la alegría de vivir con ella y de compartir su tremenda e imborrable  alegría de vivir.

            Tenemos de recuerdo gratos sus sonrisas, sus palabras, su DULZURA como herramienta fundamental de su hermosa personalidad.   

             Creo que  eso era lo que la hacia MÁGICA, esa paciencia y sonrisa, , esa serenidad en medio de la tormenta que nos permitía aumentar la fe en la vida, y las esperanzas de siempre creer en un mejor mañana.

            Así son las personas que pasan por nuestras vidas y que nos dejan siempre lo mejor de ellas,  porque  han venido a amar,  a servir, a educar y en eso han dejado todo su ser, su vocación y su incansable servicio, y que no podemos  en la simpleza del egoísmo natural de nuestra miseria humana,   olvidar.

            Gracias querida Maestra, querida amiga, la "dulce" Connie, la vecina pequeña pero grande para nosotros, por que cruzaba la calle Acevedo con su finura y su delicadeza y nos hablaba de la vida, de las historias y  en cada palabra había un ángel dulce que nos llegaba el alma,  y nos dibujaba en nuestras mentes los más bellos cuentos que ella nos salía contar.

            Hoy sus restos fueron cremados en Concepción,  nos cuenta su hermano y mi gran amigo Leonardo.

            Sin duda que las tristezas son  el néctar amargo de las despedidas y que debemos en cualquier momento de la vida beber, por lo que significa no ver más a las personas que amamos, pero adentro del corazón de cada cual, hay sonrisas de gratitud, por que ella nos contagió de eso, de optimismo en la desgracias, de fuerza en la debilidad, de convicción en las situaciones de la vida, por que era una gran guerrera,  con el escudo  de las armas del amor,  de la inolvidable sonrisa y de esa dulzura que la hace una reina que acompañará los días que nos puedan  quedar de vida, y  que serán  para nosotros los que la conocimos, un  permanente homenaje a su  recuerdo y hermosa memoria, que nunca podremos olvidar.

            Un abrazo al cielo estimada Connie, hasta que el Señor de la Vida nos reúna en ese cielo  “pampino” de todos y para todos…..

            Antofagasta, 22 de Julio 2025.





      DESCANSE EN PAZ DULCE MAESTRA

           

1 comentario:

  1. Que hermoso homenaje a mi querida tia Coni, les agradezco mucho estas maravillosas palabras de honra a ella, que en paz descanse mi quería y amada tia Conita siempre la recordaré fue una maravillosa mujer.

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UN GRATO ENCUENTRO..........

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