En la costa vacía de niños se mecen los encajes de las olas y en el horizonte un disco de sol duerme y se acomoda, dando paso a las luminosas estrellas con su cruz del sur tatuada en Orión, con su espada de centinela. La ciudad duerme, nerviosa sueña. Algún día dejaremos la esclavitud de la pandemia. Amanecerá radiante, anunciando una nueva era y traerá amor y comprensión, dejando las máscaras de soberbia, para mostrar nuestras sonrisas renovadas y abrazarnos ya sin odios, miedo y tonto orgullo que nos ciega. Un nuevo despertar como se merece Antofagasta, nuestra tierra. (99 palabras)
sábado, 10 de octubre de 2020
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