Despedimos con la profunda pena de
no compartir más nuestras inquietudes folkóricas con el amigo de tantos año
Samuel Bruna Valdivia (Q.E.P.D.), a quien el Señor ha llamado recientemente a
sus nuevos destinos, noticia que nos dejó perplejos y que fue de un tremendo
golpe emocional y de sentimientos de profunda tristeza a su familia y amigos.
Habíamos compartido desde muy joven
en mis inicios como soldado del
“Esmeralda”, cuando formamos el primer Conjunto Folklórico de la Guarnición
Militar, el entonces “Conjunto Folklórico Séptimo de Línea”, habiendo contado
en ese entonces con su valiosa participación y desinteresada colaboración, en
muchos encuentros artísticos organizados
por la I División de Ejército, con la
masiva participación de la familia militar y conjuntos folklóricos locales invitados que marcaron
grandes acontecimientos culturales, efectuados en ese entonces en el gimnasio techado
del ex Regimiento de Telecomunicaciones N° 1 “El Loa”, hoy desaparecido
por temas de la construcción
habitacional del sector, en esa zona a la entrada Sur de Antofagasta, y en otros escenarios como lo fueron el Teatro Municipal
de Antofagasta y muchas presentaciones en distintos lugares, poblaciones y
Juntas de Vecinos de la ciudad.
Samuel tenía esa simpleza y
sencillez de bailar con una gracia extraordinaria y propia en su particular estilo, la cueca de “gañán”
como decimos a la cueca campesina, con una gracia y ritmo que llamaban siempre
la atención de quienes tenían el gusto de apreciar sus dotes de bailarín, al cual
él con su actitud le colocaba esa “sal y pimienta”, condimentos de
alegría y buen humor que daban sabor a
sus presentaciones, siendo humilde y no buscando jamás ser el centro de atención pues era su
naturaleza sencilla y expresiva, y no era posible evitar apreciar sus capacidades
y buen humor.
La familia en general de los “Bruna”
son todos artistas de Grupos folklóricos
famosos de la ciudad, todos con grandes condiciones, oriundos de la pampa, de la Oficina Pedro de Valdivia, donde el “patriarca” de los “Bruna” fue un
eximio músico formador de muchas bandas locales
que entretenían la cultura pampina en tantas fiestas y reuniones
sociales de la época.
Su hermano Omar, gran cantante e intérprete y
un gran profesor de música, integrante
por muchos años del prestigioso grupo “Chañar” que ha dejado para la memoria
muchas producciones musicales a cargo de Guido Rivera, y que tiene también a su haber muchas virtudes
de colaborador, cantor y ejecutante de instrumentos de viento.
En todas estas actividades también
está la de participación en eventos de
orden religioso y son todos ellos, una gran familia dedicada a la música y grandes
difusores de lo nuestro, a quienes guardamos
un gran respeto y sincero afecto por todas sus vidas entregadas a la proyección
de los valores nacionales en sus
distintos escenarios, en especial la cueca y muchas expresiones musicales y culturales
de todo orden que los hacen una familia muy conocida.
En los momentos que se reúne la
familia a despedir a sus deudos con el profundo dolor que significa su
ausencia, un homenaje póstumo le brindaron miembros de algunas bandas de
bronces en su domicilio, salpicando de emociones esos momentos difíciles, pero que se ven disminuidos en dolor y ausencia, por el
cariño demostrado por tantos buenos músicos de la ciudad que sí saben y
practican fervorosamente el compañerismo, la fe, confianza y solidaridad…
Quisiéramos expresar nuestros respetos,
y brindar un saludo fraterno en medio del dolor, de estas circunstancias tan
especiales, para Luz Marina, Guillermina, el gran Omar, y en forma especial a Erika, que para suerte
nuestra nos unen lazos de vecindad y amistad valiosa y con quien tuvimos el honor
de apadrinar a uno de sus hijos pasando a
engrosar y fortalecer los lazos de amistad, por ese importante acontecimiento espiritual,
religioso y sacramental del Bautismo de
uno de sus hijos Eric.
Con Samuel nos encontramos en muchas
oportunidades, en todas las cuales
siempre fue amable, sonriente y
caballero, un esforzado hombre de
trabajo.
Alguna mañana de término de su primer
recorrido, en su trabajo, como conductor
de colectivos nos encontramos, en su espera de reiniciar sus recorridos,
en el punto de inicio y final representado por el sector aledaño al Santuario
de Schoenstatt, donde muchas veces
compartimos la grata conversa, los mejores recuerdos y sus
esperanzas y su constante preocupación
por trabajar en los meses de
septiembre en esos grupos liderados por
grandes cultores para llevar alegría, entretención y proyección de la danza y
el canto que nos hace revivir con alegrías
primaveral cada septiembre.
Embargados por
la tristeza que produjo entre sus más cercanos su inesperada partida, sentimos no
haber expresado públicamente el afecto y cariño a Samuel y su familia. Y fueron
momentos de mucho dolor en especial para
quienes le amaron y conocieron como padre, esposo, vecino y amigo. Tantas expresiones pronunciadas en medio de las tantas oraciones,
hablan de su calidad de hombre de bien, y
se extrañará su presencia alegre y optimista, llena de bromas y
afectos de su forma de ser entre nosotros por lo que nos sumamos al
dolor de su familia y representamos a todos ellos nuestras oraciones de consuelo para brindarles un estrecho saludo de paz, por el recuerdo de
esta gran valor que tuvimos el gusto de acompañar y vivir en
estos hermoso años de la vida y que serán inolvidables en nuestros recuerdos.
Queremos ofrecer nuestras oraciones
por su eterno descanso en esta Cuaresma 2026 que estamos viviendo, para acompañar espiritualmente a la
familia, a quienes le amaron y a quienes tuvimos el honor y la alegría de
conocer a nuestro inolvidable amigo Samuel Bruna, que desde hoy descansa en
paz.
Nuestros respetos a su esposa, hijas y familia en general, que sabemos que pasarán por una dura etapa de recuerdos y que no será fácil enfrentar si no se toman de la Mano del Señor que les acompañara desde siempre...
Abrazos al cielo…
(Fotografías de su hermana Guillermina Bruna, que nos permitimos guardar para este homenaje de recuerdo...)








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