domingo, 3 de marzo de 2024

¡¡TRANQUILO ESMERALDINO!!

 


¡¡TRANQUILO ESMERALDINO!!

               Con el silencio tan característico de su propia personalidad, reposado, tranquilo, silencioso, observador, enérgico y responsable  como en esos mejores años que la vida le regaló, ha tomado su mochila para fijarla en sus hombros y afianzarla al cuerpo,  para comenzar la marcha final hacia el Altísimo, el hombre de la mirada clara y transparente, el soldado ejemplo de lealtad y amistad, el hombre que sin ser jamás violento , nos regalaba un sano consejo,  y una palabra correctiva de nuestros actos para hacernos mejores personas y mejores soldados,  y que con su actitud de servicio, siempre mostró una entrega y generosidad admirables, en especial su sentido del deber, fue ejemplo de obediencia, humilde, sumiso, pero no por ello débil, de mucha fortaleza y  sincero en extremo, permitiéndonos una vida  de mucho sacrificio y trabajo, pero siempre confiado en los resultados, porque nos regalaba confianza y seguridad y se comprometía con la ejecución de las tareas, guiando, orientando, sirviendo como hombre de experiencias, y también se daba ese tiempo tan necesario, el que valoramos los hombres  de armas, que sabemos de unión, de respeto, de jerarquía, de obediencia  y liderazgo,  para ese sano compartir, para la reunión fraterna, para el momento de las risas, las anécdotas, el brindis franco y sentido que  hace que la amistad profesional crezca y nos envuelva en esa magia del ser hombres extremadamente humanos, y entonces afloraban todas esas virtudes que a veces se esconden en el alma, para entonces cantar y entonar nuestras marchas militares  de siempre, y sentir que el alma se agiganta cuando rememorábamos el homenaje de esos viejos soldados que dieron su vida en el desierto, y entonces  nos hermanábamos con  el otro tremendo regalo que  solo el privilegio de ser soldados nos permite: El ser herederos directos de los bravos del “SÉPTIMO DE LÍNEA” y cantar los versos marciales de nuestro  “Adiós al Séptimo de Línea”, y era el momento de sentir   que nuestra vocación al servicio de la Patria, estaba entrelazada con el amor a Chile, su historia, y  convencidos que  alguna vez deberíamos morir  enfrentando la defensa de la patria, siguiendo el ejemplo de nuestros antepasados.

            ¡Que  bueno sentirnos valientes!, qué nobleza  el darnos por entero y vivir la vocación de soldados  con el más profundo sentimiento del alma, y entonces en medio de la alegría, del saludo, de la celebración de nuestra amada Infantería, él tomaba su copa,  expresando su lealtad y sentido de cumplimiento del deber  a ese otro gran Líder que  guiaba nuestros pasos, y  en su calidad de 2do. Comandante, antes de comenzar su arenga  para finalizar la celebración del día, nos decía : ¡¡¡TRANQUILO ESMERALDINO!!!, como una frase precisa para entender que  ya era hora de término de la celebración,  y hora propicia para  marchar a casa, para estar con los nuestros, y en ese  mágico brebaje de las uvas olorosas, alzar su copa al cielo por el recuerdo de los héroes de siempre, y  ofrecer como su lealtad, su servicio, su trabajo y el compromiso general de vivir siempre nuestras vocación de soldados y de amor a Chile para cumplir siempre el sagrado Juramento de “Hasta rendir la vida si fuese necesario”.

            Se nos fue hoy en el inicio de esta madrugada del 3 de Marzo del 2024, el hombre que  nos dio ejemplo de lealtad, y al  que no solo recordaremos como  militar por excelencia, leal, caballero, reposado, sereno  e inteligente, sino además, como un buen padre, esposo, abuelo ya a estas alturas de la vida,  y que nos enseñó que el mando se ejerce con ejemplo, compromiso y convicción,  y con esa entrega que nos hace a todos participar en el mismo nivel de la capacidad  para buscar juntos los objetivos  finales que serán siempre el sagrado cumplimiento del deber.

            Gracias mi Coronel VÍCTOR MUÑOZ PRUSSING  por su ejemplo, lealtad y amistad.

             Sus soldados  juntamos nuestros tacos en señal de respeto, de recogimiento, y alzamos la mirada al cielo para desearle que este viaje que hoy emprende en la soledad propia del mando, tan personal y único, lo lleve a esos senderos desconocidos donde lo esperen la “Avanzada”, de los que partieron antes, para recibirlo con la alegría de contar nuevamente con uno de los grandes  de la historia del Glorioso “Esmeralda”.

            Alguna tarde estará con su mirada clara y transparente, mirando ese otro horizonte celestial, para esperar que la tropa del “Glorioso Esmeralda”, se vaya incorporando al coro de soldados que nos recuerden nuestros mejores tiempos, desfiles, homenajes y tertulias y todas nuestras voces interpreten al unísono:

 

VOLVERÁN SIN SER LOS QUE PARTIERON,

FALTARÁN ALGUNOS QUE  MURIERON

VOLVERÁN A LA PATRIA TODOS ELLOS,

PARA SIEMPRE PARA SIEMPRE

SU MEMORIA GUARDARÁ.

¡¡VOLVERÁN LA ALMAS DE LOS HÉROES,

A JURAR DE NUEVO A SU BANDERA,

FORMARÁN LAS FILAS MÁS GUERRERAS

EN GALLARDA NUBE TRICOLOR!!

 (ADIÓS AL REGIMIENTO QUE SE VA ADIÓS, ADIÓS…ADIÓS….)

 




lunes, 19 de febrero de 2024

SOF. MARIO CÁCERES LÓPEZ, DESCANSE EN PAZ...

 


SOF. MARIO CÁCERES LÓPEZ (Q.E.P.D.)

                                (Fotografía personal tomada por el ex Soldado Rubén Toro Pozo)

Me informan desde Ovalle, los ex soldados y grandes camaradas y amigos  de hoy, Rubén Toro y Manuel Rivera, (que hicieron su servicio militar en el Glorioso “Esmeralda”),  la infausta noticia de la partida de este mundo a los cuarteles celestiales, siendo las 15:15 hrs. de hoy 19 de Febrero del año 2024,  del recordado superior y amigo, camarada “Esmeraldino” de siempre, SUBOFICIAL DN. MARIO CÁCERES LÓPEZ, que estaba radicado en la IV Región desde hace un tiempo y del cual guardamos, todos quienes fuimos sus camaradas  y subalternos, grandes recuerdos, por su lealtad, su trabajo, su  característica sonrisa,  y esas largas tardes de  arreglos de uniformes y tenidas en su oficio que lo hizo único en el cuartel, en ese rinconcito de la Sastrería, donde nos contaba tantas historias militares, de sus cursos de “Rangers” y de sus viajes  de instructor a otros países.

             Fuimos vecinos de dependencias  durante un par de años durante el mando del coronel Luis Garfias Cabrera,  y  cada mañana se iniciaba la labor del trabajo de las tijeras, la máquina y los   arreglos de tenidas, con la buena música que conectaba el inolvidable “Gato Cáceres”, a  las ondas de su gran gusto musical, en su radio “regalona” que mantenía como  principal adorno en unos de sus abultados estantes,  llenos de hilos, parches, retazos de telas de uniformes, y una gran cantidad de “herramientas”  para su trabajo, como escuadras de madera, modelos lineales de pantalones y ese  gran número de cosas que se usaban en esas sastrerías militares de antaño, colgadores, tenidas listas para entregar, otras por confeccionar y otras por reparar, con la infaltable plancha gigante de fierro para lograr aplanchar en un alto mesón cubierto con frazadas y telas de especies de cama de “baja”,  las texturas perfectamente alisadas con pulcritud extrema, en  ese arduo y casi desconocido trabajo, en que las exigencias venían casi siempre de las “altas esferas”  del mando, donde  no había  posibilidad de error ni menos de equivocaciones, y en las que el “Gato” Cáceres,  daba lo mejor de sí, para cumplir  con profesional dedicación al arreglo o acondicionamiento de los uniformes y tenidas que siempre debían estar aplanchados, con sus botones brillantes, sus corbatines inmaculados, y que hablaban lo bien de su abnegado y desconocido oficio.

            De la música que le gustaba: las rancheras, las cumbias y estar siempre informado en esos antiguos noticieros “horarios”.

            Los que teníamos la suerte de trabajar cercanos en esas dependencias separadas por débiles y circunstanciales muros, en los cuales no había posibilidad de no enterarse de las conversas y acciones que se desarrollaban al “otro lado”, en medio del trabajo silencioso, disfrutábamos de esas ondas radiales que nos alegraban el día, en las pocas oportunidades que debíamos cumplir trabajos administrativos. En mi caso el Almacén de Ayudas de Instrucción y mi banco de dibujo para los proyectos de construcción del Comandante: Planos de proyectos de construcción, arreglos del frontis con las torres aledañas,  dibujos a escalas de los patios de formación, planos del Regimiento, estudios de modificación del “Arco de Entrada” del Cuartel, Proyecto “Altar de los Héroes” del Séptimo de Línea y muchos otros planos que eran visados y aprobados por conocidos arquitectos colaboradores de la Unidad, y muchas obras  que  se cumplían  con profesionalismo y que no todos tenían la oportunidad de ejecutar, por las múltiples funciones a que estamos siempre sometidos los soldados y que nos obligan ser ”Buenos para Todo” y “Malos para nada”.

            Costaba subir a ese segundo piso de ese pabelln, por lo estrecho de la escala de caracol hecha de circunstancias con tablones sueltos y envejecidos por el uso,  pero que nos “avisaba” a gritos, con sus  débiles y ruidosos peldaños, la cercanía o presencia de algún “jefe” o alguien que se aproximaba al área, ante cual abríamos los ojos, los oídos y estábamos siempre “atentos a la maniobra” para no ser sorprendidos tomando un té de media mañana, o “Pan de 10”, tan necesario para recuperar fuerzas.  

            Cercanos estaban las dependencias del “Almacén de Deportes”,  la oficina del SG1. Adolfo Duarte, que llevaba allí los roles de la Compañía de Morteros que ocupaba el pabellón, y en el piso inferior, otras dependencias de la Compañía de Fusileros y hacia el patio los almacenes de Material de Guerra.

            Por esos ventanales que daban al patio principal,  estábamos siempre atentos  al trabajo de los instructores con sus escuadras o en esas “Revistas” de la tarde en que se inspeccionaban los vehículos y el material a pleno sol, y  con mucho trabajo de quienes cumplían esas tareas de tanto sacrificio, duplicadas y hasta triplicadas por nuestros camaradas, por ausencia de personal, pero que  eran el mejor testigo de la vocación de quienes abrazaron esa vocación  de ser soldados y ponerse al servicio de las obras de todo lo que significaba la gran responsabilidad de mantener y ejecutar  las tareas diarias.

            El “Gato” Cáceres era el Sastre, del “Parche” distintivo celeste, o sea de  los “Servicios”, pero no fue solamente ese su trabajo.

            Trabajó en muchas oportunidades como instructor en esos tiempos en que habían muy pocas vocaciones para cumplir esas tareas, y los regimientos estaban sometidos a la falencia de personal y ausencia de medios que lo hacían casi Unidades extremadamente pobres en recursos, y esos viejos soldados, nuestros grandes instructores, estaban prácticamente en todas: En el terreno era el “Ranchero”, en la Campaña era el “Sirviente de Pieza”, en los reconocimientos era el conductor del camión, en las actividades de protección del Cuartel el  Centinela o el Comandante de Relevos o eL Comandante de la Guardia, todos servicios distintos pero de gran sacrificio, sobre todo en esas largas noches  de constante paseo y control de dependencias  de las cuales  no  se podían  dejar de mantener control por la alta sensibilidad de los pertrechos militares.

            Una vez les conté que con el  entonces Sargento Cáceres, compartimos  un período de instrucción en  Portezuelo, en tiempos del mando del Coronel Don  Belarmino López Navarro; Él era  nuestro instructor y nosotros sus soldados y habíamos cumplido todas las metas del ejercicio en cuestión, por lo tanto nos quedaba la última noche, antes de volver a guarnición a nuestras Unidades.

            En ese recordado “Circo  de Campaña”, los soldados  que en esas actividades se daban un tiempo de esparcimiento personal y colectivo,  desarrollando otras capacidades de tipo artísticas y de música, con grandes cantores o cuenta chistes para alegrar la tropa, los soldados de la Compañía de Plana Mayor y Logística, en ese instante a cargo del “Gato” Cáceres, hicieron en el corolario del circo de campaña, una danza “Machitún” con bidones de plástico a modo de cultrunes, danzando acompasados en medio de la fogata nocturna, en una cálida noche estrellada,  de mucha luminosidad por lo alto y claro de la luna, acto que se realizó con el mayor respeto por ser una tradición de nuestros ancestros, y terminamos muy tarde y motivados y agradecidos por esa experiencia cultural  de “invocación a la lluvia”, cosa que era casi “risible” en la aridez del desierto, pero que nos sirvió para educarnos de esas ceremonias ancestrales.

            Pueden creerlo o no. Pero como a las tres de la madrugada, mientras en el Vivac dormitaba la tropa, custodiados por la Guardia de turno, de pronto  se oscureció completamente el cielo de la pampa de Portezuelo,  la noche se puso negra y  amenazante y  mientras  los soldados  cubrían con sus mantas el delicado armamento, comenzó a caer la lluvia incesante en el sector, y ya para nadie fue un misterio que el cielo respondió con  generosidad y un caos calculado, al llamado de la lluvia de esa inolvidable campaña.

            Con el Suboficial Cáceres siempre recordábamos esa anécdota y él la contaba con “pelos” y señales y nos sentíamos privilegiados de haber estado allí en esa tiempo y circunstancia.

            Con motivo de su ascenso al grado e Sub oficial, junto a sus congéneres de esa época,  Saturnino Mariqueo, Rosauro Moroso y  Guillermo Córdova, fui uno de los privilegiados a quien invitaron gratuitamente a compartir una cena de  festejos en un reconocido restaurant céntrico de la ciudad,  disfrutando de ese momento tan de “ellos”  hasta altas horas de la madrugada. Siempre sentí agradecimiento por esa generosa muestra de afecto de “mis suboficiales” más antiguos, que invitaron a este joven cabo a compartir esa alegría, que con los años también tuve la dicha de vivir en otro tiempo.

            Estos relatos simples, retratan el alma de un gran soldado , como muchos que han partido y como otros que  vencieron las más grandes  dificultades para salir adelante con su trabajo y vocación al servicio de la Patria.

            Por prudencia, respeto y delicadeza, solamente diré que  el Suboficial Mario Cáceres López, era también un gran padre de familia. Muy amado por su esposa la Sra. Atractiva Aravena y sus hijos. (Dos damas y un varón). Siempre preocupado de su bienestar y de todo lo atingente al hogar y subsistencia. Eran una familia de mucho esfuerzo pero muy generosos. En su casa, recibían a muchos soldados conscriptos que en los fines de semana no tenían lugar ni familia donde pernoctar o disfrutar de una cena  de casa o simplemente permanecer en un ambiente distinto al del cuartel. Sabido es del gran cariño que sentía la familia en general y que cobijó a tantos jóvenes soldados que cumplieron su servicio militar en el “Esmeralda”, y que guardan de él muy gratos recuerdos.

            De hecho, en Ovalle, donde hay un gran contingente de ex soldados “Esmeraldinos”, muchos le han reconocido y agradecido su generosidad y entrega y estuvieron cercanos también en el devenir de su enfermedad, en especial a quienes me comunicaron hoy esta lamentable noticia: nuestros amigos Rubén Toro y Manuel Rivera.

            Tengo la suerte de mantener comunicación con ellos y precisamente en esa línea de confianza y amistad profesional que mantenemos por muchos años, me han tenido al tanto de los detalles de esta partida de nuestro querido viejo roble  “Esmeraldino”, que descansa hoy en paz y que seguirá con su amplia y franca sonrisa sirviendo en esos parajes celestiales donde se juntarán alguna tarde en una tertulia de amistad, para brindar por los buenos tiempos brindando con muchos de los que se fueron, y con  las sillas vacías que nos esperan para cuando nos toque la partida y el clarín nos anuncie  la llegada a ese cuartel, o la sentida despedida que seguramente  se le brindará al distinguido soldado,  a quien recordamos en esta líneas con cariño.          

            Nuestras condolencias a su familia y a quienes le sobreviven.


(Fotos enviadas por Rubén Toro Pozo desde Ovalle. (Üna de las últimas visitas al Regimiento.)

 



           FOTOS DEL PERFIL PERSONAL DE LA HIJA, SRA. ALICIA CÁCERES 









FOTOS   RELIQUIAS DE ARCHIVO.


21 de Mayo de 1969. Desfile Militar con el Curso Especial de Estudiantes  del Colegio San Luis de Antofagasta, el siempre marcial y comprometido  CB1. MARIO CÁCERES LÓPEZ (Q.E.P.D.),  quien ha sido llamado a los cuarteles celestiales en el día de ayer. Descanse en paz camarada, amigo y superior.


Antofagasta, 18 de Abril de 1968
Instrucción de Morteros 120 mm. 
(Cancha de fútbol del Regimiento "Esmeralda")


18 de Septiembre de 1970. Previo a la Parada Militar.

Aparecen de izquierda a derecha: Raúl Escalona Gálvez, Mario Cáceres López y Tristán Mesías 



 Campaña Toconao Año 1971




Conferencia "Asalto y Toma del Morro de Arica", 7 de Junio de 1971.




           

viernes, 26 de enero de 2024

PROFESORES DE LA U.T.E. Y G.T.P.

 

PROFESORES DEL EX G.T.P.  Y DE LA U.T.E. QUE RECORDAMOS

 DAMAS

SRA. IRIS BANDA

SRA. NANCY BANDA

SRA. ADA CAMPS

SRA. ANA CORTÉS

SRA. MARIA CRISTINA GARCIA

SRA. ANA JARA (Minas)

SRA. MARCIA MESÍAS (Matemáticas)

SRA. CINDERELLA MOSCOSO

SRA. EDDA NOBICELLI (Castellano)

SRA. IRIS PÁEZ (Química)

SRA. PATRICIA TICHAHUER

SRA. FLORIDA VELÁSQUEZ (Música y Folklore)

SRA. ELENA ZANABRIA

 

VARONES:

 SR. DANILO AGUILAR

SR. AHUMADA (“México 70”) (Matemáticas)

SR. CARLOS ALFARO (Profesor  Electricidad)

SR. HOMERO AVILA (El “Paleta de Coco”)

Sr. HONORIO ARAOS APABLAZA

SR. JUAN BASAY (El del taxi)

SR. VÍCTOR BÓRQUEZ

SR. SANTIAGO BERRIOS JIMÉNEZ

SR. GUILLERMO BUSTOS (Inspector General del GTP) (Llegó a ser VICERRECTOR)

SR.  CARVAJAL (El "Príncipe feliz" o el ""Picho")

SR. EDUARDO CAMPOS (El "Chululo")

SR. CHICAGUALA

Sr. JORGE ELIZALDE

Sr. RAFAEL ESPEJO

SR. ANTONIO ELIACH

SR. ELERMAN ESCORZA

SR. FIGUEROA (Charcheta) (Fundición)

SR. OSVALDO GARCIA GARRAMUÑO

SR. HUMBERTO GONZÁLEZ ECHEGOYEN

SR. HUMBERTO GONZALEZ (Pejerrey) (Inspector y administrativo) 

SR. RUBÉN GONZÁLEZ HOLSTEIN (“Picadillo”)

SR. JULIO GONZÁLEZ

SR. PEDRO GRUSIC

SR. JULIO GONZÁLEZ (Electricidad profesor máquinas eléctricas)

SR. ENRIQUE  HUMERES VERDUGO (Hidráulica)

SR. MARCOS INOSTROZA (Chino. Eléctrico)

SR.GILBERTO LÓPEZ (El ”Pachalope”)

SR. JUAN LEPE (El "Calato")

SR. ALEJANDRO MARTINETTI TAPIA

Sr. MAITLAND (El Gringo)

SR. CARLOS MALDONADO (El Cara de "bandido".) Mecánico

SR. HÉCTOR MARZANO

SR. MARIO ORTIZ MORALES (Mecánico. Accidente. Q.E.P.D.)

SR. CARLOS MELÉNDEZ (Filosofía) ("Pienso, luego existo")

SR. TOMÁS MESÍAS (Padre)

SR. RENÁN MESÍAS (Eléctrico) (Chuma)

SR. GERMÁN MIRIC (Matemáticas)

SR. JOSÉ OTAIZA (Carpintería)

SR. JUAN OCAMPO (Electricidad)

SR. OLIVOS (“El lechuga”) (Electricidad)

SR. HUGO PATIÑO

SR. MARIO PÉREZ (Ajustaje)

SR. EDUARDO PÉREZ ÓRDENES (Castellano y administrativo de la UTE)

SR. JUAN  PÉREZ (Chamullo) (Educación Física)

SR. DASLAV PERIC (el otro "Gringo")

SR. JULIO PINTO (El "Chino")

SR. OROZIMBO PIZARRO “(Chombito”)

SR. GILBERTO RIVERA

SR. LEONARDO RIVERA (Los famosos “hermanos” que cantaban.)

SR. PEDRO PABLO ROJAS QUIROZ (Eléctrico)

SR. EDUARDO ROJAS (“Flaco”) Profesor Explotación Minas)

SR. LUIS ROJO MOLINA

SR. TARZIO RETTIG

SR. GILBERTO RUBIO (Profesor de la especialidad de Minas)

SR. JORGE SALGADO (Que escribió en la Ruta del Salgari)

SR. LUIS SEPÚLVEDA (el "Oxiacetileno")(Soldadura)

SR. ALBERTO SANDOVAL (El "Milico")

SR.HERNÁN TELLO (El “Choro” Tello)

SR. THOMAS (Maestro soldadura)

SR. FRANCISCO VALDÉS (Dibujo Técnico)

SR. FRANCISCO YUL (Profesor de Mineralogia)

SR DAVID ZAPATA (Mecánico) (Recientemente fallecido)

SR. TEODORO ZAFIRÓPULOS

   

Otros personajes iconos:

El “Bototo”  Guerrero

El “Flaco” Quelopana

El Sr. Menay (Puerta)

El Sr.  Guerrero (Señor “Corales”)

Sra. de la Economato

Sr. Robledo (Camión)

Sr. Barraza (Camión)

Don Hernán Riveros (Casino)

Sra. “Juanita” del Casino

 

Sra. Fica (Prof. Física GTP),

Carlos Monsalvez (Aydte. Prof. Física GTP)

Jorge Salvo (Prof. Química GTP),

Miguel A. Carvajal (Prof. Matemáticas GTP, "El cuchara",

Ibar Alcalde (Prof. Prep. Mec. Minerales, Minas GTP),

Abogado Sr. Novizelli ( Prof. Ed. Cívica GTP),

Ibar Pérez (Prof. Castellano GTP),

Wilfred Maitland (Prof. Inglés GTP),

Manuel Alarcón (Prof. Matématicas UTE),

Patricia Gamboa (Prof. Matemáticas UTE),

Mario Moraga (Prof. Mineralogía y Jefe Dpto. Minas UTE),

Sr. Peña (Prof. Química UTE, "El percha"),

Sr. Zlatar (Prof. Física UTE),

Sr. Orozco (Prof. y Jefe Dpto. Física UTE),

Sr. Velozo ( Prof. Dib. Técnico GTP-UTE),

Pedro Rojo (Maestro carpintero GTP. y fotógrafo UTE.)

Pablo Trigo (Maestro carpintero GTP),

Rubén Cortés ( Secretario Gral. UTE)

 

miércoles, 24 de enero de 2024

¿Cuál es el trámite?

 





¿Cuál es el trámite?

            (Con el permiso de mi hermana Ximena, publico parte de sus tesoros de recuerdo de un gran Maestro y pionero de nuestro Norte a quien le debemos un gran homenaje como ciudad...)

           

         Aun así en medio de la alegría de esos tesoros de recuerdo me viene la siguiente reflexión.

           

         ¿Cuál es el GRAN TRÁMITE para reconocer en el dilecto profesor Señor Rafael Ramos Vivar los valores del emprendedor, del iniciador, del continuador, del que sembró y cosechó frutos, del que  hizo todo contra viento y marea para regalarnos tanto?

           

       ¿Cuál es el trámite para   estar entre los grandes a quienes debemos reconocer ahora ya, pues el tiempo olvida y aunque la historia permanezca en el corazón y mantenga vivo su recuerdo es necesario hacer realidad la esperanza?

           

       Era estricto, era un “Maestro” exigente, pero es propio del celo de quienes desean hacer siempre las COSAS BIEN. Quizás tuvo detractores, quizás tuvo envidias de esas que nunca faltan en todo ámbito y que empañan el alma de las personas, quizás  fue tan humano e imperfecto como todos, pero es  el que representa ese espíritu de la constancia, del valor, de la solidaridad, del espíritu de la “educación” de todo lo que significa hacer, construir y levantar en medio de la nada, solo con la ilusión y las manos llenas de confianza y fe,  con tantos obstáculos que la vida misma se encarga de hacer cada vez más difíciles los senderos especialmente cuando los hombres pretenden crecer y crear, convencidos que el hombre debe pasar en la vida y dejar su alma, no para la vanidad,  no para el mero recuerdo ni para la gloria ni vanagloria personal, sino para ese bien superior que nos permite disfrutar de la música de siempre, con grandes intérpretes, grandes alumnos  y grandes personas que han seguido su camino como maestros de tan buena escuela,  entonces, ¡¡Por la “flauta”!! (por emplear un  adjetivo musical y no grosero)….

 

             ¿Cuál es el trámite?  ¿Político? ¿Que era rojo, amarillo o blanco? ¿Que era de uno u otro lado? ¿Que no les caía bien porque como educador poseía ética y  decía al pan, pan y  al vino,  vino?

 

           ¿Que  era  austero pero exigente?, ¿Comprensivo pero  veraz?

          ¿Cuál es el trámite?

             

          Tanto que nos cuesta para reconocer (y más aún en vida),   y para hacer realidad un justo sueño,  no solo de la familia, que solo propone aun cuando la exigencia del maestro los pudo haber dejado muchas veces de lado por su santa vocación de incansable músico educador,  pero que en medio de esa esperanza  está el justo reconocimiento a un hombre, a un profesor, a un padre, a un esposo a un miembro de la sociedad antofagastina que sin riquezas, solo con constancia y valor de superación  supo dar todo de sí y al cual  conocimos en su trabajo serio,  abnegado,  responsable,  observador silencioso,  claro y preciso y que tiene la gran virtud de  ser el líder formador de tantos  intérpretes que han alcanzado la  máxima capacidad gracias a su dura escuela.

           

        ¿Cuál es el trámite?

             

        Pero hay un algo más.

           

         Ese “algo más” es RECONCER ahora ya, no dejar de  pasar más el tiempo, pues  en es aquí y ahora cuando debemos reconocer la obra de los hombres, de los pioneros de los luchadores, aun hay familia que pueda sentir en sus emociones y satisfacciones lo que tanto ha costado en la  frágil justicia del valor del reconocimiento. Aun hay personas que le admiran, respetan, recuerdan  y ¡¡claro!!, quizás no trae “jugosos dividendos”  de esos sucios que buscan  acompañar la fama con la inclinación ideológica del lado que sea  o de cualquier otra  situación que no sea la de avalar la trayectoria, reconocer el trabajo realizado, no porque solo cumplía con su deber, como muchos hacemos en la vida,  sino que  era más que eso, más que la subsistencia honrada, más que la necesidad, más que la exigencia, era el dar, el darse, el  ENSEÑAR, el EDUCAR que es propio de maestros de vocación,  de gente de bien que pasa “haciendo el bien” cada día, en el sencillo amor a la música, al arte, a la ciudad y proyección de los valores de la música, y el arte en general,  y poner en ello la pasión  por la ejecución, por el lenguaje de los signos que bailan entre líneas de las partituras como la vida misma, con altos, bajos, con graves o agudos con ritmo y compás como el alma y el corazón, como la vida misma de todos los que nos sentamos alguna tarde a apreciar  el conjunto de intérpretes, ayer alumnos y niños,  de los que tienen el honor de comformar las orquestas, los grupos, los intérpretes, los que  se la juegan con un simple clic o  un simple ring, pero que son parte de esa estructura  tan enorme y difícil de entender que si  no hay alma, se pierde en la ignorancia de nuestras incapacidades e incomprensión,

             

         La exigencia  siempre buscará la perfección, el dominio, el esfuerzo, la rigidez, que sea casi perfecta en medio de la imperfección, que sea  bella, en medio de la dificultad,  que sea de excelencia en la debilidad de nuestro condición humana, eximia en medio de los casi imperceptibles errores que obligan a  comenzar de nuevo en cada intento,  pero todo eso va más allá, dormir en la paz de cada noche por el esfuerzo realizado y eso  se da en la vida del hombre en todo su quehacer….

             

         ¿Cual es el trámite tan “complicado” para sentarse en una reunión y darle también importancia  dentro del espacio administrativo en la compleja vida de ciudad, para abrir el corazón y dejar entrar  un poco al espíritu, un poco a la bondad, un poco  a la alegría, un poco a la música, un poco a la certeza de que eso hace bien para el espíritu y requiere ahora una decisión,  de una vez por todas para terminar un un largo proceso que no busca vanidad ni soberbia ni  figuración, solamente la sensación que hacemos justicia humana en medio de tantas injusticias,  que si bien merece la atención en  tantas realidades temporales,  debemos ir de a poco construyendo ese espacio para distinguir  en bien de la historia, de la cultura, del arte, y de la justicia por excelencia, que tiene  desde toda la vida seguidores,  ejecutores, estudiosos que dan a la vida una sensibilidad especial que nos  toca el corazón y nos hace ser muchas veces sentir que tenemos ángeles buenos en medio de tantas tormentas de la vida, y que salen  a nuestro encuentro en cada oportunidad en que la música alimenta el alma.

           

              Hoy es día de sentarse, reunirse, “firmar” si es necesario, decidir, no sacar empolvados retratos, sino  abrir el alma, el corazón y  contar de una vez por todas con un espacio que seguirá siendo el  castillo de la alegría, de la música, de la emoción de la cultura del arte y de la reunión,  musical que lleve el nombre del  distinguido maestro: “Teatro   Municipal Profesor Rafael Ramos Vivar", para que siga siendo el lugar del encuentro, de los sueños, de la gratitud y donde crece en cada oportunidad la oportunidad de hacernos mejores personas y mejores ciudadanos.

            ¿Cuál es el trámite?  

jueves, 18 de enero de 2024

LA FOTOGRAFÍA DEL CANDIDATO


 Fotografía de mi amigo Leonardo Gatica, sale muy pequeño allí mirando para cualquier lado, mientras en el odeón de la plaza se realiza un mitin político del Partido Radical, donde el padre de Leonardo, don Caupolicán era un activo dirigente como gran Profesor de la pampa.

LA FOTOGRAFÍA DEL “CANDIDATO”

(Seudónimo: “Yunita”)

            Las épocas de elecciones, entusiasmaban enormemente a los trabajadores  pampinos. Eran la ocasión propicia, única y decisiva,  para darse a conocer, entre los habitantes de la oficina y población en general,  poniendo sus personales cualidades y virtudes al servicio desinteresado y de franca  vocación, a eso que llaman hasta hoy, la “cosa pública”. Esto motivaba  a quienes  integraban  los cuadros de líderes y dirigentes, de las más variadas corrientes ideológicas presentes, a buscar con su participación, cualquier posibilidad que permitiera entregar una cuota de esfuerzo en beneficio del conjunto, logrando acercamientos y entendimientos en las aspiraciones  de mejorar la calidad de vida, para ese gran universo de trabajadores, empleados u obreros y sus familias, contando con una infinidad de organizaciones de orden político, religiosas, deportivas y gremiales, como también instancias de participación directa a través de los sindicatos de trabajadores locales.

            En mi  modesta opinión, la mejor escuela para formar líderes de todo orden y según mi poco entendimiento lo fue, en realidad, la pampa salitrera. De allí surgieron  grandes servidores públicos, no solamente en las corrientes políticas o gremiales, sino que hombres y mujeres integrados a  la sociedad chilena, ocupando hasta el día de hoy con verdadero sentido de liderazgo y responsabilidad, distintos escenarios, del orden cultural, artístico, político, en las comunicaciones, en la literatura y en otras de carácter social, profesional y deportivos.

            Las corrientes políticas de todo orden, han estado siempre presentes en las estructuras gremiales y laborales de la pampa. Cada una de ellas, en su ideales fundacionales, buscan y procuran un equilibrio justo entre quienes son los que trabajan y producen y entre quienes sirven de empleadores, tratando de mantener, por las vías diplomáticas del buen entendimiento, o en otros casos más extremos, con medidas de presión como la huelga, los acercamientos, coincidencias y disputas, propias de las democracias. Nada nuevo en la historia del hombre y en las luchas por alcanzar el dominio de la especie a través del frágil “poder”. No es mi ánimo analizar, ni menos  someter a juicio valórico este tema. Lo he tocado tangencialmente, por cuanto esta historia está ligada  a quienes fueron sus protagonistas.

            Para llegar directamente al “fondo de la olla”, interesa recordar un triste y lamentable accidente ocurrido por aquellos años. Diría en la época del 50 o 60 en la panadería aledaña a la pulpería de Maria Elena. La memoria y crónica de los hechos de esta lamentable situación, es motivo de una indagación mayor y tendremos  que rescatarla de la memoria de quienes pudieron conocer en vivo y en directo el doloroso desenlace.

            Es aquí entonces, donde aparece don Carlos. Un trabajador de la panadería que conocí, con su mirada oculta casi siempre tras un par de grandes gafas negras. Él habría sobrevivido a esta tragedia, sufriendo los dolores que lo tuvieron al borde de la muerte. Era éste un hombre muy querido, respetado y, por sobretodo, uno de aquellos trabajadores que merecen nuestro respeto y admiración,  además privilegiado ante la divina providencia, que le había permitido salvar milagrosamente con vida, de esas circunstancias. En ese espíritu de hombre generoso,  entusiasmado por sus amigos, con un claro espíritu de servicio público, decidió entonces,  después de varios años de un largo tratamiento, completa recuperación y vuelta a su trabajo, optar a los “escaños” que ofrecía la postulación a un importante cargo público.

            Como toda campaña electoral, fue necesario organizar un comité de trabajo,  quienes resolvieron secretamente fijar estrategias y formas para dar a conocer  su candidato,  a través de la colocación de pancartas y propaganda en las principales calles  del campamento.

            Para eso, se organizaron encuestadores por sectores, y  equipos de carpinteros y pintores,  procediendo los primeros a confeccionar los  bastidores  de madera,  entachuelando aquellos marcos con cartones corrugados y materiales conseguidos de las bodegas de la empresa y en la propia  pulpería.

            Estaba todo listo para comenzar la lucha por conseguir la simpatía de los electores. Calculada la cantidad de letreros, y faltaba entonces, el más importante detalle de toda campaña: La fotografía del candidato.

            Ella debía ser el mejor testimonio, para convencer gráficamente a los  electores. Tal tarea fue encomendada a uno  de los tantos fotógrafos que marcaron su presencia artística, en todos los eventos de la pampa.

            La sesión fotográfica fue organizada con toda la reserva en un estudio, al interior del galpón,  “Portal Anglo Lautaro”.

            Había que ejecutar un trabajo con un buen fondo y mostrar en la imagen un rostro confiable, sereno, afable y convincente.

            Don Carlos llegó temprano y en silencio al estudio, Con su mejor  “eterno”. Una humita negra le hacía juego al traje, y su camisa almidonadamente blanca. El artista de la imagen, encendió sus focos y luces, comenzó a buscar la más perfecta pose y el mejor ángulo, pidiéndole expresamente se sacara las frías e impersonales gafas negras.

            Al mirar por el lente y comprobar la nitidez y perfección del cuadro, el paparazzi notó que, sin las gafas protectoras, se  veía notoriamente un defecto lamentable, secuela de su accidente. Un ojo de vidrio en su lado derecho, lo que afectaba un poco la pureza de la imagen. Actuando con finura y elegancia, para no herir las susceptibilidades, señaló un tanto preocupado:

            - Don Carlitos….a ver… a ver.., gire su cabecita hacia  su derecha, a fin de que la foto muestre su perfil (y el “ojo bueno” pensó en sus adentros).

            Estaba casi lista la solución, cuando  al mirar por el lente nuevamente, descubrió una segunda sorpresa: la ausencia total de la oreja izquierda…

            No podía ser grosero. Ante todo, era un candidato y “su” cliente.

            Cerró sus dos ojos mintiendo, haciendo un disimulado ademán de mirar por el lente de la cámara y se mordió la lengua...Nuevamente pensó a sus adentros. Volvió a la realidad diciendo:

            -          A ver  Carlitos, (ahora lo tuteaba nerviosamente). Mire...(¿mire?)….ponga su mano  izquierda como tomando su “perita”, en una actitud como  de un hombre pensador, tapando con su dedo “mayor” e “´’índice”  y parte del pulgar, un poco el orificio de su oreja...

            Al decir esto, se dio cuenta que aquella mano izquierda, estaba también, dolorosamente  lisiada y le faltaban, los tres más importantes dedos del centro, con lo cual, no podía disimular el defecto.

            Cerró sus ojos. No sabía si reír o llorar.

            Se  mordió nerviosamente los labios. Lo pensó y repensó. Hubo una gran pausa. Lo volvió a pensar…Pero era un caballero. Guardó respetuoso silencio.

 Sin embargo, estuvo a punto de gritar con toda su fuerza y rabia:

            -          ¿Sabe que más don Carlos? ¡¡¡Póngase de “espaldas” pa  la foto …..!!!!

 

            La campaña  siguió su curso, las fotos no “alcanzaron a llegar”  impresas.

            El equipo de empapeladores tuvo que botar los engrudos y pasar a engrosar el equipo de pintores.

            Se prepararon las brochas y pinturas y en cada bastidor destinado a las fotografías que nunca llegaron, comenzaron a escribir:

            “Don Carlos. Candidato Lista  A -1. Por sus obras y liderazgo, no necesita foto. Sólo requiere la confianza de tu voto.

 ¡¡Esa es voluntad de solución!!

miércoles, 3 de enero de 2024

Para Carolina Pastenes Villalobos

 


Querida Carolita, eras tan pequeñita, la vecina "chica" del barrio y  la Sra. Gilda estaba tan feliz  de tenerte tan cerca, era la edad dulce de la inocencia, de los paseos, de los juegos, de los abuelitos, de los tíos, de tus primos, de esa hermosa y numerosa  familia que vivió en nuestro barrio de calle Prat,  nuestros vecinos, que tenían esa hermosa casa de dos pisos gigante,  con esos balcones que veíamos solo en los cines y que colindaban en los patios, entre esos cierres de madera y muros,  con esos árboles gigantes que se cargaban de granadas olorosas los veranos y con frondosa higueras  que nos regalaban sus frutos en las tardes.

            Allí te conocimos, allí vivimos cercanos a esa gran familia, Nos acordamos de tu abuela, tan dama, tan seria, tan señora, que nos sonreía un poco seria o desconfiada .

             De tu abuelo, un caballero de terno y corbata, de pelo cano y siempre bien peinado, conocedor de la vida y un gentleman, modelo Inglés,  de guantes finos, de sombrero elegante y que era todo un distinguido personaje de nuestra niñez. Tus tíos y tías, y de  todos quienes fueron como el centro de la vida de ese corazón  de  nuestra calle Prat de Antofagasta.

            Tenemos muy gratos recuerdos de ti, de tus tiempos de colegio, con bolso y uniforme escolar y de la gran familia que eran ustedes.

            Mi madre tiene ya 94 años. Está postrada, pero  seguramente se acordará de ella porque mi madre mantiene su memorias y miradas lúcidas. Toda nuestra vida ligada a tu familia, aunque las distancias nos separaran.

            Las ventas necesarias de nuestros inmuebles para una  "mejor calidad de vida" sin saber que era la vida de mejor calidad que podíamos tener, pero la necesidad de buscar nuestros destinos, tan inseguros e inciertos, tan llenos de ilusiones, en fin. Pero la recordamos con cariño y respeto. Conocimos a tu papito y  sabemos que estaban felices de compartir con ellos la alegría de tan hermoso regalo de la vida.

            Nunca  más supimos de los destinos de cada cual,  pero nunca nos olvidamos de ese gran "Clan" de los "Pastenes", que vivió a nuestro lado  o nos recibió, un poco nerviosos los primeros años de nuestra infancia, acostumbrados ellos a tener vecinos más serios o de mayores años y espíritu de reposo, cuando interrumpimos desde María Elena ese "circo" de hermanos Garcia y que  alguna tarde recibimos algún reto por alterar la paz de ustedes, con nuestros juegos cercanos a las ventanas, de grandes cortinajes,  que siempre estaban con un mundo interior de reposo y tranquilidad que era interrumpido  con ese inusual bullicio externo de nuestros juegos callejeros  que les alteraban sus descansos y su paz, pero era la vida, fue la vida y aun hoy, aunque no exista ni un piedra o bloque de nuestras casas, que dieron paso en el caso de ustedes a un moderno edificio y la mía se mantuvo hasta hoy  como "Casa de Huéspedes" del Servicio de Salud, por tener que venderla de emergencia a un precio ridículo por necesidades laborales de mi padre. Creo que fueron los peores "negocios" que pudieron y emprendieron nuestros inocentes padres.

            Sin duda que la partida de la Sra. Gilda, tu gran Madre y Amiga que respondió con su vida y trabajo y entereza su responsabilidad para contigo, dándose con gran fuerza  por ti y la familia, debe ser el momento de la  más profunda paz por que hizo todo y lo dio todo  incluyendo hasta el aliento de su últimos años de vida a tu lado.

            Un gran abrazo para ti Carolita y a tu madre  nuestros respetos, nunca sabemos  de las persona y que en esa suma de tantos años, se han transformado en  décadas de inolvidables recuerdos y amistad,  pero alguna tarde,  llegan estas tristes noticias que nos empañan el alma y los recuerdos y en las cuales por fe y por amor a Dios, inclinamos con resignación la cabeza en prueba de que aceptamos su voluntad y ofrecemos con toda nuestra humildad un sentido Padre Nuestro, para que descanse en paz , el Señor la acoja y brille para ella y para siempre, la luz perpetua.

            Que descanse en paz.

             Nuestros saludos respetuosos y abrazos.

            Tus vecinos que ya somos casi tus abuelos. Los GARCIA BANDA.

 

Hoy habrá una “Pichanga” en el cielo….

  Hoy habrá una “Pichanga” en el cielo….               Una de “esas” noticias de las que no nos gusta enterarnos y que marcan de inmediato...